«Quería trabajar en Palencia, pero llevo 25 años en A3»

Sergio Borja
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Palentino de nacimiento, Óscar Castellanos estudió periodismo a la Universidad Pontificia de Salamanca. En tercero de carrera entró a hacer prácticas en 'Antena 3' y se quedó. Tras cinco lustros en información deportiva, cambia de faceta

«Quería trabajar en Palencia, pero llevo 25 años en A3» - Foto: © Roberto garver

Nuestro protagonista, Óscar Castellanos, nació en Palencia el 27 de julio de 1973. Se crió en su ciudad natal y recuerda con mucho cariño su infancia. Es licenciado en periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. Aunque sus primeros pasos los dio en Cadena Cope de Valladolid, entró en Antena 3 como becario en 1995 y, desde entonces, sigue al pie del cañón en la cadena televisiva que le vio crecer. Ha estado vinculado al deporte desde sus inicios, hasta este año, que ha comenzado a presentar Espejo Público por las mañanas junto a Susanna Griso.


Palentino de nacimiento, ¿cómo fue su infancia en esta ciudad? 
Nací en Palencia capital. Estudié en el colegio Maristas, desde preescolar hasta COU (Curso de Orientación Universitaria) y vivía en la zona de la avenida de Valladolid. Recuerdo mucho jugar con todos mis amigos en el parque que estaba enfrente de la casa de mis padres. 
Salía también mucho por la zona del colegio San José. Además se me viene también a la cabeza el colegio, estaba muy bien y me gustaba mucho, tanto las aulas como el patio. Estudié ahí durante catorce años y me formaron y me educaron muy bien. En general, recuerdo que tenía en Palencia a mis primos e íbamos en verano a la piscina de La Ribera (actual hotel Rey Sancho), éramos socios allí. He tenido una infancia como la de cualquier pequeñajo en la capital. 


¿Qué recuerda con especial ilusión de Palencia?
Mis mejores recuerdos son ya de la adolescencia. Me acuerdo perfectamente de cuando salía con mis amigos de fiesta, de la zona nueva a la vieja y nos lo pasábamos estupendamente bien. Todos los recuerdos son, sobre todo, en torno a mi familia. Tampoco hubo muchos años en los que estuviésemos todos en Palencia (mis padres y mis tres hermanos). Me acuerdo mucho de cuando estaba con ellos en casa, aunque lo dicho, no estuvimos juntos muchos años. 
Mi padre murió muy joven y se me vienen a la cabeza muchos recuerdos familiares (bautizos, comuniones, etc). Cuando era adolescente solía subir mucho al monte y hacer merendolas, e irnos por una de las muchas rutas que había. Al finalizar nos juntábamos en el Refugio o en la Casa Grande. También jugaba con mis amigos y echábamos muchos partidos de fútbol y de baloncesto en Maristas. Con el equipo de basket ganamos un trofeo provincial, íbamos los sábados a jugar contra rivales de otros colegios, había mucha rivalidad con La Salle.


¿Cuándo decidió marcharse de la ciudad que le vio crecer? 
Me fui para empezar la carrera. Tenía muy claro que quería ser periodista, desde muy pequeño; era bastante vocacional. La única forma de acceder al grado era en Madrid o en la Pontificia de Salamanca, que es donde lo estudié. En tercero de carrera hice las prácticas en Antena 3, durante ese verano. Unos meses después me llamaron para incorporarme mientras estudiaba el último año de carrera. Me lo saqué mientras trabajaba. Iba los fines de semana a Salamanca a recopilar apuntes y cuando me tocaba hacer los exámenes, pasaba las vacaciones de verano ahí para examinarme. Al final dejé Palencia por estudios y por trabajo.

Primero estuve un par de veranos de prácticas en Cope Valladolid. Aprendí muchísimo. Es el único paso por la radio de mi carrera. En Antena 3 de becario un 3 de julio de 1995. He cumplido 25 años en A3. Que sean muchos más. Este cambio de deportes a Espejo Público ha sido un subidón y una motivación nueva. Lo estoy disfrutando muchísimo y me lo estoy pasando muy bien. Afortunadamente, en cualquier carrera vienen muy bien siempre los cambios y, después de tantos años haciendo deportes enfrentarme a un reto nuevo, estoy agradecidísimo por la confianza que han tenido en A3 conmigo. 

