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La legumbres aguantan

P.V.
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La superficie de leguminosas sigue creciendo en la Comunidad con más de 23.000 hectáreas cultivadas este año de judías, habas, lentejas y garbanzos, muchos de ellos avalados con marcas de calidad

La legumbres aguantan - Foto: Luis López Araico

Las legumbres ocupan un lugar muy importante en la agricultura de Castilla y León, ya que es la principal productora de alubias del país. Su cultivo está muy consolidado dentro de la rotación tradicional en la Comunidad, aunque la campaña de 2023 está cargada de «incertidumbre» ante la falta de agua y la subida de los costes.

De momento, la Comunidad mantiene la superficie destinada a los diferentes cultivos de leguminosas, ya que durante el año pasado se sembraron 19.900 hectáreas entre judías secas, habas, lentejas y garbanzos, mientras que en 2020 la cifra alcanzó las 20.881, según los datos recogidos por el Ministerio de Agricultura en la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos (Esyrce). Este descenso se puede deber a la rotación de cultivos, ya que los avances del Ministerio reflejan que en 2022 se prevé un aumento de la superficie sembrada con más de 23.700 hectáreas. Este aumento no se ha visto reflejado en la producción donde se ha producido una merma debido a la escasez de agua y las elevadas temperaturas.

Las cifras avalan que Castilla y León se sitúe como la primera comunidad en superficie cultivada de judía seca, con aproximadamente el 73 por ciento del total nacional, y la segunda en garbanzo, con el 30 por ciento. Además, es líder en la producción de legumbres amparadas bajo una figura de calidad con protección europea, con cinco que cuentan con Indicación Geográfica Protegida (IGP).

Estas legumbres de calidad están obteniendo muy buenos resultados, tanto a nivel de superficie como de ventas, como recalca Nicolás Armenteros, director técnico de Legumbres de calidad, que engloba a los consejos reguladores de la lenteja de La Armuña, los garbanzos de Fuentesaúco, el garbanzo de Pedrosillo y las judías de El Barco de Ávila. Estos cuatro, como reconoce, no han seguido la misma tendencia en los últimos años. Mientras que el garbanzo de Fuentesaúco ha duplicado su superficie en tres años, el de Pedrosillo y la lenteja han perdido terreno.

En el caso de la lentejas, Armenteros achaca el descenso a que se trata de un cultivo «delicado» al que hay que prestar mucha «atención y cuidado». «Si no hay buenas cosechas, los agricultores no se animan», añade, tras lo que explica que la retirada del uso de determinadas materias activas ha complicado el control de las malas hierbas.

La IGP de la Lenteja Tierra de Campos también ha crecido, aunque ya lleva dos o tres años que roza las mismas cifras con unas 5.000 hectáreas esta campaña, aunque temen que la desaparición de las ayudas asociadas a las legumbres de calidad pueda suponer un descenso en el número de productores inscritos en la marca de garantía. «Actualmente estamos intentando que el Gobierno vuelva a conceder alguna subvención», incide su directora técnica, Ana Belén Villace Candelas.

Mercado

Respecto al aumento de los precios de los alimentos que ya está notando el consumidor, Armenteros afirma que «no se ha notado» y es «difícil de pronosticar qué puede ocurrir». «Hay una tendencia alcista que es inevitable, aunque dependerá del precio internacional y eso puede repercutir en que no suban tanto», señala el director técnico de Legumbres de Calidad, que apunta que «esperan mantener la comercialización» en una campaña que no ha acompañado y en la que la producción ha mermado «mucho».

La Lenteja de Tierra de Campos tiene un mercado muy consolidado con una producción entre 800 y 900 toneladas al año, aunque desde la IGP, su directora técnica reconoce que esta campaña no ha sido buena. Además, valora el buen posicionamiento de este producto que se cultiva en cuatro provincias de la Comunidad y que es «muy conocido» por el consumidor. Su mercado es principalmente nacional donde «tienen muy buena aceptación y la gente nos demanda».