scorecardresearch
Julio César Izquierdo

Campos de Tierra

Julio César Izquierdo


Tiempos

08/01/2022

Los que van pasando, para que veamos que aquí se oxida todo, material e inmaterial. Y lo que es más viejo se convierte en patrimonio o en ruina, no hay punto regular me dice Tiburcio, añadiendo que lo único que quiere evitar para sí es el ser un escombro. Pues que sepas que siguen quedando restos que poco tienen que ver con lo tangible. Vale, digo para mis adentros, como si ya hubiera sido capaz de digerir todas sus filosofías. Como ven, nada nuevo en la viña, salvo que las terceras dosis andan como locas buscando brazos mientras los abrazos siguen siendo cosa de antaño. Las máscaras, tantas y variopintas, siguen marcando las vidas propias y ajenas; unas cayendo por su propio peso y otras amortiguando su concepto carnavalesco. ¿Y qué? Sin novedades apunto, salvo que llegan éxtasis de refrendos y de votos y en unas semanas andaremos escuchando mensajes de toda índole y credo. Silencio sepulcral, como que ya hubiera procesado en su disco duro  todo lo que tenía que oír y escuchar  a lo largo de su vida. Y tanto es así, que apenas si arruga el ceño porque anda curado de espanto, aunque en el fondo le gustaría que alguien le sorprendiera con actos en ser y en potencia. Va, ya sabe usted que corren malos tiempos para la lírica. Pero en su trastienda de anhelos sueña con un resurgir, aunque sea leve y pequeño, añadiendo que algunas noticias que lee le parecen alentadoras para lo rural. Buena gente hay en todas las partes, con buenas intenciones, pero urgen acciones directas, sin medias tintas. Por un momento me ha parecido que estaba hasta optimista. Tal vez sea porque su batalla ya está ganada y no le quedan ganas de entrar en guerras que no puede (ni quiere) pelear. Confía en que otros empiecen a tirar del carro, pasando a limpio los apuntes de los alumnos aventajados, que no siempre hay niebla, que es mucho mejor apostar por las tardes de paseo. Y sabe que su bagaje no pinta ni para recuerdo del señor Cayo, que ya no quedan disputas, si acaso recuentos y ungüentos que pudieran ser mágicos, pero que tan solo alimentan la literatura de los románticos. Servidor, discreto, tercia en la conversación, buscando el equilibrio, lugar donde habita la virtud, sin ahondar si la causa pulula vaciada o a medias tintas.