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El alto coste del carburante perjudica a las gasolineras

César Ceinos
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Los incrementos de la gasolina y el diésel recortan los márgenes de beneficios de los surtidores y algunos están llegando a vender «al precio de compra»

El alto coste del carburante perjudica a las gasolineras - Foto: Sara Muniosguren

«Doblegar la curva» fue una expresión que se hizo muy popular durante el periodo más duro de la pandemia de coronavirus. Un par de años después, existe otra curva que también causa bastante miedo en Palencia y en el resto del país. Se trata del precio de los combustibles, que empezó a aumentar considerablemente a raíz de la invasión rusa de Ucrania. Ahora, después de romper todos los récords, no se atisba el final de este crecimiento. De hecho, algunos expertos vaticinan que el coste de los carburantes seguirá al alza y los consumidores pagarán hasta tres euros por cada litro este mismo verano.

No es una novedad escribir que los transportistas, tanto los de mercancías como los de viajeros, están sufriendo en primera persona esta escalada de precios. Así lo recuerdan, una vez más, desde las respectivas patronales sectoriales. «Si el conductor de un coche pasa miedo cuando se acerca a echar gasolina, imagínate nosotros que tenemos depósitos de hasta 1.000 litros y gastamos una media de 4.000 cada mes. Te dan mareos. Hacemos los mismos kilómetros, pero llenar el tanque cuesta mucho más», explica el presidente de la Asociación de Empresas de Transporte (Aempatra), Óscar Baños. Su homólogo de la Unión Palentina de Empresarios de Transporte de Viajeros (Upevi), Luis Vallejo, pone prácticamente los mismos ejemplos. Recuerda que no hace tanto tiempo pagaba 1,12 por cada litro y actualmente el precio del gasóleo empieza por dos.

Ante esta situación, muchos conductores recordarán con mucha nostalgia los años en los que el litro de combustible para su vehículo costaba menos de un euro. Quizá esos pensamientos también ronden en las cabezas de los empresarios de los surtidores, puesto que, según explica el presidente de la Asociación de Estaciones de Servicio de Valladolid y Palencia, Leopoldo Herrero, los elevados precios de los carburantes no son una buena noticia para el sector.  Asegura que los incrementos han provocado recortes en los márgenes de beneficios. La situación se agrava en algunos puntos de repostaje, donde, tal y como asegura Herrero, están vendiendo prácticamente «al precio de compra». 

De hecho, augura que de seguir así las cosas, «el verano no será bueno» para los empresarios del sector. «Estamos viendo que los carburantes no paran de subir y tenemos un miedo tremendo ante las fechas que vienen», declara. Cree que todos aquellos conductores que no estén obligados a comprar (como transportistas, viajantes o repartidores) probablemente se lo piensen dos veces antes de hacer unos viajes, unas excursiones o unas vacaciones que, con un precio más económico de los combustibles, sí que hubieran llevado a cabo. «Ahora mismo, la gente echa lo justo y necesario para ir donde tenga que ir», añade poco antes de llegar a decir que podrían, incluso, reducirse desplazamientos cercanos, como los que suelen hacer los palentinos durante los fines de semana a su pueblo de origen o para divertirse en las fiestas mayores de otras localidades. «Me parece a mi que todo eso va a salir un poco trastocado», manifiesta.

LA ESCALADA.  Las consecuencias de la entrada del ejército ruso en territorio ucraniano suelen ser, en la mayoría de los casos, las principales razones para explicar el aumento del coste de los carburantes. En comparación con meses anteriores, el crecimiento es brutal, alcanzando cotas nunca vistas en territorio palentino e, incluso, quizá nunca planteadas ni por el vecino más pesimista.

Hace un año, un conductor que se acercaba hasta una estación de servicio a rellenar el depósito de su vehículo con diésel (gasóleo A) pagaba aproximadamente en Palencia 1,267 euros por cada litro, según los datos de la página web del Geoportal de Hidrocarburos del Ministerio para la TransiciónEcológica y el RetoDemográfico. En vísperas de Navidad, la cifra era de 1,352 euros y al inicio de la primavera, de 1,792 euros. Durante el primer día de verano, el coste ascendió hasta los 2,104 euros; es decir, unos 31 céntimos más en los tres últimos meses y 75 más que hace seis. No obstante, la cifra que abonan los conductores desde el 1 de abril es, al menos, 0,20 euros más baja que lo que marcan los postes. Al descuento aprobado inicialmente por el Gobierno de España (que se cubre con 0,15 euros aportados por las arcas públicas y 0,05 por las gasolineras) se suma, en algunos casos, otras reducciones concretas en cada punto de venta.

Por su parte, las personas con un coche que necesita gasolina 95 para moverse pagaron en la capital 1,396 euros por litro en junio de 2021. El 22 de diciembre abonaron 1,477 euros y tres meses más tarde, 1,796 euros. El incremento no se detuvo en primavera y, pese a llegar a costar menos que el diesel (algo que tampoco es muy habitual), se elevó por encima de los dos euros. El dato concreto del pasado miércoles es de 2,142 euros, 34 céntimos de euro más que en marzo y 66 céntimos de euro superior que el día en el que se celebró el último Sorteo Extraordinario de Lotería de Navidad. 

