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«El idioma es una riqueza que no debemos dejar morir»

Jesús Hoyos
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El grupo gallego Luar na Lubre aterriza en Palencia con la gira de presentación de su último trabajo. El fundador de la banda, Bieito Romero, defiende su idioma como una cuestión de «naturaleza propia» y una forma de poner en valor la tradición

«El idioma es una riqueza que no debemos dejar morir»

Con más de 35 años a sus espaldas, el grupo folk gallego Luar na Lubre está más vivo que nunca. Este viernes llega al Teatro Ortega de Palencia para presentar su decimonoveno trabajo de estudio, Vieiras e Vieiros. Historias de peregrinos. Su fundador y líder, Bieito Romero, comenta con DP el recorrido de la banda y su relación con Mike Oldfield, así como la importancia de mantener vivas las tradiciones y de conservar los idiomas propios.


¿Cómo se definen en pocas palabras?
Somos un grupo folk gallego con una influencia importante de la música celta. Llevamos 36 años haciendo música, más de 2.000 conciertos en más de 35 países. Estamos encantados de volver a Palencia una vez más. Nuestro recuerdo siempre ha sido bueno.

 

El concierto sirve para presentar su último disco, lanzado en 2020. ¿Qué puede esperar el público?
Es nuestro decimonoveno trabajo y habrá también canciones clásicas. Esperamos que el público interactúe como siempre. Tras la declaración del estado de alarma, decidimos continuar con la promoción en tiempo de confinamiento. Apostamos por continuar y está siendo muy bien acogido. En 2021 volvimos a tocar con cierta normalidad y este 2022 iremos a muchos lugares, incluso de Europa. La gente acaba disfrutando mucho con nuestra música y esa es nuestra idea principal.

 

¿Por qué centrar el disco en el Camino de Santiago?
Era una asignatura pendiente. Nuestra música está impregnada con músicas del Camino y la lírica medieval gallega desde nuestros comienzos, pero eran canciones o melodías puntuales. Especialistas del Camino nos animaron a hacer un trabajo de estas características. Uno conceptual inspirado en todos los Caminos. Nos pareció buena idea y coincidía con el Año Xacobeo, prorrogado para 2022. Había mucho material relacionado y decidimos hacerlo centrándonos en la figura de los peregrinos, los portadores de las vieiras, el molusco tan representativo de Santiago. Son los que hacen los vieiros, que en gallego significa senderos, de ahí el juego de palabras. Es una especie de banda sonora del Camino.

 

En las músicas tradicionales, la investigación es vital
Y más cuando se trata de algo tan importante como el Camino. Aunque acaba en Galicia, es absolutamente universal. No cantamos exclusivamente en gallego, sino que lo hacemos en inglés, latín y francés, idiomas de lugares desde donde siempre hubo peregrinación. Desde las Islas Británicas hubo diferentes puntos por mar. Desde Europa, fundamentalmente Francia, siempre hubo tradición muy importante. El latín es el idioma en el que se escribió el Códice Calixtino, el libro más importante del Camino. Detrás de todo esto hay mucha investigación, bibliografía y etnografía que hay que escudriñar para poder sacar lo mejor e incluirlo en este trabajo.

 

Gran parte de su obra es en gallego
Sí. La tradición aquí está muy marcada con respecto a la temática del Camino y muy ligada a la lírica medieval gallega, que fue muy importante e influyó en muchas cortes y palacios de Europa. Es una influencia de ida y vuelta. Igual que los peregrinos venían y traían cosas de sus lugares, se marchaban con lo que aprendían de su estancia en Galicia. Todo esto es importantísimo porque nos situó y sitúa en el mapa porque fue y es un foco fundamental de las peregrinaciones religiosas cristianas junto con Roma y Jerusalén. Esto es un gran valor que en nuestro caso se transforma en música, no solo religiosidad.

 

En pleno siglo XXI, ¿hasta qué punto es importante que regiones que tienen su propio idioma, como Galicia, se potencien y mantengan a través de la música?
Es una cuestión de naturaleza propia. Aquí toda la tradición viene en gallego. Si lo quieres poner en valor, el idioma debe estar ahí. Es bueno porque suma. Todo esto es contribuir, es cultura y una forma patrimonial importantísima que debemos divulgar. Hay como una especie de vergüenza con el tema de los idiomas, cosa que no pasa en otros lugares de Europa donde los tienen considerados como un gran valor. Aquí da la sensación de que tener un idioma o cosas distintas significa que nos queremos marchar o separar. Al contrario, realmente es una gran riqueza que no debemos dejar morir. En nuestro caso, lo que hacemos es trabajar sobre la tradición y así aparece reflejado en nuestra música.

 

¿Cómo surge el grupo?
Se crea en 1986. Aquí la tradición está muy viva y la música tradicional siempre ha tenido fuerza. Los festivales más importantes que hubo y hay en Galicia giraban en torno a la música folk, como el de Ortigueira, que congrega a más de 100.000 personas. En torno a este movimiento, un grupo de amigos inquietos decidimos empezar a trabajar sobre cancioneros tradicionales gallegos desde una perspectiva más moderna e inspirados en lo que hacían los bretones, irlandeses o escoceses porque eran músicas hermanas.
Empezamos a movernos y en 1988 grabamos nuestro primer trabajo. Tuvo un impacto importante, nos proyectamos a nivel gallego y tuvimos nuestros primeros conciertos fuera. En 1996, Mike Oldfield hizo una versión de un tema nuestro. Le gustaba mucho esa música y coincidió que su novia era de aquí. A partir de ahí, muchos se interesaron por saber qué hacíamos. El grupo adquirió otra dimensión, supimos aprovechar el momento. Aquello tuvo un impacto social importante, ya hemos vendido más de 300.000 discos. Aquí seguimos después de 36 años, creo, con muy buena salud.

 

¿Cómo valora todo su recorrido?
Positivamente. Fue un proceso ascendente y de equilibrios. Que una banda folk, que no suena y sale en los medios como otras, se mantenga durante tanto tiempo con 19 discos editados y que año tras año esté haciendo entre 50 y 100 conciertos... No hay ejemplos similares. Ahí estamos año tras año, es lo mejor.

 

Además de su grupo, Galicia vive un buen momento con artistas como Carlos Núñez o Xabier Díaz
La música gallega llegó a este punto no por ciencia infusa. Es un proceso de cosas bien hechas que madura hasta que salen propuestas que trascienden nuestras fronteras. Lo difícil es que tu música sea capaz de escucharse en Palencia igual que en Granada, Italia o Argentina. La clave es que hay propuestas con mucha calidad. Aquí hay muchísima gente de una calidad impresionante, que viene trabajando desde hace años y que no tiene esa posibilidad. Por eso trascender y asentarse fuera de nuestras fronteras es el gran valor. La música es un idioma universal. El 80-90% de los conciertos que hacemos son fuera de Galicia. Aquí hay pocos recursos para todos los músicos que somos. La gente responde.

 

Más allá de la gaita, ¿qué otros sonidos predominan en su música?
El violín, las flautas, el acordeón o la zanfona, y las percusiones también son clave. Lo bueno de una banda numerosa como la nuestra -somos ocho-, es que hay muchos sonidos durante un concierto. Es una sinfonía de sonoridades y creo que los hace entretenidos y didácticos.