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La Galerna del Carrión

Alberto Moreno
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Paco Gento, el legendario jugador del Real Madrid, fallecido el pasado martes, tuvo un paso exitoso en el banquillo del Palencia CF, con el primer ascenso a Segunda A y la permanencia en la división de plata

La Galerna del Carrión

La galerna no sólo afecta al Mar Cantábrico. Hubo un tiempo, de noviembre de 1978 a junio de 1980, que azotó a un río, el Carrión. Paco Gento, la Galerna del Cantábrico, el mítico extremo izquierdo del Real Madrid, fallecido el pasado 18 de enero, el único en la historia del fútbol con seis Copas de Europa en su palmarés, tuvo un pasado exitoso en el desaparecido Palencia CF, pero como entrenador.

El caso es que su paso por los banquillos fue efímero y nada brillante, con la salvedad de su etapa en el club morado, al que salvó del descenso a Tercera, logró el primer ascenso a Segunda A, mantuvo al equipo en la categoría de plata y lo llevó a los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, cayendo eliminado ante el Athletic Club de Bilbao.

La etapa de Paco Gento en el Palencia CF está plagada de curiosidades, anécdotas e historias en muchos casos sorprendentes. Que una leyenda del fútbol mundial aterrizase en nuestra provincia se debió a dos hombres: su hermano Julio (posiblemente el mejor jugador que haya vestido la camiseta morada y del que el propio Paco Gento llegó a decir que era el mejor de la saga, completada con el otro hermano, Toño) y el presidente más emblemático que ha tenido el fútbol provincial, Bonifacio Aguayo.

La Galerna del CarriónLa Galerna del CarriónPaco Gento se dejó ver por La Balastera el 20 de junio de 1971. Jugaban el partido de promoción de ascenso a Segunda A el Palencia CF y el Real Oviedo. Julio y Toño Gento, respectivamente, jugaban en ambos equipos. Los morados no pudieron remontar el adverso 2-0 de la ida, cayendo 1-2, con una memorable actuación de Mariano García Remón. Paco Gento se había desvinculado días antes del Real Madrid, tras 18 exitosos años en el club merengue.

Ahí comenzó su idilio con el Palencia CF. Y es que, por sorprendente que parezca, la del Real Madrid no fue la última camiseta que vistió como profesional, sino la morada. El 29 de junio de 1971 jugó con el Palencia CF el II Trofeo de la Galleta en Aguilar, portando el brazalete de capitán. Junto a él, sus dos hermanos, Julio y Toño. Cayeron los palentinos en la prórroga por 1-2 ante la Cultural Leonesa.

Por increíble que parezca también, el primer homenaje que se le hizo a Paco Gento tras colgar las botas no fue el del Real Madrid ni el de la selección española, sino del propio Palencia en el que Bonifacio Aguayo era el presidente y Julio Gento el ídolo de la afición. Se midieron morados y merengues, con triunfo madrileño por 1-2. No vino con sus figuras, pero sí con algunos jugadores relevantes, como Marañón, De Felipe o Fleitas. Era el 1 de septiembre de 1971, en plenos sanantolines.

 

AL BANQUILLO MORADO. En la temporada 1977-78, el Palencia CF debutaba en la recién creada Segunda B. Volvía a la presidencia Bonifacio Aguayo, tras los dos años de puente del también doctor Eradio Alonso del Campo.

La Galerna del CarriónLa Galerna del CarriónSus primeras medidas fueron recuperar a su vieja guardia. Su entrenador fetiche, Julio Vaquero, pasaba a ser secretario técnico y Julio Gento, que se habría retirado dos años antes como futbolista en activo, pasó a ser segundo entrenador, ayudante de Héctor Martín, que seguía tras haber logrado el ascenso-permanencia en la tercera categoría del fútbol español.

Poco duró en el cargo. El 23 de octubre de 1971, en la novena jornada, el Palencia CF caía 5-1 en El Alcoraz ante el Huesca que dirigía Luis Costa, el entrenador del dream team morado de la temporada 82-83. Martín era relevado, siendo sustituido provisionalmente por Julio Gento, que ya en la temporada 71-72 ejerció en tres partidos de liga y dos de Copa como jugador-entrenador y en la 75-76 con Santiago Villahoz otros tres. Se sentó en el banquillo en la derrota ante el Mirandés 0-3 en La Balastera.

