No rotundo al tabaco

J. Benito Iglesias
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El Servicio de Neumología del Río Carrión cifra en 110 los tratamientos subvencionados en enero para intentar dejar de fumar

No rotundo al tabaco - Foto: Sara Muniosguren

El secreto se basa en dos recetas prescritas por los médicos de  Atención Primaria o en la consulta especializada de neumología. En pocos meses, a través de la vareniclina o el bupropión, con los medicamentos comercializados como Champix y Zyntabac, financiados en un 50 por ciento por la sanidad pública, se puede dejar el tabaco.
«Primero, para ser tratado, hay que tener un alto nivel de dependencia tabáquica que se mide a través de un test. También haber tenido un intento previo de abandonar el cigarrillo en el último año», expone Carmen Fernández, una de las dos neumólogas que trabajan en el programa del hospital Río Carrión.
Pero lo más importante para logra entrar en el programa subvencionado de deshabituación tabáquica, subraya, es que el paciente se comprometa con el médico y la enfermera del centro de salud a que se haga un seguimiento. «El tratamiento farmacológico solo es mucho menos eficaz que si se asocia a una terapia conductual», dice.
De momento, desde el 2 al 31 de  enero se ha prescrito en la capital y provincia 110 tratamientos  para dejar de fumar.  «Aunque había médicos de Atención Primaria bien formados, otros han recibido nociones en este campo para poder recetar una vez cumplidos los requisitos. Se derivan a la consulta de neumología pacientes si hay pluripatologías, una enfermedad con alta morbilidad que haya dificultado  la deshabituación tabáquica o el hecho de haber tenido intentos previos fallidos», argumenta Carmen Fernández.
poco movimiento. Las consultas solicitadas por pacientes para obtener tratamientos para dejar el tabaco en muchos casos provenían de diciembre, donde todavía no se financiaba la medicación. «No se notan mucho las peticiones aún, pero es previsible en febrero que se perciba un aumento», significa.
En opinión de la neumóloga, el primer mensaje que hay que mandar a la sociedad es claro: « Hay intereses de las tabaqueras y  así surgió el cigarrillo electrónico y los vareadores, pero todo el mundo puede dejar de fumar y no se necesita el tabaco en tu vida. Lo que ocurre es que hay adicción y se responde a ella porque tu cuerpo necesita nicotina y te la pide, pero al deshabituarte ya no pasa», apunta.
Para la doctora, en mes y medio o dos meses con fármacos ya se ha amortizado la inversión. «Fumar un paquete diario supone ya 150 euros al mes. Lo mejor de la campaña es la prevención y el ahorro en costes para la sanidad, al evitar una enfermedad respiratoria obstructiva o un cáncer de pulmón, con tratamientos caros. Financiar la medicación es un empujón más al pensar la gente que debe aprovechar la oportunidad», concluye.