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Un centenar de escolares clama en defensa del Medio Ambiente

Carlos H. Sanz
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El parque de Isla Dos Aguas acoge un sencillo acto de lectura de manifiestos y suelta de un globo con el que los alumnos mostraron su compromiso en la defensa de la naturaleza

El acto estuvo organizado por el equipo diocesano de Justicia y Paz y la Delegación de Enseñanza de la Diócesis. - Foto: Sara Muniosguren

Un centenar de escolares, en su mayoría alumnos de 4º ESO, Bachillerato y Formación Profesional de distintos centros de la capital, acudieron ayer a la llamada del equipo diocesano de Justicia y Paz y de la Delegación de Enseñanza con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente.

El parque de Isla Dos Aguas albergó un sencillo acto enmarcado dentro de las actividades del Gesto Diocesano y de la Semana del compromiso con la ecología que finalizará el próximo domingo. Los alumnos de los IES Alonso Berruguete y Jorge Manrique, del centro de FP López Vicuña y de los colegios Santa Rita, Maristas, Blanca de Castilla y La Salle dieron lectura a varios manifiestos en los que expresaron sus compromisos.

«El cuidado de la naturaleza es parte de un estilo de vida que implica capacidad de convivencia y comunión», leyó una alumna. «Palencia lleva muchos años concienciada con el daño que produce la contaminación del aire, agua, suelo y residuos, y trabaja para conseguir fuentes de energía renovables y una adecuada gestión de los residuos», aseveró otro. «Solo si estamos todos unidos, desde el pueblo más pequeño a la ciudad más poblada, lo vamos a conseguir», resumió un tercero.

Buenas intenciones que culminaron con la suelta al cielo de un globo biodegradable en cuyo interior había una memoria USB con las traducciones en varios idiomas de la encíclica Laudato si, un pronunciamiento de Naciones Unidas y todos los mensajes enviados por los alumnos.  

Tom Broekman, representante de Justicia y Paz, dio lectura a un manifiesto en el que abogó por «promover la conciencia y la acción por el medio ambiente». «La amenaza a la creación de esta casa común necesita una política nueva y eficaz; una colaboración entre los países de la ONU; un cambio fundamental de la mentalidad y de la manera de organizar la economía, que debe servir a las personas y no hacerlas rehenes o esclavos», sentenció el manifiesto.