En este caso, al precio también hay que restarle las bonificaciones pertinentes. El Real Decreto Ley obliga a descontar la gasolina (G95E5, G95E10, G95E5+, G98E5 y G98E10); el gasóleo de automoción habitual o gasóleo A (GOA), el gasóleo de automoción de características mejoradas o gasóleo A+ (GOA+); el gasóleo B (GOB); el gasóleo para uso marítimo (MGO); los gases licuados de petróleo para propulsión de vehículos (GLP); el gas natural comprimido para propulsión de vehículos (GNC), el gas natural licuado para propulsión de vehículos (GNL); el bioetanol y el biodiésel; las mezclas de gasolina con bioetanol o de gasóleo con biodiésel que requieran etiquetado específico y el aditivo AdBlue.

 

LIQUIDEZ. Además, explica que los incrementos de la materia prima están provocando que algunos empresarios sufran, en determinadas ocasiones, una mayor falta de liquidez que en el pasado. «Con estos precios tan altos, si antes teníamos un crédito de las tarjetas profesionales de transportistas de unos 50.000 euros que cobramos a mes vencido después de diez días, ahora es el doble porque es más caro el combustible», matiza.

Al menos, respecto al descuento planteado desde Madrid, Herrero explica que están recibiendo correctamente el dinero correspondiente a la rebaja. «Algún empresario puede tener alguna incidencia, pero se está cobrando bien. No está pasando nada grave. Además, en abril, el Ministerio de Hacienda nos hizo un adelanto cuando empezó la bonificación. Aunque cobremos el día 10 o el 12, tenemos ese adelanto, que en cierta manera hace de colchón», asegura. Pese a todo, el responsable de la asociación de gasolineras de nuestra provincia y de la vecina del sur comenta que este sistema «está causando estrés» por la gestión burocrática que hay que llevar a cabo para obtener el dinero prometido. «Es un dolor constante de cabeza porque hay que hacer facturas especiales y adaptar programas», declara. Por ello, él preferiría una bajada de impuestos. A su juicio, esta medida conllevaría menos labores administrativas, tanto para ellos como para los técnicos del estado. No obstante, tampoco ve con malos ojos un incremento de la bonificación actual para evitar que el cliente tenga que pagar cantidades desorbitadas por el combustible.

 

CAMIONEROS. Desde Aempatra, su presidente explica que la gran escalada de precios del carburante provoca que sea muy difícil trasladar el sobrecoste a los clientes en cuyos contratos no existe ninguna cláusula de combustible. 

«Hay gente que tiene esta disposición y ha podido revisar los precios, al igual que algunos que no la tienen y los compradores son comprensivos con esta situación. En el resto de casos, si se estabilizase la situación podríamos pelear con el cliente, pero aumenta tan rápido que el empresario que no tenga la cláusula a la semana tiene un problema considerable. Los precios han subido algo, pero no todo lo que tienen que subir. Creo que el que intente trabajar con las cifras anteriores al incremento del gasóleo acabará en la ruina. El sobrecoste no hay quien lo aguante», insiste Baños, quien aboga por más apoyo al gremio. «Cualquier ayuda viene bien», explica. Entre las que cita sobresalen los pagos directos.

Además, el responsable de la organización que agrupa a 240 socios en Palencia, dice que «todos nuestros costes han subido» recientemente. Comenta que actualmente «el más acuciante» es el coste del carburante, pero destaca que ha aumentado el coste de los camiones. Por si fuera poco, para adquirirlos, los camioneros deben ponerse en lista de espera «de un año». Otra cuestión que también preocupa al sector es «la gente que incumple la ley y no paga antes de 60 días» y provoca falta de liquidez «en un momento en el que es muy necesario» y riesgos de impago.  «La mayoría lo hace, pero hay gente que se salta la norma», expone.

 

AUTOBUSES. Por su parte, el máximo responsable de Upavi, entidad de la que forman parte 25 empresas que cuentan con 200 trabajadores, comenta que el sector de  transporte de viajeros en carretera «está muy afectado» porque el «combustible no hace más que subir y no hay forma de encontrar equilibrio para poder trabajar». «En este caso, Vallejo asegura que a ciertos clientes no les pueden repercutir el aumento del coste del diesel por el tipo de contrato que tienen firmado, por tratarse de uno de larga vigencia o porque no hay cláusula que lo determine, por poner algún ejemplo. También están los casos en los que el cliente es un club deportivo sin ánimo de lucro «y no les puedes trasladar la subida tan impresionante porque dependen de subvenciones y cuotas».

Como sucede en el mundo de los camiones, el gremio de los autobuses sufre el incremento de otros costes, como el de los neumáticos, que «desde el mes de enero han subido en tres ocasiones», declara el presidente de Upavi. «No hay nada seguro. El precio que te dan hoy mañana puede ser distinto», asevera. Pero, por si fuera poco, aquí se suman dos años de pandemia de coronavirus que redujeron prácticamente hasta la mínima expresión sus servicios. «No nos hemos recuperado de la crisis de la covid-19. No salimos de una y entramos en otra. ¿Mañana qué tendremos?», se pregunta Vallejo tras aclarar que aún no se ha recuperado el numero de viajeros ni en servicios discrecionales ni en trayectos de línea. De hecho, explica que hubo rutas muy frecuentadas que perdieron durante el confinamiento viajeros que aún no se han recuperado. 

Por último, desde Upavi reclaman control de precios del combustible «para bajar costes y facilitar la situación económica de las empresas» y la estabilización de la situación para que «no haya algunas en riesgo de desaparición».