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Fuentes de Valdepero. Villa con apellido de origen desconocido

Juan Francisco Sanjuán Benito
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En 1995 la fortaleza fue adquirida por la Diputación para dedicarla a Archivo Provincial. Tras quince años de obras de mejora y acondicionamiento, quedó lista para alojar el Archivo de la institución.

Fuentes de Valdepero. Villa con apellido de origen desconocido - Foto: Juan Mellado

La villa de Fuentes de Valdepero (Palencia) se ubica en Tierra de Campos, a escasos 10 km de la capital, cuyo solar ha estado ocupado desde muy remotas épocas como nos indican los diversos hallazgos en el subsuelo de sus alrededores.

Los restos arqueológicos hallados en el pago de Fuente Amarga confirman asentamientos humanos en el Paleolítico Inferior y Medio. Asimismo se tiene constancia de un asentamiento humano durante el siglo I a.C., época romana, en el entorno del Cerro de la Miranda, dentro del término municipal de Fuentes de Valdepero, donde en 1947 un campesino del lugar descubrió el tesoro del mismo nombre y otros restos arqueológicos. Excavaciones posteriores en el lugar han hecho aflorar gran cantidad de cerámica y otros objetos propios de un lugar poblado.

El topónimo Fontes relacionado con Fuentes de Valdepero se documenta por primera vez en un privilegio real otorgado por Ramiro III de León en el año 971. La siguiente noticia sobre esta población se produjo en el último tercio del siglo X, cuando fue repoblada por el conde don Pedro Fernández, señor de Aza, hijo de Fernán González y de doña Urraca Garcés de Pamplona, en cuyo momento ya existía una fortaleza, creemos que con cerca murada. Un siglo más tarde, concretamente en 1085, se tiene constancia del topónimo completo, Fuentes de Valdepero; y una década después, en 1095, figuraba como pertenencia del conde Pero Ansúrez, fundador de la ciudad de Valladolid, pasando posteriormente a la familia de la Casa de Castro, linaje castellano originario del siglo XI. 

Hay una corriente que dice haber estudiado la zona de Fuentes de Valdepero, que conecta su origen y apellido con el Valle de Pedro, relacionándolo con diferentes personajes de nombre Pedro; otros aducen que el origen está en Val de Emperador, es decir Valle del Emperador en relación con el paso por estas tierras en torno al 1040 de Fernando I de Castilla y de León, y que como tal también incorporaba el título de emperador; pero esto no es cierto, a Fernando I de Castilla y León se le conoce como el Magno, nunca como el emperador, título que jamás estuvo unido a ninguna de las dos coronas, ni él se adjudicó. Sólo el rey Alfonso VII de León se coronó emperador de toda España -Imperator totius Hispaniae- el 26 de mayo de 1135 en la catedral de León.

En 1352 la villa de Fuentes de Valdepero estaba en poder de Juan Rodríguez Sandoval, señor de 50 lugares más, 39 de los cuales eran de behetrías, y a finales de siglo pasó a los dominios de la familia Sarmiento. Diego Pérez de Sarmiento, adelantado mayor de Galicia, conde de Santa Marta, señor de la villa de Fuentes de Valdepero y en esos momentos cabeza del linaje Sarmiento, a mediados del siglo XV mandó construir la fortaleza, no sabemos si en el mismo solar en que se encontraba la anterior del siglo X.

La reina Isabel I, luego titulada la Católica, impuso por real cédula en 1475 una contribución de 835.223 maravedís a las poblaciones de la Merindad de Cerrato, determinando las cantidades que correspondían a cada uno de ellos, que en el caso del Concejo municipal de Fuentes de Valdepero ascendía a 17.767 maravedís.

A finales del siglo XV, Constanza de Sarmiento, nieta de  Diego Pérez de Sarmiento, se casó con Andrés de Ribera, alcalde y corregidor de Burgos, cuyo hijo de ambos, Andrés de Ribera y Sarmiento, figuraba como propietario del castillo cuando en 1521 las huestes comuneras al mando del obispo Antonio Osorio de Acuña asaltaron el castillo y apresaron a los Ribera, que fueron trasladados a Valladolid donde permanecieron retenidos hasta después de la batalla de Villalar. Acabada la guerra, tras ser liberado, el matrimonio Ribera retomó posesión del castillo y, tras un minucioso estudio, valorólos daños ocasionados por las huestes comuneras en la fortaleza en 20.000 ducados, cuantía cuya reposición solicitaron a la corona para reconstruir la fortaleza. 

