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Jesús Mateo Pinilla

Para bien y para mal

Jesús Mateo Pinilla


La muerte de un viajante

13/09/2022

Había prometido asistir a la obra de teatro de Artur Miller y cumplí. De su obra, La Muerte de un Viajante, no pude ver más que retazos sumidos en una emoción almacenada en mis recuerdos. La obra de Miller trata de la espera de un viajante a la muerte, de su último periodo vital. 
Los viajantes eran lo que llamábamos representantes o agentes comerciales. El escenario de Miller se convertía en «un Esperando a Godot», la encrucijada de caminos donde el hombre aguarda sin saber quién llegará, ni cuándo. La muerte del Beckett, autor de teatro, es un retrato de la incertidumbre vital donde se mezcla lo vivido con las ilusiones que nunca se llegarán a alcanzar porque cuando se dobla la servilleta el festín se acaba. 
¿Quién es Godot? ¿Qué es la muerte de Miller? El último beso de tu mujer, la preocupación desmedida por unos hijos a los que por falta de exigencias educativas se han convertido en vagos o la carencia de dinero para comer del día siguiente. Es todo y puede ser nada.
Tengo presente la visita de un hombre viejo a mi despacho de Educación y Ciencia. Era un representante médico, el viajante, lo que se llamó agente comercial a comisión para ofrecerles mayor categoría a una dignísima profesión terminada con la jubilación física o mental.
A veces el viajante era sustituido por el hijo, para representar al laboratorio. Este no era el caso de aquella persona excelente, con hambre de alimento, de zapatos derrengados a los lados, con el cuello de la camisa recosido por la paciente esposa, que me pedía trabajo para su chaval, un muchacho añoso convertido en holgazán. Sí, pero a quien el padre se encontraba obligado a forjarle un mejor futuro. Aquel hombre era el actor para Miller, el que esperaba a Godot de Beckett, cuya remembranza me golpea como una música sin razón. 
La existencia final de los agentes comerciales fue suavizada gracias a una obra social, la entrega de viviendas donde guarecer la vida. El grupo de casas tras la avenida Simón Nieto. Mis mejores deseos para ellos. Y mi abrazo entrañable y gratitud para quienes movilizaban en condiciones adversas nuestro tejido comercial.