El momento del cambio

A. Benito
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El momento del cambio

Antonio Soares será el sábado el encargado de tomar el testigo de uno de los regidores más veteranos de la provincia, Mario Arto, alcalde de Mudá durante 36 años

Lleva 40 años viviendo en España, pero seguramente Antonio Soares nunca imaginó que algún día sería el encargado de coger el testigo de uno de los alcaldes más veteranos de la provincia. Ni es militante del Partido Popular, ni su ideología es de derechas, pero ante la posibilidad de que hubiera un candidato de fuera de Mudá, Toño se armó de valor y le lanzó la propuesta al actual alcalde en funciones.
Mario Arto, que puede presumir de haber estado más de medio siglo al servicio de la localidad que le vio nacer -primero como ayudante de su padre (también regidor), después como juez de paz y finalmente como concejal y alcalde-, aceptó de buen grado la iniciativa de Soares y ahora han sido los vecinos los que han decidido depositar su confianza en él. El traspaso de poderes tendrá lugar este mismo sábado y así empezará una nueva etapa que el futuro primer edil asume con responsabilidad e ilusión.
"Eso sí, le he pedido a Mario que me eche una mano hasta que aterrice en el cargo. Él es el que sabe como funcionan estas cosas, así que me tendrá que ayudar, esa fue la única condición que le puse para presentarme", indica Antonio, que aunque nació en Oporto (Portugal), lleva media vida residiendo en la Montaña Palentina, donde ha tenido la oportunidad de construir su propia familia. 
De esta forma, el futuro alcalde dará continuidad a la labor realizada por Arto a lo largo de los últimos 36 años. Y es que fueron  nueve los mandatos que logró encadenar un hombre que con 81 años se ha visto obligado a decir adiós a una ocupación que, sin lugar a dudas, forma parte de su vida. Un oficio, el de estar al servicio público, que aunque no siempre ha sido fácil, ha cumplido sin cobrar sueldo alguno (solo las dietas cuando ha tenido que desplazarse a Palencia), pero con la satisfacción de trabajar por su pueblo y sus vecinos.
En este sentido, lo que Soares tiene claro es que no se va a hacer cargo de las labores de mantenimiento que antes realizaba el hoy alcalde en funciones. "Ahora hay un chico cuyo contrato nos gustaría ampliar. Así, además, generamos un puesto de trabajo", indica el sucesor de Arto, que también tiene claro que su principal objetivo en los próximos cuatro años será hacer lo posible por plantarle cara a la despoblación.
"En general, el pueblo está cuidado, así que intentaremos seguir esa línea, pero sobre todo, necesitamos que venga gente. Por eso, y a pesar de que no tenemos muchos recursos, vamos a ver qué se puede hacer para que los jóvenes elijan Mudá como lugar de residencia", apunta Toño, como le llaman cariñosamente sus vecinos. Y es que la localidad norteña cuenta en la actualidad con 82 habitantes censados. Por cierto, que más de 70 de ellos fueron a votar y 41 dieron su voto al futuro alcalde. 
Conseguir una máquina para hacer frente a la nieve durante el invierno, tratar de poner en marcha algún centro social o lugar de encuentro para los vecinos y mantener los servicios con los que cuenta el municipio son otros de los proyectos que le gustaría ejecutar a Soares en este mandato.