Esta fue reconstruida y reforzada sustituyendo sus grandes ventanales por oscuros tragaluces y achicamiento de las puertas.

Los datos del censo de pecheros del año 1528 indicaban que la villa de Fuentes de Valdepero tenía 165 vecinos pecheros que pagaban 26.840 maravedís de los 33.000 que le asignaron.

En 1538, antes de finalizar la reconstrucción del castillo, la villa y fortaleza fueron vendidas a don Diego de Acebedo y Fonseca, hijo de don Alonso de Fonseca y Acevedo, arzobispo de Toledo, quien desempeñó los cargos de mayordomo y tesorero general de la corona de Aragón. 

Su hija, Juana de Acevedo y Fonseca, fue investida condesa de Fuentes de Valdepero en 1572, y ese mismo año se casó con don Pedro Enríquez de Toledo, quien inmediatamente adoptó el apellido y títulos de su esposa, pasando a ser don Pedro Enríquez de Acevedo, primer conde de Fuentes de Valdepero y señor de Cambados. 

El nuevo conde desempeñó el cargo de gobernador del Milanesado, en cuyo mandato, inspirado en su castillo de Fuentes de Valdepero, construyó el llamado Fuerte de Fuentes en el paso de la Valtelina, que jugó un importante papel en la defensa de las posesiones de la corona española en Italia. 

El paso de la Valtelina es un trayecto de 150 km que recorre el valle italiano de Valtelina desde Grosio hasta el lago Como, siguiendo el curso del río Adda. Forma parte del Camino Español, una ruta histórica de unos 1.000 km que une Milán y Bruselas, que construyeron y recorrieron los Tercios Españoles en ambas direcciones durante los siglos XVI y XVII.

En 1631 la villa de Fuentes de Valdepero estaba incluida en la Merindad de Monzón, a la que solicitaban 50 fanegas de sal, aunque tenían un concierto para suministro de 112 fanegas. 

A partir de mediados del siglo XVIII, en 1753, la villa compuesta de ciento cuarenta y ocho casas habitables y tres ruinosas, pasó a ser señorío de la Casa de Alba, a la que la vecindad pagaba anualmente seiscientos maravedíes en concepto de señorío.

En 1791, Gaspar Melchor de Jovellanos mencionaba en su obra Diario: «Fuentes de Valdepero es un pueblo de doscientos vecinos con un hermoso castillo con dos torres redondas, buenos merlones, una cortina y otras dos torres no acabadas».

En el Diccionario Geográfico-Estadístico de Pascual Madoz del 1850 se indicaba que en Fuentes de Valdepero  existían 1.020 habitantes, computables como 190 vecinos. El casco urbano lo formaban 300 casas, en general de un solo piso y mala construcción, casa consistorial en un edificio mediano, escuela de primeras letras para niños y niñas, pósito y un hospital pobre y mal dotado, y contaba con dos mesones y tres tiendas de abacería. Además de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Antigua, en el centro del pueblo había una pequeña ermita dedicada a Jesús Nazareno, y a un cuarto de legua la de Nuestra Señora del Consuelo que calificaba de «pequeña y miserable», y por supuesto el magnífico castillo del Duque de Alba.

En 1995 la fortaleza fue adquirida por la Diputación para dedicarla a Archivo Provincial. Tras quince años de obras de mejora y acondicionamiento, quedó lista para alojar el Archivo de la institución.

Patrimonio de la villa de Fuentes de Valdepero. El primero que debemos mencionar es su castillo, desde cuya torre del homenaje se tiene una magnífica vista del conjunto de la población y de los alrededores; los restos de la muralla con la puerta de Monzón; la calle y plaza Mayor con casonas blasonadas; la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Antigua de los siglos XVI y XVII y la ermita de San Pedro del siglo XIII y estilo románico en un pequeño promontorio a escasos 3 km de la villa.