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Detectados casos aislados de intoxicaciones alimentarias

Lucía Toribio
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La mayoría de los casos registrados, que no superan las dos víctimas por grupo, no son graves y pueden tratarse en casa mediante hidratación e ingesta de sales minerales

El doctor Eugenio Bartolomé en su consulta. - Foto: DP

La intoxicación alimentaria es una enfermedad provocada por comer alimentos contaminados. Las causas más frecuentes son los organismos infecciosos, como las bacterias, los virus y los parásitos o sus toxinas. Los organismos infecciosos pueden contaminar los alimentos en cualquier momento del procesamiento o la producción. Si los alimentos se manipulan o cocinan de manera incorrecta, la contaminación también puede producirse en el hogar.

Durante la época estival, este tipo de intoxicaciones se dan con una mayor frecuencia debido a las altas temperaturas ya que suponen un factor de riesgo. Para saber qué tipo de bacteria ha producido la intoxicación, se debe realizar un estudio epidemiológico, aunque solo se hace en casos graves, como intoxicaciones colectivas, en familias o grupos de amigos.

«Este verano, la mayoría de casos de intoxicaciones alimentarias están siendo aislados, es decir, solo acude al servicio de urgencias una persona o como mucho dos con los mismos síntomas. Por ejemplo, un niño que se ha comido un helado en mal estado y, como mucho, ha afectado también a su madre. Cabe destacar que la gente cada vez tiene más control y cuidado con los alimentos, además de que al hospital solo llegan los casos más llamativos. además de que al hospital solo llegan los casos más llamativos, sobre todo durante los fines de semana», explica Eugenio Bartolomé, coordinador de calidad y seguridad del paciente en el Complejo Asistencial de Palencia (Caupa).

Cuanto mayor es la presencia de bacterias, mayor es la probabilidad de infección y enfermedad. Los tipos más comunes son el Campylobacter, el Escherichia coli (E.coli) y la Salmonella. La intoxicación se suele dar por una mala conservación y/o manipulación de los alimentos. «No existe una intoxicación específica, pero quizás los productos de pastelería, carnicería y las verduras sean los que más provocan este tipo de enfermedad», afirma Bartolomé.

Periodos de incubación. Son distintos en cada caso de intoxicación alimentaria. Algunas causas provocan los síntomas cuatro o cinco horas después de la ingesta, pero otras sí tienen una relación muy directa y pueden llegar a producirse en menos de 30 minutos. Generalmente, la intoxicación dura de uno a tres días, pero puede prolongarse hasta una semana dependiendo del tipo de bacterias, de la gravedad de la infección y del estado general de salud.

La mayoría de los pacientes se recupera totalmente en el plazo de una semana. Los síntomas más comunes son los vómitos, la fiebre, el dolor abdominal y la diarrea debido a la inflamación del tubo gastrointestinal (estómago e intestino). Asimismo, suelen afectar más a la población de riesgo, como son los niños, las mujeres embarazadas y las personas mayores.

Las intoxicaciones alimentarias, en el peor de los casos, pueden causar la muerte. Aunque se trata de sucesos muy excepcionales en personas muy frágiles. «Desde el servicio de urgencias, no tenemos constancia de fallecimientos por esta enfermedad. A los pacientes más débiles los hemos ingresado y suministrado antibiótico, en algunas ocasiones, para superar con mayor facilidad la intoxicación», asegura Bartolomé.

«El mejor tratamiento para superar una intoxicación alimentaria consiste en evitar la deshidratación y recuperar las sales minerales que se han perdido. Para ello, recomendamos la ingesta de agua, bebidas isotónicas o zumo de frutas para evitar también calambres musculares. Además, si el paciente tiene fiebre le recetaremos antitérmicos y si tiene diarrea, podrá comprar medicamentos de venta libre en las farmacias como la loperamida», declara el médico del hospital Río Carrión.

Por otro lado, no existe una restricción de alimentos como tal, aunque sí se aconseja seguir una dieta blanda basada en la ingesta de caldo, pasta o pescado cocido y evitar los lácteos y sus derivados. Pero, a veces, sí se recetan probióticos, que ayudan a mejorar esa pérdida de las bacterias necesarias que viven en el intestino.

Lo ideal para evitar intoxicaciones es, nada más hacer la compra, meter en el frigorífico o el congelador los alimentos fríos, y tener la carne y el pescado crudo siempre tapados en la parte de abajo de la nevera. También es importante descongelar y cocer totalmente la carne para eliminar las bacterias nocivas. Sin embargo, «la mejor manera de evitar una intoxicación alimentaria consiste en lavarse bien las manos, con agua y jabón, antes y después de cada comida, y lavar siempre los alimentos ya que muchos gérmenes se acumulan en ellos», asevera Bartolomé.

Cabe recordar que la provincia fue la primera con más casos registrados de brotes alimentarios (un total de 12) en 2018.