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El vino recupera mercados

Vidal Maté
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Crecen con fuerza las exportaciones, sobre todo de producto envasado, y aumenta la demanda interior, pero hay temor a las posibles consecuencias de la subida de precios

El vino recupera mercados

El sector del vino, fue uno de los más afectados por la crisis de la pandemia a causa del cierre de los establecimientos hosteleros. Se produjo un descenso generalizado en la demanda que afectó tanto al consumo interior como a las exportaciones, que sufrieron una caída estimada en un 3,2% en valor y un 5,7% en volumen; unas cifras en todo caso inferiores a las registradas en el mercado interior.

Hoy, superado ese momento, el sector del vino ha dejado atrás las cifras de la pandemia para protagonizar una profunda recuperación de ventas, tanto en volumen como en valor, hasta niveles cercanos a las cifras récord que se habían logrado años atrás. Los datos interanuales manejados por el Observatorio Español de los Mercados del Vino el pasado mes de febrero señalan un volumen total de ventas de todo tipo de vinos que alcanzó los 23,06 millones de hectolitros, lo que supone un 12,3% más que en el periodo anterior, por valor de 2.926 millones de euros, con un incremento del 15%. Para el director del Observatorio, Rafael del Rey, además de la recuperación general de las ventas, entre los aspectos más destacables se puede considerar el incremento en volumen de los vinos envasados, pero, sobre todo, el crecimiento en valor de los mismos, lo que pone de manifiesto el gran trabajo que llevan a cabo las bodegas para defender sus productos en unos mercados cada vez más competitivos en los que algunos países tienen como principal arma la bajada de los precios. En relación con los datos manejados por esta organización, otra nota a destacar sería, aunque ya es una constante, el fuerte aumento de ventas de graneles, pero a precios bajos, lo que sería otro reto a superar.

Sobre el volumen total de ventas de todos los vinos, los envasados suponen 10,1 millones de hectolitros, con un incremento del 6,14%, por un valor total de 2.426 millones de euros y un incremento del 13,2% en valor, gracias sobre todo al aumento del 6% en los precios medios, hasta los 2,40 euros por litro. En la parte contraria, todas las ventas de los vinos a granel supusieron 13 millones de hectolitros, con un incremento del 23%, consecuencia muy especialmente de las llevadas a cabo en otros países comunitarios en los que hubo cosechas a la baja, pero a unos precios medios de solo 0,37 euros por litro para unos ingresos totales de solo 480 millones.

Por tipos.

El conjunto de los vinos tranquilos, frente a los espumosos, cavas o de aguja, constituyen el capítulo más importante de las ventas en el exterior al suponer en volumen más de siete millones de hectolitros, con un aumento del 5,5% y del 11% en valor hasta los 1.784 millones de euros, al situarse en un precio medio de 2,42 euros litro. En este bloque de oferta de los vinos tranquilos, desde el Observatorio se destaca la posición de los vinos con Denominación de Origen Protegida, que supusieron ventas en volumen de 3,3 millones de hectolitros, un 2% más, pero con un incremento del 12% en valor hasta los 1.330 millones de euros, fundamentalmente por un precio medio que por primera vez en sus historia superó los cuatro euros litro -4,07-, lo que para Rafael de Rey es el resultado de una política de calidad y precios llevada a cabo por las bodegas en todos los mercados frente a las de ofertas baratas. En este sentido, destaca la importancia de seguir trabajando para reducir y dar un mayor valor a los graneles, al igual que se está haciendo con las varietales o vinos sin Indicación Geográfica Protegida. También hubo un fuerte crecimiento en los cavas: 15% en volumen y 18% en valor.

En cuanto a los datos manejados por el Observatorio en materia de mercados, se mantienen las mismas líneas. Por un lado, las ventas muy importantes de los graneles, especialmente hacia otros países comunitarios y más tras el cierre del mercado ruso el pasado año por su normativa proteccionista. España se ha convertido en el principal proveedor en volumen de otros países como Portugal, Italia, Francia o Alemania, además de otras áreas más al norte, especialmente en años de cosechas reducidas para su mercado interior o para atender sus compromisos exteriores, manteniendo sus clientes en base a vinos que se pueden calificar como comunitarios. Países africanos son igualmente destinatarios de los graneles españoles.

En el lado opuesto se mantienen los clientes más importantes para los vinos envasados de calidad. Este producto viaja en parte a países europeos como Suiza o Reino Unido, pero de manera muy especial a terceros países, entre los que destaca, por volumen y precio, Estados Unidos, junto a otros como Canadá, México y Puerto Rico, o asiáticos como China, Corea, Japón o Filipinas

En cuanto al consumo en España se ha producido igualmente una importante recuperación tras el periodo de caída por la pandemia hasta situarse hoy en los 10,6 millones de hectolitros, que suponen un incremento interanual al pasado mes de febrero del 20,8%, aunque sigue sin llegarse a la cifra récord de los 11 millones de hectolitros de 2019. Ello supone un consumo per cápita de 22,4 litros. Los graneles significan 1,3 millones de hectolitros, con un incremento del 25,7%; y los envasados 9,3 millones, con un crecimiento del 20%. Por tipos, los blancos suponen 4,5 millones, con un incremento del 18%, y los tintos 6,09 millones de hectolitros y un crecimiento del 22,9%. En medios del sector se teme que esta recuperación se pueda quebrar por el aumento de los precios por la situación general de la economía y el incremento de los costes derivados de los procesos de transformación y comercialización.

Esta situación en positivo del sector tras la pandemia se ha traducido en estabilidad para un sector en el que las bodegas han hecho un trabajo importante de cara al exterior; a las cooperativas se les reconoce un esfuerzo para pasar de los graneles a los envasados, aunque queda un camino por recorrer; y a la restauración se le pide un mayor equilibrio a la hora de fijar los precios del vino si se quiere alentar la demanda y no alejar a los consumidores.