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El guindo

Fernando Pastor
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/ Cerrato insólito

El guindo

El 2 de julio se celebra la Visitación de la Virgen María a su prima Santa Isabel, fiesta en la que Castronuevo de Esgueva y Renedo de Esgueva celebran una de las tradiciones más arraigadas en esta parte del Cerrato vallisoletano, El Guindo.

Existen varias versiones sobre esta tradición. Una apunta que cuando la Virgen fue a visitar a su prima Isabel se paró a descansar debajo de un guindo. Otra afirma que cuando el arcángel San Gabriel anunció a la Virgen María que estaba embarazada, ésta se sintió turbada y se puso colorada como una guinda.

El guindoEl guindoCuenta la leyenda que su celebración en estas localidades responde a una aparición mariana en un paraje sito entre ambas. 

Sin embargo parece que tiene su origen en una fiesta pagana prerromana y de carácter estacional, tras la cual los agricultores comenzaban lo que se denominaba hacer el verano: la siega, la trilla y la recogida de los frutos. 

El antropólogo y escritor José Luis Alonso Ponga afirma que la fecha tiene carácter sosticial de final de la primavera y comienzo del verano y como tal está cargada de creencias y rituales relacionados con árboles y otras plantas. Entre ellos las enramadas, aprovechándose la fuerza de la naturaleza y rindiendo culto a las semillas, venerándose los árboles cuyo fruto tiene hueso (ente ellos el guindo) por ser la semilla visible; ritos que la Iglesia quiso prohibir y al no conseguir desterrarlos, los adoptó.

En Castronuevo, los días previos a la fiesta los chicos iban al campo a cortar tobas (llenándose las manos de espinas) y atar los manojos con cuerdas para llevarlos arrastrando hasta el pueblo y depositarlos en el atrio de la iglesia, dejando que se secaran. La víspera de la fiesta los llevaban a la plaza para al anochecer encender una hoguera con ellos, añadiendo ramas, leña y hojas de otras especies. Cuando se iban consumiendo y la hoguera bajaba de altura los chicos (las chicas no) saltaban por encima.

PICARESCA.

Se daban casos de picaresca en los dos sentidos: vecinos que cogían tobas y leña del montón los días previos a la hoguera, y mozos que robaban leña a los vecinos, principalmente gavillas de sarmiento, para añadirlos al montón. A veces los vecinos llevaban voluntariamente leña, lo que les servía para limpiar el corral.   

Al amanecer de ese día volvían al campo a cortar un guindo, montarlo en un remolque y llevarlo entre cánticos al pueblo. Allí en primer lugar hacían un pasacalles y luego lo engalanaban y lo paseaban en procesión.

En el año 1979 no quedaban guindos y los mozos fueron a Villarmentero y cortaron una rama de un cerezo, causándole daños con el hacha. El propietario, Félix Rodríguez Guerra El Peluca interpuso denuncia en el cuartel. La Guardia Civil interrogó a los mozos de Castronuevo. Hubo juicio y cinco jóvenes fueron condenados, pese a que El Peluca dijo que les perdonaba y no quería ninguna indemnización. 

Otra celebración que se realizaba la víspera era la ofrenda de la cera, con cánticos a la Virgen en el interior de la iglesia, y a continuación sesión de baile.

El baile generalmente era en la plaza, pero un año se hizo en el salón de baile del tío Tunarra, dándose la circunstancia de que quedaron embarazadas todas las mozas excepto dos, que no tuvieron hijos nunca. Hablamos de principios del siglo XX.

En Renedo las celebraciones son similares: ir a cortar el guindo y llevarlo a la iglesia para que las denominadas guinderas lo adornen.  

Antiguamente se decoraba el guindo después de la procesión, poniéndole también banderas y existía una cofradía que ese día llevaba el desayuno al cura. Alonso Ponga indica que llama la atención que en ninguno de los rituales festivos se cite a Santa Isabel y que en ningún documento antiguo aparezca que el 2 de julio fuese fiesta en Renedo.

Los guinderos portando varas con la efigie de la Virgen y acompañados de los dulzaineros van a buscar al alcalde, al juez y al sacerdote para acompañarlos a la iglesia. Durante la misa los guinderos dejan el guindo apoyado en una de las columnas de la cúpula y ellos ocupan un lugar de honor junto a las autoridades. 

Tras la misa se inicia la procesión, encabezada por la cruz y los ciriales y con cohetes y dulzaineros. Los guinderos portan el guindo escoltados por otros mozos con varas de la cofradía. Tras ellos, la imagen de la Virgenes llevada en andas por las guinderas, cerrando la procesión las autoridades y el sacerdote con una capa blanca. 

La procesión dura mucho, hasta tres horas, y durante la misma repican las campanas y bailan de los vecinos. Finaliza regresando a la iglesia pero el guindo ya no lo meten, lo dejan en el atrio, pues consideran que su ciclo ya terminó. De hecho antiguamente se realizaba un ritual denominado la muerte del guindo, en el que el los guinderos y las guinderas dirigidos por el sacerdote rezaban el rosario y daban por muerto al guindo. Los mozos y mozas podían deshacerle y llevarse los adornos, las ramas y los frutos. 

Los actos festivos continúan el día siguiente, y el día 4 se celebra el Día de La Abuela, con actos festivos más íntimos, sin presencia de tantos forasteros.