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Editorial

Los malos datos de julio nos acercan a la recesión económica

Diario Palentino
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Se avecina un otoño caliente en los ámbitos político y social y, conocidas estas cifras negativas, también en el económico

El presidente del Gobierno trató ayer de quitar hierro a los peores datos del mercado laboral en un mes de julio desde hace más de dos décadas, obviando lo negativo e invitando a interpretarlos a la luz de la reforma laboral, al haberse perdido menos empleos indefinidos, pero hasta su vicepresidenta primera y ministra de Economía admitió que en estos momentos de «elevadísima» incertidumbre, no hay que descartar la recesión. El peor de los escenarios puede darse, a su juicio, y aunque espera que no suceda, aconsejó «prepararse para lo peor». Toca, pues, estar muy atentos y procurar enderezar un camino que se está tornando mucho más sinuoso de lo que sería deseable. Cerrar los ojos a la realidad, que siempre es tozuda y acaba por imponerse, no tiene sentido, ni siquiera partiendo de la buena racha de los cinco meses anteriores en los que se había creado empleo.

 Y si bien es cierto que la cifra total de parados sigue por debajo de los tres millones y que la de cotizantes está muy próxima a la histórica de junio de 20,3 millones, al haber caído la afiliación en 7.336 personas y haber aumentado el desempleo en 3.230 personas, que no parecen números demasiados altos, no es menos cierto que julio ha sido tradicionalmente un período de crecimiento del empleo por las contrataciones en el sector servicios. En ese sentido el mes que acaba de concluir es el peor de las dos últimas décadas. Por la subida del paro y el frenazo a la creación de empleo y porque irrumpe, casi como un inesperado ciclón, en medio del optimismo generado por los datos de la última Encuesta de Población Activa.

El Ejecutivo, con Sánchez a la cabeza, prefiere verlo como algo coyuntural, achacable a la incertidumbre internacional, como una de las principales causas, con la crisis de suministros que ha entorpecido o impedido la actividad industrial y la del sector de la construcción y la ralentización del crecimiento en los países del entorno europeo. Aún así, no es la única causa detrás de los malos datos del empleo, puesto que la alta inflación y los precios de la energía tampoco son propicios. Todo ello ha tenido su correlación en el mercado laboral, de tal forma que las buenas perspectivas del turismo no han podido contrarrestar. Así las cosas, el otoño se avecina caliente a nivel político, con debates parlamentarios arriesgados para el precario equilibrio en que se sostiene el Gobierno de coalición; también a nivel social, con ese decreto ley de ahorro energético que empieza a acusar las primeras contestaciones, caso de la comunidad de Madrid, amén de colectivos como hostelería y comercio. Y, una vez asumido el riesgo de recesión en las altas instancias, también subirá varios grados la economía.