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Editorial

Muchas más luces que sombras en los 130 primeros años de Galletas Gullón

DP
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La empresa está bien apegada a Aguilar, al tiempo que tiene presencia en 120 países

Suele decirse, y hasta cantarse, que veinte años no es nada, para subrayar el ineludible e imparable paso del tiempo, pero si aún dos décadas dejan poso y permiten llevar a cabo no pocos logros y soportar bonanzas y adversidades, qué no podría decir de 130 años, que es lo que cumple la empresa galletera Gullón en Aguilar de Campoo. Pilar indiscutible de la industria agroalimentaria palentina, ha ido posicionándose con el paso de los años, el incremento de las inversiones y la ampliación de los mercados, como una de las más importantes de su sector. Se la conoce y se la tiene en cuenta. Y, sobre todo, se miran atentamente sus avances, sus nuevas líneas de producción, su cada vez más abultada cartera de referencias y, también, su implicación en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Antigua y moderna, con la experiencia que da la veteranía y la autoridad que proporcionan los aciertos innovadores, apegada a la tierra y defensora a ultranza de la villa norteña y la comarca natural de la Montaña Palentina, pero internacional donde las haya, gracias a su presencia en 120 países de todo el mundo, y amante de las tradiciones pero con la tecnología puntera a su servicio, la galletera es motor de desarrollo económico y de empleo. 

 En lo que llevamos del siglo XXI, su plantilla ha pasado de 303 a 1.800 trabajadores y su facturación de 52 a 419 millones de euros. Puede presumir de unas inversiones crecientes en el tiempo, que suman unos setecientos millones en estos últimos veintidós años; de elaborar y distribuir setecientas referencias, de las que 38 son incorporaciones recientes del pasado ejercicio y de haber aumentado y mejorado sus instalaciones con una segunda planta, VIDA, en 2015, además de liderar el segmento de las galletas saludables.

Es más que posible que no todo sea de color de rosa, que directivos y operarios tengan que afrontar problemas y solventar imprevistos en el día a día o que las negociaciones de los convenios no sean siempre balsas de aceite, dado que hablamos de una mercantil con cierto tamaño, volumen y plantilla, más difícil de capitanear que una pyme o una microempresa, pero a la hora de la verdad pesan más el haber que el debe en el libro de cuentas. Son realizaciones concretas, cifras contantes y sonantes y mejoras como la conversión anual de un centenar de contratos temporales en indefinidos que notan sus beneficiarios. También lo siente para bien Aguilar de Campoo por el empleo que proporciona, la liquidez que inyecta, la divulgación exterior de su nombre y la colaboración directa con iniciativas culturales, deportivas y sociales.

Por todo ello, y por no cejar en el empeño de seguir creciendo y mejorando, los 130 años de Gullón bien merecen un brindis.