El equipo morado caía a puestos de descenso a Tercera. Paco Gento era el elegido por Bonifacio Aguayo para hacerse cargo del equipo. Su debut fue con polémica. Al carecer de la ficha federativa, el colegiado del encuentro ante el Sestao (3-2) le expulsaba del banquillo. Cuatro días después se puso en regla. Comenzaba a soplar la Galerna del Carrión. Su efecto fue inmediato. El Palencia CF abandonó los puestos de peligro y caminó el resto de la temporada en una zona intermedia, sin sobresaltos.

Paco Gento aterrizó en Palencia con una corta trayectoria como entrenador. Tras colgar las botas, entrenó en las categorías inferiores del Real Madrid y dirigió a su filial, el Plus Ultra (el actual Real Madrid Castilla). En la temporada 74-75 llegó su primera experiencia en el banquillo de un equipo profesional, el Castellón, recién descendido de Primera División. Duró 11 partidos únicamente (cuatro triunfos, tres empates y cuatro derrotas). Presentó su dimisión al no admitir «los insultos de una parte de la afición de Castalia», como reflejaron las informaciones de la época.

El cántabro, como ha sucedido con grandes figuras del fútbol mundial, no fue un gran entrenador. Por lo menos, no estuvo a la altura de su carrera como futbolista. Era complicado hacerlo, por otro lado. En Palencia, en sus casi tres temporadas, tuvo enfrentamientos con un sector de la afición, tuvo dividido al vestuario, con pesos pesados incluso que se manifestaron claramente contra él, distanciado de la directiva, una vez que Aguayo dejó el cargo.

Las malas lenguas dicen que era Julio Gento el que realmente llevaba el equipo y que físicamente era el portero Pepe Díez el que se encargaba de la puesta a punto. Gento era un tanto distante en el trato con los jugadores, pero a la par sencillo y campechano. Para nada arrogante o engreído, como se puede suponer de una estrella.

Impresionaba dentro y fuera del vestuario con su aureola de leyenda. Era la atracción mediática allá donde fuera el Palencia. Y en nuestra provincia, también. Era llamativo verle con su flamante Mercedes blanco (como no podía ser de otro color) por las calles de la capital. Sus sobrinos, los Llorente, se acercaban de vez en cuando, siendo niños, por el viejo estadio. Muchos aficionados acudían a los entrenamientos, especialmente en los partidillos de los jueves, donde en más de una ocasión, para el deleite de los aficionados, se colocaba las botas y se ponía de jugador. Era un auténtico espectáculo verle pegar al balón cuando preparaba a los porteros.

Sin embargo, sea como fuere, nadie puede cuestionar sus enormes éxitos como técnico del Palencia CF. En total, entre Segunda B y Segunda A, dirigió a los morados en Liga y en Copa 115 partidos, con el balance de 46 triunfos, 34 empates y 35 derrotas.

Volviendo a esa temporada 77-78, en la que el Palencia CF acabó decimotercero, y con polémica. Paco Gento era sancionado con seis partidos tras ser expulsado en el encuentro ante el Pontevedra en La Balastera por «zancadillear al colegiado», por el extremeño Ceballos Borrego. Al presidente Bonifacio Aguayo le  cayeron seis meses de suspensión de su cargo por agredir al árbitro.

Paco Gento era un entrenador que seguía pensando en futbolista y por eso no perdía ocasión de vestirse de corto. Con 45 años lo hizo portando la camiseta del Palencia en el partido de inauguración del Mariano Haro de Becerril. Ganaron los capitalinos 3-9, con dos goles de la Galerna del Cantábrico. En agosto de 1978 volvía a vestirse de corto con la camiseta del Palencia en un partido ante el Guardo en La Camareta, con Bonificación Aguayo, el presidente morado, de portero.

 

EL ASCENSO A SEGUNDA.  En 1979 se cumplían las Bodas de Oro del Palencia CF y para tal efeméride Bonifacio Aguayo apostó muy alto: el ascenso a Segunda. No comenzaron bien las cosas.

Tanto, que en la quinta jornada ocupaba zona de descenso y tras la goleada ante el Atlético Madrileño (6-1) se incorporaron dos jugadores que fueron clave en el éxito final, el portero Díez y el central Bonet (cedido del Elche), años después jugador del Real Madrid e internacional. El ambiente estaba turbio en el vestuario. Teixidó y Lorenzo fueron los marcados por el técnico, siendo apartados del equipo durante casi un mes por bajo rendimiento.

