Una plantilla dispersa por todo el mundo

David del Olmo
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Buena parte de los componentes del Chocolates Trapa Palencia salieron de la ciudad antes de la cuarentena

Una plantilla dispersa por todo el mundo

El viernes 13 el Chocolates Trapa efectuó un breve entrenamiento matinal, tras el cual suspendía su actividad, dando libertad a sus jugadores para viajar a sus lugares de origen.
Los seis extranjeros decidieron regresar a sus países, Felipe (llevó a Pradilla para que cogiera un tren a Zaragoza) y Antúnez se dirigieron a Madrid, Carles Marco a Badalona y Alberto Blanco a Villagarcía de Arosa. El resto se quedó en Palencia.
VILLAGARCÍA. Alberto Blanco habla desde su hogar pontevedrés, donde «no me puedo quejar, no vivo en un piso, sino en una casa con piscina, media cancha de baloncesto o una bici de spinning. Pero va para largo. Fui el primero en el club que tuve mala sensación la pasada semana, me parecía que íbamos lentos en las reacciones».
Una plantilla dispersa por todo el mundoUna plantilla dispersa por todo el mundoSobre su día a día, «he decidido estructurar las jornadas, porque tenemos tres hijos. Mi mujer es enfermera, está en la primera línea de fuego y aquí ya hay casos de médicos y enfermeras contagiados. Así que ella trabaja y yo solo he salido a comprar. Me encanta el deporte, así que me he montado varias rutinas para practicarlo. Ycuando mis hijos se ponen  a estudiar, yo a trabajar, analizando partidos de las tres competiciones europeas, que este año no tengo tan controladas».
MADRID. Felipe Dos Anjos explica que «estoy haciendo rutinas de workout, resistencia, core, no podemos quedarnos parados. Trabajo por la mañana. Ayudo en casa y también leo mucho y juego con mi hermano pequeño, Pedrito».
«Si estás todo el día en casa se te hace pequeña, pero tengo los techos altos [risas]», indica. Ha hablado con Jaime, «que está aburrido, con mi mismo plan de entrenamiento», Paul y Travis, «también en cuarentena. Ejercitándose, mejor Paul que vive en una casa grande».
Una plantilla dispersa por todo el mundoUna plantilla dispersa por todo el mundoPALENCIA. «Como capitán debía estar cerca por si había que hablar o solucionar alguna cosa. Además tenemos a los niños, pendientes de que puedan acabar el cole», indica Jordi Grimau, para cuya familia, con tres hijos, «van a ser muchos días, pero tenemos comida, internet, juguetes y las necesidades cubiertas. Hago ejercicio, subir escaleras, estiramientos, yoga. Y todos tratamos de hacer algo cada tarde».