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Folclore y tradición

Jesús Hoyos
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La joven palentina María Baranda ha obtenido el tercer premio de investigación del Grupo de Conservación GE-IIC por un trabajo de puesta en valor de la castañuela en la provincia

Folclore y tradición

El folclore no es solo cosa de mayores. Y si no que se lo digan a la joven palentina María Baranda, restauradora y conservadora que ha sido reconocida con el tercer puesto del Premio Joven de Investigación del Grupo Español de Conservación del IIC (GE-IIC) por su trabajo final Puesta en valor de la castañuela tradicional en la provincia de Palencia.

«El mundo etnográfico y del folclore está un poco abandonado. Siempre se dice que es cosa de mayores y que los jóvenes no nos interesamos por esto, pero también es parte de nosotros», comenta a Diario Palentino la joven de 22 años que, como muchos otros, tiene pueblo -Poza de la Vega- y se interesa y quiere «luchar» por sus tradiciones y costumbres.

Cuando cursaba la ESO, descubrió el mundo de la restauración y la conservación en un documental. «Entonces supe que yo quería hacer eso. Me metí en el Bachillerato de Artes para poder entrar con una mejor base en el Grado», recuerda.

Desde pequeña le gustó el arte y ha estado muy ligado a ella. «Vi que era algo que podía ayudar a conservar todas esas obras. Además, son unos estudios que no solo tienen cosas de arte, sino también de química que, por ejemplo, también me encantaba;era la carrera perfecta», comenta.

Los dos primeros años son comunes a todas las especialidades, mientras que en los otros dos se especializó en escultura, «la más adecuada para tener una visión general». Sus prácticas las hizo en la catedral de Valladolid, donde restauró el retablo de la Capilla del Sagrario. También ha trabajado en el monasterio de San Joaquín y Santa Ana y tiene pensado hacer las prácticas de sus estudios actuales, el Grado de Historia del Arte, en la Fundación Joaquín Díaz.

Además le gusta la investigación etnográfica y antropológica -cursa a distancia un máster en esta materia-. Esto, unido a su pasión por el folclore, y tras apuntarse hace seis años a un grupo de danzas en Palencia, le llevó a investigar sobre la conservación y restauración de un instrumento folclórico como la castañuela, que no se había estudiado. «Siempre se había ligado a instrumentos musicales a los que se da más valor, como el violín», puntualiza.

El origen del trabajo también está en la publicación del libro Castañuelas de Palencia de Carlos del Peso y Esther Miguel,  editado por la Diputación en 2017. «Se juntó todo para que tratara de eso», añade.

Su estudio aborda los tipos de castañuelas en la provincia -54 hasta el momento-, la creación de fichas de catalogación más extensas y técnicas, un catálogo digital, factores de deterioro o su manipulación y almacenaje. «Otro apartado que me pareció importante era el de conservación específica de sus formas y dibujos en las tallas», subraya Baranda, que hizo su trabajo utilizando métodos artesanales como la reproducción en madera pero también otros modernos como la impresión en 3D. 

La joven palentina reconoce ser pionera en este tipo de estudios tan concretos. «Hay muy poca documentación, apenas unos manuales sobre cómo tocarlas y ese catálogo de 2017 que fue la base para mi trabajo», aclara.

Respecto al premio del GE-IIC, fue algo casi fortuito. «Conocía la institución, vi que quedaban dos días de plazo y lo envíe por si acaso. Nunca pensé en ganar porque también participan Trabajos Finales de Máster más específicos y elaborados», apunta. Finalmente, de entre los 36 presentados, el suyo fue reconocido con el tercer premio. Ahora, María Baranda seguirá estudiando y trabajando en la defensa del arte y del folclore.