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Casi 700 palentinos sufren ludopatía

Jesús Hoyos
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Las asociaciones de rehabilitación afirman que las cifras son «muy conservadoras» y ponen el foco en los más jóvenes. La mitad de los casos ya tiene un origen online

Casi 700 palentinos sufren ludopatía - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

El juego online ya requiere prácticamente la mitad de los apoyos que proporcionan asociaciones para la rehabilitación de la ludopatía como la palentina El Azar, que atiende de manera habitual a 35 socios -más los que van de manera ocasional porque ya están bien o porque se están iniciando y les cuesta entrar-y que pone el foco en el alarmante descenso de la edad media de quienes sufren esta adicción.

Según el Informe sobre Adicciones Comportamentales de 2020 del Ministerio de Sanidad, el juego problemático (el de quien manifiesta problemas pero aún no es adicto) alcanza al 1,6% de la población. La ludopatía, el nivel más grave, al 0,6%. Es decir, en la provincia habría 1.794 personas con juego problemático y 673 ludópatas. «Eso son un montón de familias afectadas por un desajuste vital importantísimo. El jugador trae conflicto a casa y quien convive con él también acaba enfermo con depresión y estrés. Son cifras súper conservadoras. En las asociaciones manejamos otras mucho más altas, de hasta el doble», alerta Aurora Maiso, coordinadora de El Azar.

Hay dos formas de llegar a estas asociaciones. «Se les ha ido de las manos, no saben por dónde salir o se sienten muy atrapados, y buscan ayuda. Aunque estos son muy poquitos: la mayoría de la gente viene porque le han pillado y la familia le obliga», explica.

Eso sí, muchos buscan ayuda fuera de la provincia o con psicólogos individuales «por vergüenza».  «Tenemos relación con el resto de asociaciones de Castila y León y, por tanto, constancia de que gente de Palencia acude a terapias en Valladolid», revela Maiso.

«La normalización de estos juegos en la sociedad hace que sea mucho más difícil detectar los problemas. En algunos de los centros que visitamos, me llama la atención que muchos chavales dicen haber hecho apuestas o jugado con sus padres. Lo tienen tan normalizado que no lo ven raro», añade. 

Respecto a las personas que reciben, en torno al 50% tiene problemas con las tragaperras, que «siguen teniendo atractivo», mientras que las apuestas online y la ruleta electrónica, «que suelen ir parejas», superan ya el 40%. Además, muchos compaginan la modalidad presencial y online. El resto, póker y bingo.

La gran mayoría son hombres, «ya que el estigma de la mujer es mayor». «Por lo general, mantienen un nivel de juego problemático muy dilatado en el tiempo porque necesitan poder seguir dando la imagen de solidez familiar», aclara Aurora Maiso, quien subraya que la edad media del socio «ha bajado notablemente».

 «Hoy está en unos 40 años, aunque los que han entrado este año ya están en 31 de media. La tendencia es que vaya bajando. Actualmente, el perfil real del ludópata es el chaval joven que se mete en la habitación delante del ordenador a apostar, mientras ve varios partidos a la vez», comenta. 

Además, tratan con personas de distintos niveles culturales y económicos. Cuanto más alto es este último, «más tiempo tardan en explotar porque pueden mantener el ritmo de gasto».

El número de casas de apuestas, donde para entrar es obligatorio ser mayor de edad, ha transformado el panorama del juego. «Antes no estaba tan generalizado ni los jóvenes estaban tan expuestos como ahora. Además, la imagen idealizada de que el jugador es un triunfador que sabe un montón de deportes y puede hacerse rico sin esfuerzo, es muy atractiva», señala Maiso.

 

Precocidad. La precocidad es cada vez «más alarmante». Según el citado informe del Ministerio de Sanidad, el 10% de los menores de entre 14 y 18 años ha jugado online a juegos de azar, mientras que un 22,7% ha acudido de forma presencial, a pesar de tener, en teoría, prohibido el acceso. «Es una barbaridad. Lo cierto es que en los colegios hay chavales que aprovechan el recreo para acercarse a la casa de apuestas más cercana», alerta la coordinadora de El Azar.

Y es que, tanto los socios más mayores como los más jóvenes, «casi todos empezaron a jugar siendo menores». Se suelen iniciar a nivel lúdico, en compañía de amigos, ya que «en las salas de juego se les atiende bien y es una forma de ocio atractiva». «Hacen una apuesta entre varios, ganan y tienden a apostar individualmente», señala.

La consecuencia es que el juego lo aísla y absorbe su tiempo. «Muchos padres no lo notan tanto a nivel económico como a nivel escolar o estado de ánimo», expresa Maiso. Y es que refuerza todas las conductas propias de la edad, como la impulsividad o la inestabilidad. «Los padres no saben detectarlo, mientras que, en una persona mayor, el cambio de carácter es muy notorio», explica. Además, «suelen tener cierta reticencia a aceptar que su hijo o hija tiene un problema mental», recalca. 

En todo caso, subraya la necesidad de un tratamiento integrador con Salud mental y sus psicólogos y psiquiatras. Un mecanismo de coordinación «para que la persona salga adelante» que «no existe».

Si la persona acaba llevando a cabo una rehabilitación adecuada, «alcanza un grado de madurez que no suele ser el habitual en el resto de la población puesto que no han tenido que hacer la reflexión e introspección del adicto». Maiso señala que, en ese proceso, «tiene que realizar un examen profundo de qué le ha llevado a esa situación, cómo relacionarse y comprenderse a sí mismo. Ese tipo de indagación y autoconocimiento les suele llevar, normalmente, a una estabilidad emocional que les salvaguarda de recaídas, pero nadie está libre de ellas», recuerda.

 

Apoyo institucional. Las asociaciones piden convenios con instituciones «para tener una estabilidad económica» ya que subsisten a base de subvenciones. Un dinero que históricamente han pedido que se recaude a través de un impuesto finalista a las empresas de juego. 

«Hace falta voluntad legisladora, pero tenemos que tener en cuenta que el sector del juego mueve muchísimo dinero y da mucho al Estado. Vemos difícil que se regule de una manera estricta», concluye.

 

La nueva ley ahoga la publicidad. El Real Decreto de comunicaciones comerciales de las actividades del juego entró en vigor el 31 de agosto de este año, limitando la publicidad de juegos de azar y apuestas a la madrugada y prohibiendo a jugadores y equipos deportivos lucir anuncios del sector.

Es una de las medidas potenciadas por el ministro de Consumo, Alberto Garzón, que asegura que el fútbol y otras competiciones «serían más sanos, limpios y acordes a los valores del deporte».

En concreto, se limita la publicidad en radio y televisión a la franja de 1 a 5 horas. Asimismo, las marcas no pueden exhibirse en equipaciones ni formar parte del nombre de estadios, equipos o competiciones. Además, la imagen de personas famosas no se puede utilizar.

La coordinadora de El Azar, Aurora Maiso, considera que «cualquier paso es bueno». «Es cierto que el hecho de estar bombardeados constantemente por la publicidad es uno de los motivos por los cuales se normaliza el juego y se ve como algo atractivo. Pero es insuficiente, hay que seguir avanzando», subraya.