Un alumno de La Yutera impulsa un proyecto de Etnobotánica

DP
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Comenzó el pasado mes de julio y se extenderá durante el próximo año

Un alumno de La Yutera impulsa un proyecto de Etnobotánica

Miguel Ángel Blanco, estudiante de Ingeniería Forestal de la Escuela de Agrarias del campus palentino de la Universidad de Valladolid, UVa, recorre desde julio los pueblos de los valles leoneses de Omaña y Luna para recopilar, a través de la tradición oral, los usos y nombres vulgares que en la zona se daba a las plantas. 
El proyecto, que se extenderá durante el próximo año, servirá también para trabajar en la conservación de las variedades tradicionales de cultivos frutales en los valles, con el asesoramiento del Consejo Científico de la Reserva, del que forma parte Estrella Alfaro, especialista en botánica y responsable del Herbario de la Universidad de León.
«Hay variedades que ya han desaparecido y otras de las que quedan muy pocos ejemplares en la comarca. Lo mismo ocurre con ciertas plantas que son raras y con nombres vernáculos inéditos. Por ejemplo, a los frutos de la rosa silvestre los llaman paparras y no está recogido en ninguna bibliografía, nombres comunes que en cada pueblo tienen un significado», relata el estudiante de La Yutera.
«También estoy recogiendo la fitonimia de la zona para hacer un mapa de toda la comarca en el que figuren nombres de plantas; por ejemplo, Arroyo del Acebal o montesinal, que era un lugar donde había muchas montesinas o manzanas silvestres que tampoco aparecen en los mapas pero que tienen un gran valor porque si la gente lo llamaba así, era porque había muchos ejemplares», comenta.
Hasta el momento, Blanco ha visitado 15 pueblos, donde gracias a la tradición oral ha recopilado 150 especies de plantas diferentes que reciben 200 nombres vulgares según la comarca en la que se encuentren, algunos inéditos; y unos 300 usos.
El proyecto surge por iniciativa propia, fruto de su gusto por la Botánica y del trabajo que realiza cada verano desde hace cuatro años en un puesto de vigilancia en Omaña y que le deja tiempo, como él mismo señala, para «observar y pensar; así que decidí bajar a los pueblos y preguntar a la gente mayor sobre los usos que daban a las plantas que veía a diario». 
Señalar que el proyecto cuenta con el apoyo científico y financiero de la Reserva de la Biosfera de Omaña y Luna. La información recopilada se publicará en un libro.