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En forma para apagar fuegos

J. Benito Iglesias
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Un grupo de seis bomberos del Ayuntamiento participa hoy en la VI carrera vertical de la torre Hernando en Madrid para compartir experiencias con otros equipos de emergencias y poner a prueba las capacidades físicas en su trabajo

En forma para apagar fuegos - Foto: Juan Mellado

Suelen ser héroes sin capa cuando las circunstancias de un fuego difícil de extinguir en altura les pone a prueba o, en ocasiones, son capaces de jugarse el físico y salvar a alguien con dificultades para escapar de las llamas. Hoy será un día propicio para comprobar de primera mano el trabajo que realizan a diario para mantenerse en forma y actuar cuando cualquier incendio les reclame y deban emplearse a fondo para apagarlo.

Un equipo de seis bomberos del Ayuntamiento de Palencia participa en la VI Carrera Vertical Madrid al cielo en la Torre Emperador, una de las más altas del país junto a otras dos anexas situadas al final del paseo de la Castellana. El edificio será el escenario, después de varios años de ausencia, de una prueba que contará con dos modalidades: una para corredores populares y otra reservada para bomberos profesionales con su equipo al completo de intervención.

Con Javier Villena al frente, jefe del parque municipal de bomberos y un competidor más, acuden a  la cita en la capital de España Isabel Villán; Laura Gómez; Juan Lagunilla; Álvaro de Prado y Luis Estébanez, Luiso. Sus edades oscilan entre los 30 y los 50 años.

En la primera de las modalidades, a la que cualquier persona que lo desee puede apuntarse, todos los participantes tienen el reto de subir corriendo los 224 metros de desnivel vertical hasta llegar al piso 55 de la torre, superando un total de 1.320 escalones en el menor tiempo posible. El récor está en 5 minutos y 45 segundos. 

Una vez que terminen de llegar hasta la azotea los 700 corredores populares -también habrá algunos bomberos en esta modalidad- comenzará la prueba específica para los 120 bomberos profesionales de toda España y de Europa que subirán  hasta la planta 36 después de 778 escalones y  148 metros con todo el equipo de intervención, en total unos 20 kilos entre el traje completo, guantes, casco, botella de aire, máscara, espaldera, etc. El tiempo récor a batir es de 4 minutos y 55 segundos.

«Hace unos seis años que no acudimos y se trata de un desafío de superación y resistencia que muestra el trabajo que realizamos a diario. Los bomberos de Madrid, que organizan la carrera vertical, te dan todo el equipamiento de trabajo menos el casco. De esta forma se evita que alguien lleve materiales con menos peso», tal y como explica Javier Villena a DP.

El jefe del parque indica que, más que una competición, se trata de tener contacto con otros equipos de bomberos y servicios de emergencias para compartir experiencias dentro del servicio que se presta a la ciudadanía. «También se trata de ponernos a prueba y demostrar que tenemos una buena preparación para afrontar situaciones muy exigentes», indica.

Javier Villena apunta que en la capital palentina tienen un espacio muy adecuado para entrenarse y acudir a carreras verticales como la de Madrid. «Nos ponemos en contacto con la comunidad de vecinos de las torre de la calle Don Pelayo, con 18 plantas, y nos facilitan el acceso a la salida de emergencias. Allí afinamos y practicamos un poquito más en la subida. Sin ser una competición al uso, nosotros acudimos para hacerlo lo mejor posible y representar al parque, el Ayuntamiento y la ciudad», dice.

ponerse el al día. Al margen de pruebas como la VI Carrera Vertical de la torre Hernando en Madrid, los bomberos de la capital realizan un trabajo importante para ponerse al día en el ámbito teórico y en el práctico. «Se demuestra un poco lo mismo que se hace en cursos y prácticas de formación continua. Compartimos nuestras técnicas de intervención con otros equipos con el fin de que ellos las puedan observar y aprender aquello que les venga bien», asevera el jefe del parque de Bomberos.

En ese sentido, desgrana la dificulta de la prueba que se lleva cabo en la capital de España. «Cuando estás respirando con equipos autónomos y la demanda de oxígeno es muy fuerte, todo ello se torna en una situación muy estresante. No llega el aire que tú quieres y se hacen esfuerzos físicos casi al límite. Son entre seis y nueve minutos de subida por escaleras a todo trapo y se genera ácido láctico. Mentalmente, dado el desgaste físico y que no llega el oxígeno suficiente, hay que gestionar  bien eso y dosificarse hasta la última planta», enfatiza.