Editorial

Tiempo de confinamiento, controles y miedo al virus y a las demás patologías

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Esta segunda ola de la pandemia sigue dejándonos un balance diario altamente negativo, se mire por donde se mire. La provincia está en lo más alto de los parámetros tanto en número de casos, como de positivos y de ocupación de camas de UCI. No mejora tampoco la situación en las residencias geriátricas ni se detiene el número de fallecimientos. En el complejo asistencial las plantas se van llenando de pacientes covid y el personal sanitario está cansado. Es este que vivimos un tiempo de miedo al virus, que se complementa con el temor a sufrir otras patologías y no ser debidamente atendido. 
De hecho, la pandemia del coronavirus ha reducido en una cuarta parte la actividad sanitaria general, aumentando las listas de espera y elevando también el tiempo medio de espera. Hay enfermos que, por sus circunstancias, han recibido sus tratamientos sin ninguna demora, caso de los oncológicos, pero en general se han pospuesto consultas de la mayoría de las especialidades, intervenciones quirúrgicas y pruebas diagnósticas. El avance de la pandemia durante el primer confinamiento abocó a la sanidad a una lucha sin cuartel, volcada casi al cien por cien en derrotar al virus o, cuando menos, en frenar su avance y doblar la curva de contagios. Ahora, este inmenso rebrote que vuelve a dejar balance muy parecidos, obliga nuevamente a ir cerrando plantas hospitalarias para la atención de sus patologías habituales para abrirlas como zona covid, de forma que ninguno de los afectados temnga que esperar o quede sin atención. Y es que generalmente quien llega al hospital no lo hace con síntomas leves. 
 Es comprensible y puede, incluso, aceptarse, siempre y cuando se marquen adecuadamente unas prioridades para que no haya un agravamiento generalizado del resto de los pacientes. Hay miedo al covid, sí, mucho, sobre todo entre la gente mayor, y hay, efectivamente, miedo a padecer cualquier otra enfermedad y verse desasistido o tener que explicar los sintomas y dilucidad la mayor o menor gravedad a través de una consulta telefónica.
Y como hay miedo al covid y al resto de las patologías y como nadie sabe muy bien de dónde surgen a diario los rebrotes que siguen elevando la curva de contagios, en vez de hacerla bajar, lo más conveniente es que todos respetemos medidas como el confinamiento perimetral decretado para Castilla y León y para la práctica totalidad del país, salvo contadísimas excepciones. La movilidad queda reducida al ámbito regional, así que este puente festivo, con restricciones de todo tipo, y con controles en carreteras y en el transporte público, lo mejor es aprovechar para curarse en salud y para cuidar de la salud propia y ajena. Con el menor número de desplazamientos y el contacto social justo., 



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