He leído por ahí que nos obsesionamos con los cielos azules, como si fuera la mayor de las maravillas, y obviamos la heterogeneidad, belleza y colores de las nubes. Miguel Delibes nos dejó escrito que si el cielo de Castilla es tan alto, es porque lo levantaron los campesinos de tanto mirarlo. En el campo, agricultores, pastores, cazadores y pescadores conocen y saben apreciar lo que son y representan las nubes. Sin entrar en pronósticos meteorológicos, la observación del cielo ha sido y es una constante en todas las civilizaciones que vivieron en el cielo, en las nubes, pero pisando la tierra. La interpretación de las nubes nos puede facilitar información muy útil en lo que refiere al tiempo meteorológico.
En este momento que vivimos de ansiedad, incertidumbre social y sanitaria, el campo es una de las pocas oportunidades que aún restan para huir. Es posible que algunos estemos más tiempo en las nubes, ensoñando con una nube buena, como las que aparecen en los cuadros de los santos o esos angelotes de Miguel Ángel sobre una nube blanca. Y es que la apariencia de las nubes depende bastante del punto de vista y ánimo del observador; a veces hasta se convierten en arcoíris o hablando de nuestra relación y comportamiento social, pudieran parecer borrascas que se interponen. De niño, recuerdo un sueño de terror envuelto en una nube, que se interpone y no consigo avanzar, como un gran vellón de lana de oveja negra o como canta Sabina: «Con humo blanco de la nube negra». 
A lo largo de la historia y en la literatura, las nubes también simbolizan confusión, pérdida, tristeza, incertidumbre, sufrimiento, además de algo misterioso y espiritual, bien sobre un fondo azul o sobre un cielo borrascoso y tenebroso. Pero es tiempo de bajar de la nube. En esta noche de luna llena, ‘luna azul’ en la víspera de Todos los Santos (no me gusta lo de Halloween) despejamos las nubes y miramos la luna. Me inclino a lo que cantaba una banda de Rock, Los Suaves: «Miras al mundo pasar, sonríe callando, víspera de todos los santos. Allí estaremos juntos, día de fieles difuntos». Lo mejor, evitar aglomeraciones y huir del virus maligno. 



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