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Editorial

Tiempos complicados en los ámbitos sociolaboral y económico

Diario Palentino
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Poco o nada favorecen las intervenciones desafortunadas ante problemas complejos como el de la galletera

El anuncio del grupo Cerealto Siro de parar la producción en todas sus plantas -las cuatro de Venta de Baños, la de Aguilar y la zamorana de Toro- es una pésima noticia para la industria agroalimentaria palentina. Las razones aducidas son en que el socio inversor, que se iba a hacer cargo de la deuda, ha dejado de interesarse por el proyecto, entre otras cosas por no obtener el cien por cien de los apoyos de las plantillas para su plan de competitividad. Llegaba ayer la noticia, cinco días después de que se avanzara el cierre de la fábrica galletera de Venta de Baños y la recolocación de sus casi doscientos trabajadores en otras del grupo. En medio de las movilizaciones anunciadas por los comités de empresa, caso de la concentración de mañana en Venta de Baños o la del miércoles próximo miércoles ante las Cortes de Castilla y León que, por cierto, apoyan los consistorios de esa localidad y de Tariego, la noticia de ayer, que limita la actividad de Siro a la gestión del stock existente, toda vez que legalmente la firma no puede seguir incrementando el nivel de deuda con los proveedores, ha caído no como un jarro, sino como una auténtica ducha de agua fría. 

 Y, por si no fuera suficiente, la política no solo ha entrado en juego, sino que ha saltado a la palestra. El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, salió ayer al paso de las declaraciones de la víspera realizadas por la ministra de Industria, Reyes Maroto, en el II Congreso de la Industria Alimentaria de Castilla y León, en el sentido de que el Gobierno autonómico era el gran ausente en el conflicto laboral de Siro. Afirmó, con rotundidad, el presidente regional que están «al lado de los empresarios y de los trabajadores» y que en vez de «buscar la foto» como la ministra, prefieren trabajar desde la discreción para tratar de solventar un problema que, tras las últimas noticias, es de suma gravedad. 

También contestó a Maroto el vicepresidente, Juan García-Gallardo, diciendo que el consejero de Industria y su equipo «están volcados» en la búsqueda de una solución. No aparenta ser fácil, a tenor de los últimos acontecimientos, pero habrá que intentarlo por todos los medios y en estos casos, ni las declaraciones grandilocuentes, ni los focos mediáticos, parecen el camino más adecuado. Porque pueden influir negativamente en el desenlace de las reuniones que se mantienen estos días al más alto nivel, o quizá entorpecer algún tipo de negociación. Sea como fuere, poco o nada ayudan intervenciones públicas desafortunadas, que pueden incluso tomarse como interferencias en procesos dialogados. Lo único importante es tratar de buscarle futuro, aunque sea sumamente complejo, a una empresa con una plantilla significativa, que contribuye al desarrollo económico, a la riqueza y a la calidad de vida de las poblaciones en las que se asienta y, por extensión, de toda la provincia.