 

¿Cómo fueron sus inicios en es cadena de televisión? 
Recuerdo que cuando hacíamos la entrevista personal, tenían un convenio con la Pontificia. Me preguntaron, en qué sección me gustaría trabajar y yo le dije en cultura, o sociedad. Me dijo que ahí quería ir todo el mundo, que si no quería ir a deportes, que allí no quería ir nadie y no conseguía llenarlo. Y dije algo tan ocurrente como: yo con tal de entrar aquí me da igual donde sea. Entré en deportes, que no era una sección que fuese mi sueño, no leía ni el Marca, ni el As y es un proceso de aprendizaje. En el fondo es un proceso de aprendizaje y de adaptación a una forma de contar y de hacer lenguaje de periodismo deportivo, pero lo recuerdo con la fascinación de ir por ejemplo al entrenamiento del Real Madrid haciéndole preguntas a Raúl, Guti, Valdano.
Era, de repente, como muy alucinante. Un chico de Palencia que se veía abocado a hacer periodismo en su ciudad. Yo siempre tenía en mente trabajar en Palencia. De repente, de un día para otro, me veía con futbolistas y yendo todos los días al Bernabéu, cubriendo una vuelta ciclista a España, etc. Siempre lo decía, cuando entraba en la sede de A3 y veía el logo tan grande, me preguntaba dónde estaba y me flipaba muchísimo más.

 

¿Qué noticia le gustaría contar? 
Antes siempre decía que España ganase un Mundial, pero ya lo ha conseguido, así que espero que Palencia Basket entre alguna vez en ACB. Espero que este año se cumpla.  Cualquier éxito de los equipos de Palencia siempre me llena de orgullo. En Espejo Público, tal y como están las cosas, me encantaría contar que ha desaparecido el coronavirus. Que ya haya vacuna, que estamos todos vacunados y que está toda la población fuera de peligro. Espero que no se repita una situación igual.

 

¿Cuál ha sido la noticia más difícil que ha contado Óscar Castellanos?
Últimamente en los deportes de A3 han optado por una vía más social, están contando historias muy duras de superación de deportistas. Abusos sexuales, superación, etc. Recuerdo que la más dura fue anunciar la muerte de Di Stefano. Estuve muchos años haciendo un programa semanal para el canal internacional de A3 que se emitía en Latinoamérica. Era un programa de fútbol de una hora de duración. Estábamos en plató Di Stefano y yo y era un espacio comentando la actualidad de la Liga con reacciones de los protagonistas. Eso fue durante 3 o 4 temporadas. Inevitablemente, se convirtió en una relación de cariño y afecto y, cuando se murió, me dio mucha pena.

 

¿Qué momento deportivo recuerda con especial ilusión? 
Las dos Eurocopas y el Mundial de fútbol, como gran noticia. Jamás hubiese pensado que España ganase ese tipo de trofeos. Profesionalmente, la mejor experiencia fue cubrir los Juegos Olímpicos de Atenas de 2004. Es lo más grande para un periodista deportivo. Es como el summum del deporte. Por la tarde cubría a España de fútbol y por la mañana veía a David Cal ganar el oro en una regata. El ambiente y la mezcla de culturas es alucinante. Es una pena que se hayan suspendido los juegos de Tokio. Habiendo vivido ya unos, me apena que se pierda este tipo de eventos.

 

¿Cree que los deportes de Antena 3 son uno de los pilares de los informativos del día a día? 
Lo eran y lo son. La línea editorial ha cambiado mucho y basta con que mires los diez programas más vistos del día. Entre ellos están los informativos de mediodía de Sandra Golpe y los deportes. Aunque haya quien critique que se han separado un poco de la información deportiva tradicional y que están tratando de buscar otro tipo de temas, está funcionando muy bien de audiencia. Antes, al acabar Sandra, se desconectaban y ahora siguen. Algo les engancha. 

 

¿Practica algún deporte? ¿Cuál es su favorito, tanto para ver como para practicar? 
Estuve un par de años haciendo crossfit y ahora con todo esto del confinamiento lo dejé. Intenté seguir por mi cuenta en casa y me compré aparatos de musculación, pero no es lo mismo entrenar en casa que en el box y con los monitores. Como han estado tanto tiempo cerrados, todavía me da un poco de miedo ir. He perdido un poco la forma y he cogido peso. Pero quiero volver a mi situación cuanto antes. No me gustaría ir ahora porque se comparten los aparatos, se suda mucho, y es un sitio cerrado con un ambiente muy cargado. Con mi nueva vida en Espejo Público madrugo mucho y salgo pronto y luego por la tarde tengo tiempo para todo. Hasta que no me adapte al nuevo horario estoy tomándomelo con calma.
Para ver, mi deporte favorito es el atletismo. Me parece la esencia del deporte. No practico ninguno en particular, pero el crossfit me gusta mucho, es el único deporte que ha conseguido engancharme. La gente tiene la idea de que es para la gente cachas y para enfermos del fittness, pero es para todo el mundo si te sabes adaptar. Es muy divertido porque nunca haces los mismos ejercicios, siempre cambias de entrenamiento. Combinas cardio con calistenia y con pesas. Es muy variado. Con el ambiente de crossfit sí que me identifico al cien por cien. 

