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Víctor Arribas

VERDADES ARRIESGADAS

Víctor Arribas

Periodista


El giro

17/07/2022

Los cambios de posición suelen ser denominados en el lenguaje popular como giros copernicanos, los más calculados y científicos, o como giros de 180 grados, la manera más a mano que se conoce para descalificarlos. Pocas veces son alabados, salvo que en la nueva versión del personaje que mute consideremos que ahora sí, nos da la razón con lo que defendíamos. De giros sabe mucho el presidente Sánchez, que ha logrado en cuatro años dar más vueltas que las peonzas en sus posiciones políticas sobre los más trascendentales asuntos de la política española. El "giro" que ha dado el presidente esta semana, según la mayoría de los análisis de los medios de comunicación, es más bien un giro de 360 grados, ha partido del mismo punto al que ha llegado. Se ha arropado con las decisiones y los mensajes populistas, ha defendido el tradicional mensaje del discurso radical de izquierdas contra los poderosos, y ha mantenido su ancestral frentismo contra el principal partido de la oposición, por descontado también contra el situado más a la derecha aún. La cuestión es: ¿supone esto un cambio de postura más del jefe del gobierno?.

En esencia, Sánchez se invistió de radicalidad desde el mismo momento en el que, en el verano de 2014, fue elegido como líder socialista. Y ya desde entonces comenzó a labrar con su pertinaz arado ideológico las rectificaciones y cambios de rumbo en cuestiones trascendentales de la política. Por entonces defendió que el Ministerio de Defensa debería ser eliminado en aras a una idea pacifista de la vida, y hace dos semanas se ha comprometido con los países de la OTAN en aumentar a más del doble el gasto militar en los presupuestos del país. Ahora, al anunciar nuevos impuestos confiscatorios a bancos y eléctricas que por descontado van a pagar los consumidores, los analistas entienden que ha dado un nuevo giro que no es tal, sino la confirmación de sus convicciones. Ahora el enemigo está en "los beneficios caídos del cielo" de las grandes corporaciones, una nueva etiqueta de desprestigio como lo son las etiquetas de los "fondos buitre", la "ley mordaza" y tantos otros. Podemos celebra el giro que no es tal, pero con la boca pequeña porque en el fondo Sánchez le come su terreno y achica el espacio a la nueva-vieja plataforma de Yolanda Díaz, que nace con el pie cambiado en demasiados aspectos.

Tras el fracaso socialista en Andalucía, nada de giro al centro. El líder del primer partido de nuestro país ha decidido afianzar su senda de fuerte carga ideológica en sus decisiones, y no lo ha hecho porque se lo exigiera Podemos sino porque está en su ADN. Ahora va a ir a por todas