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Editorial

Las tropas rusas dan un paso atrás: retirada de Ucrania o guerra total

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Mientras el mundo entero asiste a un momento histórico con la muerte de la reina Isabel II de Inglaterra y el ascenso al trono de su hijo Carlos III, Rusia y Ucrania mantienen su pulso de resistencia en la frontera y por ganar la batalla en el terreno y de la propaganda. Durante este fin de semana se han sucedido los mensajes de avances del ejército de Zelenski en la región de Jersón a modo de importante victoria parcial, significativa para el desenlace de un conflicto que ha superado ya el medio año pero que aún no tiene visos de un final cercano.

Occidente está dispuesto a mantener el pulso a un Putin que de cara al invierno ha empezado a cerrar las espitas de gas al centro de Europa para contrarrestar las sanciones a su país por la invasión rusa. En ese juego, Moscú parece aguantar la presión en unos meses donde el frío marcará el devenir de las hostilidades. ¿Los avances del ejército ucraniano de estos días son señal de agotamiento de las tropas rusas? La visita del secretario de Estados Unidos la semana pasada con más suministro de armas a Kiev ha coincidido con ese 'reagrupamiento' de Rusia en localidades clave para el control de la zona más prorrusa de Ucrania.

Putin optó por una guerra relámpago para arrodillar a su vecino en unos meses, estrategia que se le ha vuelto en contra por la destrucción que ha ido imperando en muchas ciudades sin conseguir la rendición. Aquellos ciudadanos más fieles, amantes del creciente nacionalismo ruso, comienzan a dudar de los objetivos de una guerra que, de momento, está siendo ajena para la sociedad en general, pero de la que empiezan a estar cansados por las sanciones internacionales.

Hasta el momento, Putin no ha mostrado ningún tipo de debilidad en sus decisiones. Y no parece que este revés en el frente le haga modificar sus intenciones que no son otras que recuperar al menos parte de la Ucrania más afín al histórico imperio rusa. No se puede descartar tampoco que este revés impulse aún más la apuesta por una guerra total por todo el territorio ucraniano y apueste por un todo o nada a la desesperada con ramificaciones en otros países vecinos. ¿Sería capaz Putin de dar este paso? Lo que nos ha enseñado este conflicto es que el líder ruso es impredecible y no se puede descartar que extienda la guerra para mostrar al mundo que nunca ha ido de farol. Y también de cara a sus conciudadanos de que esta invasión resulta necesaria para recuperar la hegemonía en el continente.