Los políticos no creen que la participación mejore la ciudad

Carlos H. Sanz
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A sus 40 años, Sergio de los Bueis fue elegido hace diez días presidente de la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos (Favpa). Estas son sus impresiones sobre la salud del movimiento vecinal y sus retos para los próximos dos años

Los políticos no creen que la participación mejore la ciudad - Foto: Sara Muniosguren

Sergio de los Bueis lleva trabajando en el movimiento vecinal desde hace tres años, al principio en la asociación de vecinos de San Pablo y, después, en la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos. Ahora da un paso más y se pone al frente de la Favpa durante los próximos dos años.
¿Por qué ha dado ese paso al frente?
Porque no me gustaría que el movimiento vecinal se perdiese y se quedase estancado; que no haya una representación vecinal que luche por el día a día de los barrios.
No son buenos tiempos para el movimiento vecinal
Para nada. Este es un trabajo de desgaste, en el que al final uno se lleva desilusiones porque se presentan muchos proyectos y se trabaja muy duro por intentar mejorar las cosas, pero los resultados salen muy, muy a cuenta gotas. Eso, al final y a la larga, acaba minando la voluntad de quienes estamos en el movimiento vecinal.
No hay que olvidar que este es un trabajo voluntario, en el que ninguno cobra nada y que se desarrolla en los ratos libres que tenemos.
¿Cuáles van a ser los puntos fuertes de su mandato?
En intentar, sobre todo, que haya un plan de ciudad. Me gustaría que estos dos años se llegue a un plan de ciudad que dirija el mantenimiento de los barrios, un documento que dé constancia de la situación en la que está Palencia y que permita hacer un seguimiento para que no pase lo que está pasando ahora, que todos los barrios general presentan déficits y  muchas deficiencias.
Para lograrlo, la Favpa necesita trabajar de la mano del Ayuntamiento, ¿qué tal son las relaciones con la nueva corporación?
Por nuestra parte, siempre tendemos la mano abierta al Ayuntamiento para colaborar. De hecho, hay pruebas de que que cuando colaboramos con el Consistorio salen bien las cosas y tiene buena aceptación por parte de la ciudadanía, como fueron los carnavales, una fiesta que se reactivó gracias a la colaboración de Favpa con el Ayuntamiento.
Sin embargo, en el día a día de la ciudad cuesta mucho. Todos son promesas, más promesas, fotos -que parece que es lo que más les gusta-, pero luego lo que son hechos y realidades en los barrios no se ven. 
Respecto a la nueva corporación, el alcalde Mario Simón sí me mandó un mensaje diciéndome que quería reunirse conmigo para los presupuestos, pero una vez que estén presentados.
Siempre hemos intentado que hubiera una reunión trimestral con el Ayuntamiento para que haya un seguimiento real de las cosas que necesitamos en los barrios y lo que puede dar el Consistorio para llegar a un punto común, pero no ha sido posible hasta ahora. Y eso que fue una iniciativa del propio Alfonso Polanco que nosotros hemos aceptado, pero estamos a la espera. 
¿Por qué parece imposible una relación fluida y cordial entre los colectivos vecinales y el Ayuntamiento?
La clase política no están entendiendo muy bien la situación actual, en la que la ciudadanía está pidiendo que no se acuerden de ella solo cada cuatro años, cuando hay que depositar el voto en las urnas, sino que se tiene que abrir más a la gente porque queremos participar.
El Ayuntamiento dice que sí pero no termina de creerse que es posible dar esa participación, y la prueba está en que han tardado cuatro años en sacar adelante un reglamento de participación ciudadana, y de los presupuestos participativos, después de dos años y medio aún estamos esperando que aparezca. El problema es que no se creen que una ciudad puede mejorar si se abre a la participación ciudadana. 
Pero los presupuestos participativos no son la panacea. Hay ciudades en los que estos procesos han fracasado porque no se logra implicar a la gente
Hay que partir de la base de que la sociedad, en general, se ha vuelto muy cómoda. Siempre esperamos que los demás nos soluciones el problema, y solo en casos muy graves, nos ponemos al frente. 
Esto es algo que cuesta mucho cambiar. Si todos nos creemos que tenemos más valor que el de depositar el voto cada cuatro años, al final las mejores mejoran. Ahí están Valladolid o Madrid como ejemplo. Todo depende de cómo se venda, si el Ayuntamiento lo pone porque lo ponen otros pero no se le da ningún valor a esta herramienta, la gente no se implicará.
¿Hay interés político por que desaparezcan las asociaciones de vecinos?
No creo que haya un interés real en que desaparezca, pero sí es verdad que el movimiento vecinal para el equipo de Gobierno que gobierna cada mandato, es una piedra en el zapato. Muchas veces no saben cómo encauzar las reivindicaciones, aunque no creo que ninguno quiera que desaparezcamos porque al final somos la voz de los temas que hay en un barrio, y eso es de gran interés para un Ayuntamiento. Sin embargo, sí creo que piensan que no debemos tener tanta participación como la que realmente pide la ciudad. 
¿Las asociaciones de vecinos están politizadas? 
Todo el mundo tiene unas ideas políticas, pero en las asociaciones de vecinos nunca se pide un carné ni se pregunta de qué partido es o qué inquietudes políticas tiene. Lo que las asociaciones buscan es mejorar el barrio. Al final todo es política, y quien gobierne quien gobierne acusará de politización a las asociaciones cuando hacen una crítica; mientras que la oposición la buscará para usarla como arma. Nosotros no entramos en ese juego. 


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