Una decena de reservistas voluntarios, preparados

E.M.
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Un mes al año, los civiles con alma militar dejan sus profesiones para servir en la misión que Defensa les asigne de cara a garantizar la seguridad y bienestar de la población, tanto en España como fuera de ella

Una decena de reservistas voluntarios, preparados - Foto: Nikita Buida

Una persona que desea aportar, de forma voluntaria y temporal, sus capacidades, habilidades y conocimientos en las diferentes misiones que llevan a cabo las Fuerzas Armadas, en el cumplimiento de la función que la Constitución les asigna y como respuesta a los compromisos asumidos por el Gobierno. Así define el Ministerio de Defensa la figura del reservista voluntario, que está destinada a la población civil y que cuenta en la actualidad en España con  unos 4.000 efectivos.
En la provincia de Palencia, hay actualmente nueve personas, una cifra muy parecida a la de provincias con características similares. El número de estos civiles con alma militar ha experimentado en los últimos años un descenso, pues desde la Delegación de Defensa se apunta que, en Palencia ha llegado a haber 25 voluntarios, con rango desde soldado hasta teniente o capitán.
«Tras finalizar el Servicio Militar Obligatorio se instauró esta figura para todas aquellas personas no profesionales de la milicia, que estuvieran interesadas en colaborar y conocer más de cerca las Fuerzas Armadas», explica Santiago Casado López desde la Subdelegación de Defensa. Así, nació en 2003 como «una experiencia piloto» y el resultado ha sido un éxito. «En sus inicios se publicaban más plazas que en la actualidad, pero parece que ahora se está reactivando esta figura, que presta mucho y muy buen servicio», añade Casado López.
 La figura del reservista voluntario tiene su origen en el artículo 30 de la Constitución Española, en el derecho y el deber de todos los españoles de defender España. Para ello, «podrá establecerse un servicio civil para el cumplimiento de fines de interés general».
Los reservistas pueden acceder a los tres Ejércitos: Tierra, Aire y Armada, así como a los Cuerpos Comunes -Jurídico Militar, Sanidad, Intervención y Músicas Militares-, a los que pueden vincularse temporalmente mientras están activos.
Tal y como explican desde la Delegación de Defensa, para acceder como soldado es necesario tener los estudios de Educación Secundaria, mientras que para entrar en la escala de suboficiales se precisa Bachillerato o titulación de técnico superior. En el caso de la escala de oficiales, los candidatos deben ser graduados o licenciados.
Además, los aspirantes deben cumplir una serie de condiciones generales como poseer la nacionalidad española, tener un mínimo de 18 años y un máximo de 58 años, para las plazas de oficiales y suboficiales, o de 55 años para las de Tropa y Marinería; no haber resuelto su compromiso como reservista voluntario con anterioridad; y contar con la aptitud psicofísica necesaria.
De igual modo, deben carecer de tatuajes contrarios a los valores constitucionales o a las Fuerzas Armadas, que reflejen motivos obscenos o inciten a la discriminación y tampoco están permitidos los tatuajes, argollas, espigas, inserciones, automutilaciones y similares que puedan ser visibles vistiendo las diferentes modalidades de los uniformes de las Fuerzas Armadas.
Una vez obtenida la plaza se debe realizar un periodo de formación militar básica en un centro docente militar, que tiene una duración mínima de un día y máxima de treinta, en función de la formación militar previa del aspirante. Posteriormente se lleva a cabo otro periodo de formación específica en el destino.
«Hay que superar un periodo de preparación, siempre adaptándose a las circunstancias de la edad y la profesión, para conocer las Fuerzas Armadas y habituarse al modo de vida. Luego existe una etapa de formación en la unidad en la que van a estar adscritos», explica Santiago Casado.
Cabe señalar que, además, reciben retribuciones en los periodos de formación, mientras que cuando están activados cobran un salario como cualquier militar de igual empleo en la unidad en la que están asignados.
Deben estar disponibles al menos un mes al año (y un máximo de 4 meses) y mostrar, si así lo desean, su conformidad para participar en misiones en el extranjero para el mantenimiento de la paz y la seguridad.
más efectivos. El subdelegado de Defensa de Palencia, Carlos Hidalgo Rilova, asegura que esta figura «tiene mucha acogida y la gente se interesa mucho, de hecho; todos destacan que la experiencia es muy buena y que, sin duda, repetirían». En opinión de Hidalgo Rilova, «tenemos pocos reservistas comparado con otros países, pues hay alguno como EEUU, que tiene dos ejércitos más de reservistas que los países de nuestro entorno».
El subdelegado de Defensa considera que «es una figura a la que se le saca mucho rendimiento», pero también es consciente de que «cuesta muy dinero».
Roberto García Robles, en su publicación La figura del reservista voluntario como potenciador de la Cultura de Defensa, destaca que, «a pesar de que las Fuerzas Armadas son la institución más valorada en la actualidad, la cultura de defensa, es decir, las cuestiones relacionadas con la seguridad y la defensa, no ha calado lo suficiente en la sociedad española». En este sentido, añade que «es necesario fomentar, dentro de diferentes ámbitos de la sociedad, la conciencia de defensa nacional a través de la cultura de defensa, de manera que perciba como propias las cuestiones relacionadas con su seguridad, su libertad y la defensa de sus intereses».



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