Algo más que palabras

Víctor Corcoba


El mañana

09/03/2021

A cualquier ser humano el futuro le pertenece y tiene que ganárselo por sí mismo, pero junto a sus análogos. Lo trascendente es proyectarse en los demás, restituir el hogar común hasta agotarse, por hacer un mundo muy distinto al actual, donde todavía los derechos humanos no se han universalizado y el desvelo europeísta tiene tras de sí el desastre del huracán discriminatorio, aparte de otros incumplimientos. Desde luego, ahí está el escaso interés de algunas naciones en la promoción del reparto equitativo de responsabilidades entre mujeres y hombres, lo que  contribuye a disminuir irreparablemente ese espíritu humanitario, basado en la complementariedad y diversidad, que todos requerimos de una forma u otra, ya que es lo que nos enriquece y nos hace avanzar. 
Por otra parte, se  nos suele llenar la boca de buenos deseos, y aunque eso no es malo, lo culminante es llevarlo a buen término. Me refiero, sobre todo, a que las mujeres tengan exactamente la misma dignidad e idénticos derechos y obligaciones que los varones, o a que a los ancianos se les deje de aniquilar, cuando no son útiles, como si ya no sirviesen para nada. Ciertamente, el mañana hemos de construirlo en igualdad de género y de modo intergeneracional. No olvidemos, que la sabiduría se alcanza con la cátedra viviente y compartiendo ese magisterio, no excluyendo a nadie. De igual modo, las expresiones de racismo vuelven a deshumanizarnos, demostrando así que los supuestos avances sociales no son tan reales ni tampoco están asegurados en todo momento.
Es evidente que se han acrecentado los focos de tensión y esto no es bueno para nadie. El rumbo inhumano nos está dejando sin respiración. No podemos continuar, por tanto, cruzados de brazos; permitiendo que esos sentimientos de pertenencia a una misma humanidad nos desvinculen por completo, máxime en un momento de restricción de movimiento, de inseguridades y de persistente aislamiento, provocado por la pandemia de COVID-19. 
Por separado, está visto que no se puede batallar la vida. Requiere de la actuación conjunta.  Por eso, qué  importante es reconocerse y conocer culturas, ¡soñar enhebrados en la unidad!