Gento declaró que el Palencia era un equipo «modesto y que con los jugadores que tenemos no pueden dar un fruto muy grande». Aunque luego las suavizase, el distanciamiento entre una parte del vestuario y el técnico era evidente. Poco a poco, las aguas se calmaron y el Palencia, a 10 jornadas del final, se colocaba en puestos de ascenso a Segunda A, que logró  el 17 de junio de 1979 ante el Pontevedra, con gol de penalti del otrora defenestrado Teixidó. Como curiosidad, el Palencia inauguró esa temporada su bingo, con Julio Gento de jefe de sala. El primero en cantar bingo fue... Paco Gento.

La primera temporada del Palencia en Segunda A y la última de Paco Gento en el banquillo, fue tumultuosa desde el primer día, cuando Teixidó, el ídolo local, se negó a seguir en el Palencia si el técnico cántabro continuaba en el banquillo. Fue traspasado al Salamanca a cambio de Joaquín y Chaparro. La norma de los sub-20 (alinear a dos jugadores menores de esa edad) trastocó los planes a Paco Gento. Nunca la compartió, ni supo entenderla, ni sacar provecho de ella. El día del debut en Segunda, en plenos sanantolines, con el campo lleno ante el Algeciras, tardó menos de medio minuto en relevar al prometedor jugador palentino Pirri por Chaparro. Poco después corría la misma suerte Sambade, agotando en 15 minutos los dos cambios reglamentarios. El Comité de Competición advirtió de sanciones si se volvía a repetir este hecho. Gento no hizo mucho caso. En el siguiente partido, en Tarragona, Pirri era relevado a los cuatro minutos. Sambade aguantó todo el partido y metió un gol.

El Palencia fue sancionado económicamente por el Comité y Gento advertido de suspensión. Sambade se ganó la confianza del técnico, siendo uno más de la plantilla y el sub-20 que más minutos tenía, por delante incluso de Ito, que dejó el equipo para regresar a Salamanca, con el que debutó en Primera, antes de jugar en el Real Madrid y la selección. Tampoco prestó mucho interés en el hermano de Santi Bakero, José Mari, que luego fue jugador del FC Barcelona y del equipo nacional.

Gento empezaba a sufrir el desgaste. Sus relaciones con algunos pesos pesados del equipo seguían distantes. De hecho fue apartado otro ídolo de la afición, Cristo, su máximo goleador. La grada empezó a darle la espalda. Un sector de la afición cargó contra el técnico con cánticos y pancartas en el partido copero ante el filial del Valladolid. «No hay más leche que la que da la vaca», llegó a manifestar de su plantilla. Su principal valedor, Bonifacio Aguayo, dejó la presidencia y el nuevo primer dirigente, Leandro Palacios, siguió confiando en él, pero con matices. De hecho, no se le ofreció la renovación pese a lograr la permanencia en la categoría y llegar tan alto en la Copa del Rey con ese duelo tan recordado ante el Athletic Club.

Su último partido en el banquillo morado fue el 1 de junio de 1980 en La Balastera ante el Recreativo de Huelva, con empate (2-2). Punto que valió para alcanzar la salvación. Gento declaró que nunca había sufrido tanto en un partido de fútbol. Las cajetillas de tabaco volaban en el banquillo. Una semana antes, el Palencia ganaba ante el motivado y primado Valladolid 0-2 en el Viejo Zorrilla. La última vez que se jugó un derbi en partido liguero. Hasta en eso Gento hizo historia en el banquillo del Palencia.

Era relevado por Montes, que no logró un año después la permanencia, aunque al año siguiente lograse el segundo ascenso a la categoría de plata. La ficha del técnico asturiano tardó en tramitarse al haber denunciado Paco Gento al Palencia por impago. Su hermano Julio dejó en agosto de ese año el club para regresar a Cantabria, acabando una de las etapas más gloriosas, la de los hermanos Gento, del desaparecido Palencia CF.

Paco Gento dirigió la temporada siguiente al Granada, también de Segunda. El destino cruzó a morados y andaluces en el primer partido de liga en La Balastera, 0-0. En el de vuelta, el cántabro ya no estaba en el banquillo, había dimitido días antes de su cargo. Morados y granadinos se fueron de la mano a Segunda B. Gento regresó al Real Madrid, pero ya dejando a un lado su faceta como técnico. Acabó como presidente de honor del club merengue.

Fue leyenda blanca y, pese a sus controversias, también en el banquillo del Palencia. DEP la Galerna del Cantábrico, la Galerna del Carrión.