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Un deporte que va por generaciones

Nuria García
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El Club Palentino de Piragüismo Lurpelan organiza sus cursos de iniciación con el fin de captar miembros · A menudo se incorporan niños convencidos por sus padres piragüistas

Un deporte que va por generaciones - Foto: Raúl Martínez

El Club Palentino de Piragüismo centra sus esfuerzos, por quinto verano consecutivo, en intentar atraer miembros para la práctica de un deporte que acaba enganchando. Eso es lo que manifiesta su presidente, Raúl Negrete. «Todos los años, un tercio de los inscritos en el campus de verano se quedan», asegura Negrete.

El embarcadero situado en el complejo deportivo de Eras de Santa Marina es cada día el punto de partida de un grupo de unos ocho o diez niños, comprendidos entre los 8 y los 16 años de edad. «No se trata de grupos masificados;si así fuera, sería imposible enseñar este deporte», apunta el presidente.

El precio de inscripción (70 euros) da derecho a los inscritos a acudir durante todo el verano, y no solo a uno de los tres turnos que se ofrecen durante los meses de julio y agosto. «A final de quincena, quien quiera puede quedarse hasta que lo desee, porque el objetivo es captar gente. Al fin y al cabo, somos un club de competición, y al no tratarse de un deporte de masas tenemos que aprovechar cualquier oportunidad para conseguir que los chavales se apunten», explica Negrete.

tres modalidades. En estos cursos, el Club Palentino de Piragüismo enseña a los niños a practicar piragüismo a nivel de principiante, y se les enseña a jugar al kayak-polo, que es una especie de «futbito en el agua». También se les ofrece la posibilidad de practicar la especialidad de kayak o, por el contrario, la de canoa.

Raúl Negrete matiza que en la teoría, la diferencia entre ambas modalidades es «prácticamente etimológica». Sin embargo, en la práctica, «el kayak se practica sentado con una pala de dos cucharillas», mientras que en la canoa «se utiliza una pala de una sola cucharilla, y se practica de rodillas». La canoa, desde el punto de vista del presidente del club, es «muy desagradable para un principiante; muy dura e incómoda de practicar».

Por esta razón, las tres disciplinas se ofrecen de modo global. «Aunque las cualidades de cada persona también cuentan, al principio no obligamos a nadie a encasillarse. Si finalmente se queda en el club, el propio individuo ya se irá diferenciando según la práctica a lo largo del tiempo», indica Raúl Negrete.

de padres a hijos. El presidente es uno de los que llevan «prácticamente toda la vida» en el Club Palentino de Piragüismo, concretamente 35 años. El entrenador profesional con el que cuentan estos cursillos, Fernando Delgado, empezó casi al mismo tiempo que Negrete, y también sigue al pie del cañón.

Ahora, los hijos de piragüistas de esa generación están en el club con sus padres, y también comenzaron hace unos años en esas clases de iniciación. «Nosotros empezamos cuando teníamos 14 años. Ahora, los hijos de algunos de nosotros rondan esa edad y también lo practican. Es algo generacional. Ven a sus padres y les gusta», afirma Raúl Negrete.

Desde el Club Palentino de Piragüismo se insiste en la libertad de cada miembro de acudir a entrenar cuando lo desee. Esas facilidades, un material seguro y de calidad (canoas ligeras, chalecos salvavidas, piraguas antivuelco, etc.) y la presencia entrenadores profesionales son factores que animan a cada vez más niños a iniciarse en el piragüismo, aunque sus padres no lo practiquen.