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Editorial

Los comicios en Castilla y León inician una larga campaña electoral hacia La Moncloa

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El adelanto electoral en Castilla y León está provocando el inicio de una campaña global especialmente por el Partido Popular que quiere aprovechar el viento de cola y continuar la tendencia alcista que pilló el pasado mes de mayo con la sonada victoria en la Comunidad de Madrid. Bien es cierto que la figura de Isabel Díaz Ayuso le aportó un buen puñado de votos que quizás con otro candidato no hubieran llegado, pero eso ya es agua de otro costal. El caso es que Génova quiere apuntalar aquel excelente resultado con otra victoria holgada en Castilla y León, donde las encuestas dan a Fernández Mañueco entre 36 y 40 escaños (la mayoría absoluta está en 42 parlamentarios), para llevar en volandas a Pablo Casado hacia La Moncloa cuando el próximo año se abran las urnas para votar en las elecciones generales. Antes de eso habrá otra parada intermedia en Andalucía, donde confían en que Moreno Bonilla mejore incluso los históricos resultados de las últimas elecciones.

 El Partido Popular está dispuesto a afrontar esta larga campaña de año y medio para colocar a su candidato, Pablo Casado, como la única alternativa a un Gobierno con graves problemas de división interna y con un permanente chantaje por parte de sus socios nacionalistas, independentistas y proetarras. Aún es pronto para hacer quinielas, pero la estrategia marcada por Génova es clara. Ni mencionar a Vox, formación que le puede quitar votos por la derecha, ni entrar en guerras con Unidas Podemos. Los dirigentes populares, como han demostrado este fin de semana en el congreso autonómico del PP de Castilla y León, han puesto toda su artillería frente a Pedro Sánchez como el enemigo a batir y no quieren que nadie les descentre el tiro. Si esta estrategia es acertada o no lo dirán los votantes, sin embargo durante los próximos 18 meses habrá asuntos que requieran un cierto consenso o al menos la existencia de un diálogo fluido entre el Gobierno -especialmente con la parte socialista, con los miembros de UP no parece posible- y la oposición. La recuperación y el aprovechamiento de los fondos europeos, una oportunidad única por la millonaria cifra que llegará, pueden ponerse en peligro si la estrategia política de los principales partidos no es capaz de hacer un paréntesis en su camino.

 El Partido Popular ve una tendencia positiva en las encuestas y no va a desaprovechar ni un resquicio para ahondar en el deterioro de la imagen del Gobierno de coalición o la división interna entre sus dos aliados. El PSOE juega a la contra, pero cuenta con la ventaja de tener ya aprobados los presupuestos del Estado para este año, con lo que no necesita más para concluir la legislatura. La batalla electoral, primero en Castilla y León, luego en Andalucía y más tarde en toda España, se presenta cruenta, pero sobre todo demasiado larga. En algún momento, convendría pararse para respirar.