Abren diligencias tras la denuncia de una estafa en cocinas

ALBERTO ABASCAL
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Cocinely 2014 SL, que era tienda oficial de Schmidt, montó a la víctima unos muebles de «pésima calidad» tras pagar casi 9.000 euros. Su abogado ha recibido otras dos llamadas interesándose por este asunto

Abren diligencias tras la denuncia de una estafa en cocinas

El juzgado de primera instancia e instrucción número 6 ha abierto diligencias penales después de que una vecina de la capital haya presentado una denuncia contra la empresa Cocinely 2014 SL, que era el concesionario oficial en Palencia de la marca de cocinas Schmidt, al considerar que le instalaron una cocina de «pésima calidad; una burda falsificación», al no ser original de la marca acreditada y después de pagar una factura de 8.736,62 euros, tal y como publicó el pasado sábado Diario Palentino.
Según el auto al que ha tenido acceso este periódico, la juez entiende que los hechos que resultan de las actuaciones «hacen presumir la posible existencia de una infracción penal».
La denunciante, cuyos intereses legales son defendidos por el abogado palentino Luis Villarrubia Mediavilla, pormenoriza que el día 20 de septiembre de 2017 realizó en la tienda Cocinely 2014 SL, que estaba situada en la avenida Brasilia de la capital y que a fecha de hoy tiene clausurado el negocio, la compra de una cocina por importe de 8.736,62 euros de la «prestigiosa marca de cocinas Schmidt».
La clienta relata que a poco de ser montada la cocina, «empezó a romperse y fallar totalmente», motivo por el que intentó contactar con el vendedor, el cual y según expone en su denuncia, «ha desaparecido». 
Como este no daba respuesta, la mujer contactó con la central de Schmidt para exponer su situación. Oída la versión de la mujer, la marca decidió enviar a sus propios técnicos para supervisar la cocina y dictaminaron que si bien las etiquetas y anagramas que figuraban en la instalación son de la marca Schmidt y que el concesionario donde fue adquirida era oficial de la marca, «la cocina era de pésima calidad y una burda falsificación, no siendo original de la marca y sin corresponder lo pagado por lo comprado e instalado. Es de tan mala calidad que a los pocos meses de instalarse comenzó a dar un fallo generalizado».

El abogado Luis Villarrubia, en declaraciones a este periódico, aseguró ayer que tras la publicación de la noticia, al menos otras dos personas se han dirigido a su despacho interesándose por este procedimiento. Se ha levantado un acta notarial después de que la marca oficial Schmidt le haya sustituido ya los muebles a la denunciante afectada. «Esta es probablemente la primera denuncia interpuesta contra Cocinely 2014 SL y sabemos que la marca ha sustituido ya los muebles a otra afectada», comentó el abogado Luis Villarrubia.
Por su parte, el despacho de abogados de la marca Schmidt remitió a finales de enero a la Junta Arbitral de Consumo del Ayuntamiento de Palencia (esta entidad, tras recibir también la denuncia de la clienta le sugirió a través de una providencia para que acudiera a los tribunales de justicia) un escrito en el que corroboraba la reclamación efectuada por la mujer.
Schmidt constató que en su registro «ni figuraba que se hubiera recibido pedido alguno, ni consecuentemente confeccionado cocina alguna para ella». Relata esta marca comercial que Cocinely supuestamente cobró a la denunciante un material al precio de unos muebles de calidad referentes a esta marca internacional, pero su franquicia en Palencia en el momento de los hechos «jamás abonó cantidad alguna por tales muebles».

A juicio de la defensa legal de la marca Schmidt estos hechos, de confirmarse finalmente, podrían constituir un delito de estafa y contra la propiedad industrial, que en ningún caso se les puede atribuir a ellos, sino que son responsabilidad exclusiva de Cocinely. De hecho, esta marca de cocinas anuncia una querella contra los responsables de Cocinely 2014 SL.
Asimismo, considera que las personas afectadas, ya que podría haber más casos, deberían presentar una denuncia en la Comisaría de Policía Nacional, «pues, al fin y al cabo, serían víctimas directas de una posible estafa».