Los panaderos estudian reducir a la mitad el servicio a casa

Rubén Abad
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Trabajan con la idea de repartir en los pueblos solo tres días a la semana, y no seis como hasta ahora, para evitar los contagios entre sus clientes, en su mayoría ancianos que viven solos en el medio rural

Los panaderos estudian reducir a la mitad el servicio a casa

La Asociación Provincial de Panaderos de Palencia -que aglutina a una treintena de profesionales del sector- se ha puesto manos a la obra para intentar reducir al máximo los contagios por coronavirus. Dentro de este compromiso con sus clientes y con los palentinos en su conjunto, el gremio estudia reducir a la mitad el servicio domiciliario en el medio rural y repartir en los pueblos tan solo tres días a la semana, y no seis como tienen costumbre. Se trata de una medida de choque contra la pandemia que están tomando por iniciativa propia los panaderos, aunque saben que puede darse el caso de que bien la Junta, bien el Gobierno, lo impongan como acción de obligatorio cumplimiento.
Y es que entienden que reduciendo el número de contactos con el exterior, se creará una barrera ante el Covid-19. Así lo explica el vicepresidente del colectivo, Isaac de Prado, quien puntualiza que «la mayoría de nuestros clientes en los pequeños pueblos de la provincia son ancianos que viven solos en sus casas». «Son el sector más vulnerable de la población ante esta pandemia mundial y por esa razón queremos extremar las precauciones», añade.
Una iniciaba «necesaria» en estos tiempos en los que se aconseja extremar cualquier medida de precaución. Y es que hay rutas con clientes cuya medida de edad sobrepasa con creces los 70 años de edad y el único contacto que tienen es con el panadero. «Es un servicio esencial para estas personas, y cuando no podemos ir parece que les falta algo, pero creemos que reducir las frecuencias en el servicio es lo más acertado en estos momentos», señala el vicepresidente.
Plan de contingencia

Otra de las medidas de choque que está llevando a cabo el colectivo es un plan de contingencia al que se ha sumado ya una decena de panaderos. Este consistiría en darse apoyo mutuo si alguna de las panaderías tuviese que cesar la actividad por contaminación.
Por ejemplo, si un asociado no puede producir en su obrador, otro panadero serviría en los despachos o tiendas del que no puede fabricar y de esta manera seguiría atendiendo a su clientela. Para ello, han creado un grupo de Whatsapp en el que poderse coordinar.