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Cada dos días se diagnostica un cáncer de próstata

J.L.R.
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En los últimos años se ha incrementado el número de biopsias realizadas en el Caupa en más de un 20%. En lo que va del presente ejercicio suman 401

Francisco Campanario, jefe del Servicio de Urología del Complejo Asistencial Universitario de Palencia, Caupa

Este mes se asocia al movimiento Movember, cuyo objetivo es concienciar sobre temas de salud masculina. Así, hay que remontarse a 2003, cuando un grupo de jóvenes australianos se dejó bigote como muestra de apoyo a un amigo que padecía cáncer de próstata, gesto  con el que nació esta acción que se escuda en la contracción de moustache y november. 

El cáncer de próstata es una enfermedad que el año pasado se diagnosticó a más de 35.000 hombres en España. Si bien se trata del carcinoma no cutáneo más frecuente en el varón, seguido por el  de colon y el de recto,  es la tercera causa de muerte por cáncer en españoles, tal y como explica desde el Complejo Asistencial Universitario de Palencia, Caupa, el jefe del Servicio de Urología, Francisco  Campanario Pérez, quien añade respecto a la situación en la provincia que en 2020 se comunicó el padecimiento de ese mal a 197 palentinos. Un número que viene a decir  que cada dos días se diagnosticó un cáncer de próstata, entre otras pruebas con una biopsia. 

Según datos del Servicio de Anatomía Patológica del Caupa, en los últimos años se ha incrementado el número de biopsias prostáticas  realizadas en más de un 20%, lo que «ha supuesto un aumento considerable de los tumores diagnosticados», señala Campanario Pérez. Al respecto comenta que en 2020, un año de pandemia, fueron 443 biopsias, cuando en 2018  sumaron 435 y 358 en 2017; en lo que va de 2021 hay que hablar de 401.

 Desde 2018, Urología del Caupa dispone de unidades especializadas para el manejo del cáncer de próstata, lo que «permite un tratamiento de la enfermedad totalmente individualizado gracias a la experiencia de sus especialistas para el manejo de la enfermedad en todos sus estadios: desde la enfermedad localizada hasta el avanzado», subraya el jefe del Servicio.

A la pregunta de cuáles son los factores de riesgo más importantes en relación con el cáncer de próstata, Francisco Campanario responde que «la predisposición genética y la existencia de antecedentes familiares con cáncer de próstata». Es por ello que «las nuevas líneas de investigación estén orientadas no solo en el diagnóstico de la enfermedad y su tratamiento, sino también en relación con el estudio de las mutaciones genéticas asociadas al tumor prostático y cómo inciden en su evolución», afirma. Esta enfermedad es más frecuente a partir de los 65 años.

Investigación. La investigación resulta clave para conseguir avances esenciales en la lucha contra el cáncer de próstata. El panorama de este  ha cambiado radicalmente los últimos años, en especial  gracias al esfuerzo de los investigadores, que consiguen nuevas terapias que mejoran la personalización de los tratamientos. «El tratamiento debe ser individualizado y puede variar en función de la edad, las características del tumor y las comorbilidades del paciente. Las opciones podrían ir desde tratamientos locales como la radioterapia o la cirugía, a otros sistémicos donde se incluirían los tratamientos hormonales», asevera el jefe del Servicio de Urología.

El cáncer de próstata «no suele dar síntomas en estadios iniciales», por eso, para su detección precoz «solo es necesario una exploración prostática y, en los casos en los que esté indicado, la realización de una analítica sanguínea con marcadores tumorales (Antígeno Prostático Específico, conocido habitualmente como PSA), indica Campanario Pérez, quien incide en que Movember «intenta cambiar la mentalidad masculina hacia una mayor concienciación en el cuidado de la salud». «Acudir al urólogo facilita el diagnóstico de un tumor que puede ser potencialmente agresivo», afirma, a la vez que lanza a los varones el mensaje de que cuiden su salud porque «un cáncer afecta no solo al hombre que lo sufre, sino también a su familia y la sociedad en general».

El diagnóstico del cáncer de próstata se realiza a través de las siguientes pruebas: tacto rectal, medición en sangre de los niveles de PSA (antígeno prostático específico), ecografía transrectal, biopsia prostática y estudio de extensión. 

El tacto rectal consiste en la introducción de un dedo con guante lubricado en el recto para poder palpar la próstata y valorar su tamaño, dureza y consistencia, sus límites y la forma de su superficie así como los cambios con respecto al patrón de normalidad. Este examen es incómodo, pero no es doloroso y lleva muy poco tiempo realizarlo y es lo primero que debe realizarse ante una situación de sospecha.

En cuanto al cáncer de testículo, «aunque solo representa el 1% de los tumores diagnosticados en varones, es el más frecuente en hombres entre 15 y 35 años, con un incremento de su incidencia en las últimas décadas», expone Francisco Campanario, quien hace hincapié en que, al igual que en la lucha contra el cáncer de mama está muy extendida la autoexploración, también tendría que estar a la orden del día en el caso del cáncer de testículo. «Con una sencilla autoexploración testicular se podría realizar una detección precoz de muchas lesiones y con ello facilitar la confirmación diagnóstica por parte del urólogo y el inicio del tratamiento, factor relevante de cara al pronóstico de la enfermedad».

 

 

Redefinir viejos estereotipos de masculinidad 

El jefe del Servicio de Urología del Caupa, Francisco Campanario, expone que es un hecho que hace un siglo los hombres y las mujeres «tenían unas tasas de mortalidad similares». Actualmente, los varones viven menos que las féminas y tienen una peor calidad de vida. El motivo es que «suelen prestar menor atención al cuidado de su salud». Por eso, «es necesario redefinir viejos estereotipos de masculinidad con conceptos más modernos, donde los estilos de vida saludables tengan un mayor protagonismo para favorecer una mejor supervivencia y calidad de vida de la población masculina», afirma. «Hay que cuidarse», incide este especialista habitual en foros sobre urología.

Frente a lo que ocurre con la hiperplasia benigna de la próstata (HBP), el cáncer de próstata puede permanecer asintomático durante mucho tiempo, sin causar manifestaciones que dificulten el vaciado de la orina. En las primeras fases, cuando el tumor está limitado a esa glándula, puede ser asintomático o acompañarse de síntomas obstructivos leves, que serán más claros en aquellos localmente avanzados.

Como en otros procesos cancerosos, se puede disminuir el riesgo de padecer cáncer de próstata siguiendo dieta rica en verduras, frutas y cereales. Alimentos ricos en licopenos como el tomate, los cítricos y la sandía, y las verduras crucíferas son aconsejables en la dieta para prevenir este cáncer, según la Consejería de Sanidad. «Sabemos que existe relación con lo que comemos, con ciertos hábitos de vida, pero no están identificadas claramente cuáles son todas las causas», concluye.