 

¿Se considera forofo de algún equipo de fútbol? 
No soy forofo. No me gustan los forofismos. Me molestan. Como periodista deportivo o como aficionado, cuando iba a un estadio de fútbol y veía al típico exaltado fuera de sí, me fastidiaba. Nunca derramaré una lágrima ni dejaré de dormir una noche porque mi equipo haya perdido. En el fondo, un periodista deportivo no debe ser de ningún equipo, o lo suficientemente racional para no ser anti ninguno.

 

¿Algún ídolo deportivo que recuerde de la infancia? 
Michael Jordan. No lo dudo ni un segundo. En aquella época me gustaba mucho el baloncesto de la NBA. También me gustaba mucho Magic Johnson. Jordan era un atleta que rompió todo. Hubo un antes y un después de él. Hizo campeones a los Bulls y esos años cuando se retiró, no ganaron nada. Ese tío era lo más. 

 

¿Qué le supone coordinar el equipo de reporteros de Espejo Público?
Es un reto. La gente piensa que solamente trabajamos el rato que salimos en pantalla. Salgo con Susanna Griso de 11 a 12,30 más o menos. Tenemos una reunión telefónica a las 6,30 horas todos los redactores. Por la tarde no estoy tan puesto, pero debo estar pendiente de la actualidad. Siempre se agradece un cambio de aires. Tengo afortunadamente un equipo espectacular. Son buenísimos y súper profesionales. Estoy rodeado de una gente muy buena.  
Estaba acostumbrado a estar en plató 7 minutos y hacer una escaleta y guión de un programa de deportes. Ahora me enfrento a un programa de 4 horas y media en directo. Es otro mundo. Es como si hubiera cambiado radicalmente. Estoy aprendiendo cosas nuevas y decirlo después de 25 años, es maravilloso.  Estoy encantado con este nuevo trabajo, pese al madrugón.

 

¿Qué siente al ponerse ante un atril para doblar a un personaje?
Tengo muchísima suerte, ya que tengo dos trabajos que me flipan. El periodismo me parece alucinante y el doblaje es magia pura. No tienen nada que ver. El segundo es interpretar y ser actor. Sientes esas mismas mariposas que tienen los originales antes de que salgan al escenario, o antes de que se encienda el piloto rojo de la cámara, etc. Eso lo tienes también en el doblaje. Esto es como el crossfit, cada día es distinto. Un actor normal ya sabe más o menos su personaje. En el doblaje llegas a un estudio sin saber qué vas a doblar. En un momento eres un narco, media hora después un payaso, luego un dibujo animado o haces una serie de televisión. Es una pasada. Es una profesión que yo, que de alguna forma siempre he tenido el gusanillo de la interpretación y con esto lo mato un poco y satisfago esa parte. Es un trabajo muy divertido y muy infravalorado. 

 

¿Cuál es la película o serie que más le ha costado doblar?
No es muy conocida, pero es un largometraje sueco que fue candidato al Oscar a la mejor película extranjera que se llamaba Fuerza Mayor. Es muy intensa, con un protagonista muy atormentado que atraviesa por una crisis familiar. Hay muchas escenas de llantos y, por el esfuerzo interpretativo, me hubiera hecho mucha ilusión que le dieran el Oscar. Copié un poco la interpretación del actor original para rehacer la versión en español. Es otra dificultad añadida que tiene el doblaje. Las películas en inglés, si sabes un poco del idioma, sabes más o menos por donde pueden ir los diálogos. En cambio, en el sueco no. 

 

¿Cómo trabaja para conseguir la sincronía con la boca del personaje que dobla? 
Hay una persona que es el director de doblaje, y luego hay otra que es el ajustador, se dedica a eso. El guión llega en inglés, se traduce y luego él intenta que la medida de la frase en castellano y en inglés sea más o menos la misma y que las labiales coincidan con las del actor original. En España hay muy buenos actores de doblaje porque hay unos ajustadores excepcionales. Si el ajustador ha hecho un buen trabajo, el actor de doblaje lo tiene muy fácil. Pero, como todo, es una profesión que está muy infravalorada por parte del público de todo el país. Dame una cámara o un micrófono y moveré el mundo.

 

¿Qué película o qué personaje le gustaría haber doblado? 
No me gustaría doblar ninguna de las que me gustan porque luego me oigo en uno de los doblajes que he hecho y me saca de la película. Hace poco vi una serie que había doblado y estaba más pendiente de cómo lo había hecho que de lo que iba realmente la serie. Me habría encantado hacer la voz de John Travolta en Pulp Fiction. Es una película que me encanta, de mis favoritas, pero luego pienso en cómo quedaría mi voz en el personaje y no me lo quiero ni imaginar, me fijaría en los fallos y no disfrutaría igual de la película.