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Dos de cada 3 desplazados por trabajo tiene menos de 35 años

David Alonso
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La movilidad laboral entre comunidades deja a Castilla y León con un déficit de 4.200 ocupados entre los que llegan y los que se van a otros lugares

Un joven contempla los horarios de salidas de trenes de una estación de la Comunidad. - Foto: Alberto Rodrigo

El problema del relevo generacional en el mercado de trabajo de Castilla y León también se está viendo muy afectado por la constante fuga de empleados jóvenes que abandonan la Comunidad hacia otras regiones. De hecho, dos de cada tres ocupados que en 2020 se fueron a otras autonomías para trabajar tenía menos de 35 años, lo que evidencia el importante coladero que Castilla y León tiene en este sentido. Los datos que aporta la matriz de movilidad laboral de la Agencia Tributaria reflejan como durante el primer año de la pandemia unos 18.899 ocupados se fueron hacia otras comunidades para trabajar, frente a los 14.656 que tomaron el camino inverso, lo que deja un balance negativo de casi 4.000 trabajadores menos en solo un año. Esto supone que el 2020 fue el ejercicio donde más ocupados de la Comunidad emigraron a otras regiones en busca de oportunidades laborales, con un repunte del 50 por ciento sobre los 12.900 del año anterior, y casi el doble de los 10.000 registrados en 2015. Unas cifras que evidencian como, a pesar del confinamiento de los primeros compases de la pandemia y las duras restricciones a la movilidad, casi 20.000 paisanos decidieron probar suerte fuera de las lindes autonómicas. 

Son los más jóvenes lo que, atendiendo a las cifras de la Agencia Tributaria, en mayor medida hicieron el petate para marcharse fuera a trabajar. Unos 12.000 de los casi 19.000 emigrados laborales tenían menos de 35 años, mientras que otros 7.000 tenían entre 35 y 55, y solo 1.000 se cambiaron a otras comunidades por motivos de trabajo con más de 55 años. En este sentido, llama la atención como es en el caso de los más jóvenes donde la Comunidad acapara todo el déficit entre emigrados e inmigrados laborales, toda vez que, a Castilla y León en 2020 llegaron 5.000 jóvenes a trabajar menos de los que se fueron, mientras que en el caso de aquellos que tienen entre 35 y 55 años la diferencia también fue negativa pero solo de 132 personas. Por último, en el caso de los ocupados senior –más  de 55 años–, llegaron a la Comunidad 700 más de los que se fueron. 

Con todo esto, queda de manifiesto como Castilla y León exporta a otras regiones talento joven y recién formado, mientras que solo es capaz de atraer a trabajadores en su última etapa laboral, lo que ahonda aún más en la problemática del relevo generacional.

Dos de cada 3 emigrados por trabajo tenía menos de 35 añosDos de cada 3 emigrados por trabajo tenía menos de 35 años

El 'agujero negro' de Madrid

La vecina Comunidad de Madrid sigue siendo un agujero negro que atrapa todo lo que órbita cerca de ella, y el mercado laboral no es una excepción. Tal es su poder de atracción que durante 2020 –último año con datos oficiales–, de los 18.847 ocupados de Castilla y León que se fueron a trabajar a otras regiones, casi la mitad, 8.142 lo hicieron atravesando el túnel delGuadarrama para instalarse en Madrid. De estos, más de 5.000, el sesenta por ciento de ellos, tenía menos de 35 años. Por el contrario, algo más de 6.000 ocupados madrileños se trasladaron a la Comunidad a trabajar.