El sector del espectáculo quiere «empleo, no limosna»

Rubén Abad
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Exigen una regulación distinta para ciudades y pueblos, donde muchas fiestas populares no llegan a las 150 personas

Imagen de archivo de una verbena.

Si hay piscinas, puede haber fiestas de la espuma (agua con un químico  neutro); si hay autobuses y aviones, puede haber trenes de recreo; si hay paseos, puede haber pasacalles; y si se abren los parques, puede haber  hinchables. Estas son las principales demandas y conclusiones a las que llega el sector del espectáculo, que vive uno de sus peores veranos tras el anuncio de la Junta de suprimir el calendario de todas las fiestas populares por miedo a nuevos contagios y rebrotes.
«Los músicos no queremos limosnas, queremos ver las posibilidades que hay de hacer nuestro trabajo con dignidad y en condiciones de seguridad», reclaman profesionales del gremio como Jesús Lobejón, gerente de Arpalencia, en alusión a las ayudas prometidas por el Gobierno de Alfonso Fernández Mañueco.
En este sentido, Lobejón asegura que hay que facilitar las condiciones de trabajo «hasta donde sea razonable», pero no dar el cerrojazo total a los festejos, cuestión que considera «un tremendo error». En esta línea, detalla que hay «cantidad de actividades» que se pueden organizar sin superar aforos y sin aglomeraciones, «porque hay 300  familias de músicos y técnicos que  tienen la mala costumbre de comer casi todos los días».
El gerente de Arpalencia pone como ejemplo los fuegos artificiales, a los que define como el «espectáculo perfecto», y señala que hay infinidad de pequeños pueblos en Palencia y en el resto de provincias de Castilla y León que no reúnen 150 personas. «No se puede meterse en el mismo saco a las pequeñas localidades, los grandes municipios y las capitales», se lamenta Lobejón. «Queremos que se considere un ámbito de trabajo  viable y posible, tratado con el mismo cariño que el de otros sectores, como el de la hostelería, por ejemplo», agrega.
Según apunta Lobejón, «el problema no es el virus, es no querer gastar el dinero del Ayuntamiento y evitar responsabilidades por el miedo que han metido a los alcaldes». A renglón seguido, también critica que la Junta tomó la decisión de suspender las fiestas de pueblos y ciudades «sin consultar con el sector». Todo ello en un verano en el que se va a apostar por el turismo de interior, en el que, como señalan desde el sector, hay que ofrecer algunas alternativas de ocio para los visitantes que lleguen a Palencia en el período estival.