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Becerril de Campos

Juan Francisco Sanjuán Benito
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/ Pueblos de Palencia

De su muralla se conserva la puerta de Santa María, que da acceso al casco urbano. - Foto: DP

Becerril de Campos se ubica en un lugar de pretéritos asentamientos de pueblos y culturas de nuestro lejano pasado: vacceos, romanos, visigodos y árabes nos precedieron como nos lo muestran los numerosos restos arqueológicos encontrados de la época de Bronce y más tarde; entre ellos, destacan dos excelentes bustos romanos del siglo II d.C. hallados cerca de la villa, así como la Vía Romana que unía Astorga con Clunia (en Huerta de Rey, Burgos) que pasaba por aquí.

Parece ser que sobre el primer cuarto del siglo X fue reconquistada de manos agarenas por huestes del rey García I de León y repoblada con cristianos del norte, aunque siguió sufriendo frecuentes razzias sarracenas durante todo el siglo X.

Alfonso IX, último rey de León como reino independiente, otorgó en 1174 el título de señor de Monzón, Becerril de Campos y Paredes de Nava a don Fernando Núñez de Lara por los servicios prestados. 

En 1296, el infante don Juan de Castilla el de Tarifa y algunos nobles más se alzaron contra la reina doña María de Molina, regente del reino durante la minoría de edad de su hijo Fernando IV, luego conocido como el Emplazado. Los rebeldes se adueñaron de varias localidades, entre ellas Becerril de Campos, que posteriormente fueron recobradas por las fuerzas reales.

A mediados del siglo XIV Becerril de Campos figuraba en el Becerro de las Behetrías como señorío de don Juan Alfonso de Alburquerque, que por su matrimonio con doña Isabel Téllez de Meneses era también señor de otras localidades de la zona de Campos, entre las que se encontraban además Meneses de Campos, Ampudia, Capillas, Castromocho, Frechilla, Fuentes de Nava, Torremormojón y Villarramiel.

Estando la villa de Becerril de Campos ocupada por huestes del rey Enrique IV, fue reintegrada a la corona en 1466 por Rodrigo Manrique, condestable de Castilla y conde de Paredes, tras recibir el encargo del infante Alfonso recién proclamado rey por la Liga Nobiliaria como Alfonso XII, de recuperar la localidad y la autorización para derribar las torres y cercar si fuese necesario.

Posteriormente, en marzo de 1490, la encomienda de la villa pasó al duque de Nájera, quien también era señor de Amusco.

Behetría. La reina doña Juana I, luego motejada como La Loca, otorgó a la villa el privilegio de behetría en 1516 para que no admitieran ni vivieran como vecinos de la villa a caballeros, escuderos ni hijosdalgo, así como que no poseyesen en ella heredades ni haciendas.

En la guerra de las Comunidades fue favorable al levantamiento comunero. En enero de 1521 pasó por la villa el ejército del obispo Antonio Osorio de Acuña. Ese mismo año, el 15 de abril, fue tomada por las fuerzas del condestable de Castilla, don Iñigo Fernández de Velasco y castigada severamente.

Al igual que otras villas del entorno, al ver perdida la causa comunera, optó por suministrar víveres al ejército real intentando de esta manera librarse de sanciones posteriores.

Acogida. En 1527 se extendió la peste por la ciudad de Valladolid, lo que obligó al rey a trasladarse a Palencia, repartiendo el séquito real en diversos pueblos cercanos a la capital, en donde Becerril de Campos acogió a varios ministros. Siete años más tarde se repitió la situación, acogiendo en esta ocasión al Consejo Real y a la Contaduría General Real.

Convertida en la villa más rica y poblada de Tierra de Campos, en 1612 Ambrosio de Spínola, I duque de Sesto, I marqués de los Balbases y grande de España, un genovés al servicio de la corona española que se hizo famoso por la batalla y rendición de Breda, plasmados en el cuadro de las Lanzas de Velázquez, intentó comprarla o cobrar de ella lo que la corona le debía, pero el rey no accedió a su venta al considerar que era cabeza de behetría y que en ella vivían 900 vecinos acaudalados.

Becerril de Campos estuvo rodeada por una muralla de la que aún se conserva la puerta de Santa María, que sirve de acceso al casco urbano. Situada al este de la población, está construida en piedra de sillería con arco apuntado y flanqueada por dos pequeños cubos cilíndricos.

Al sur de la población, junto al ábside de la iglesia de San Miguel, se conservan restos de una segunda puerta aprovechada como esquina de un almacén. Construida también con piedra de sillería, se aprecia el nacimiento de un arco apuntado, que presenta una guía vertical por donde, probablemente, discurría un rastrillo. En épocas de conflicto, las torres de las numerosas iglesias con que contaba la localidad, también eran utilizadas para la defensa de la villa.

El ramal de Campos del Canal de Castilla bordea la villa desde el norte al sudoeste como si fuera una nueva muralla. Se conservan diversos edificios y casas que reflejan la importancia histórica de la villa, destacando la plaza Mayor, con parte de su antiguo porticado y un Ayuntamiento modernista.

La localidad contó con numerosos edificios religiosos. La iglesia parroquial de Santa Eugenia, de estilo gótico, se construyó entre 1536 y 1613. La de Santa María se construyó durante los siglos XII a XVI. Declarada Bien de Interés Cultural desde 1973, actualmente está convertida en museo en el que se exponen las obras procedentes de los demás templos de Becerril.

En estado ruinoso se encuentran la iglesia gótica de San Miguel, de la que se conserva la torre y ábside; San Pedro, con una portada románica del siglo XII; y San Martín, con su torre mudéjar del siglo XIV.

En las afueras, al este, se encuentra un humilladero del siglo XVIII de dos cuerpos, que contiene un aljibe en su parte inferior, mientras que en la superior se instala el crucero, cubierto por un tejado a cuatro aguas apoyado en columnas donde los viajeros podían arrodillarse al pasar por un lugar devoto.