Con un ojo en el cielo y el otro en la tierra

Rubén Abad
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Los trabajadores del campo lidian con las malas hierbas, el pedrisco y los destrozos de animales en una campaña «desigual»

Con un ojo en el cielo y el otro en la tierra - Foto: Óscar Navarro

Con un ojo pendiente de la tierra que han cultivado durante los últimos meses durante maratonianas jornadas laborales y con el otro mirando al cielo. Así se encuentran los profesionales del campo que desarrollan su actividad profesional en la provincia a escasos días de que arranque oficialmente la campaña de la cosecha. Uno de ellos es Antonio (nombre ficticio), que siembra trigo, cebada y girasol en los entornos de la capital, en una explotación a medio camino de Palencia y Villamuriel de Cerrato, donde anteriormente también trabajaba la remolacha.


«Hasta que no metamos la máquina, no sabemos lo que nos vamos a encontrar. A estas alturas de la campaña hay siempre una gran incertidumbre», apunta en declaraciones a DP, a la vez que asegura que «este año estará dentro de la media, no será tan bueno como muchos pronostican ni tan malo como otros afirman».


Para este trabajador del campo, lo «más importante» ahora es la climatología. «Necesitamos que no llueva en exceso, y si lo hace que caiga suave, no fuertes tormentas o granizo». Pedrisco que el lunes caía con fuerza en localiadades como Baltanás y que ayer se dejó sentir en la capital.


problemas en el día a día. El agricultor asegura que uno de los principales problemas este año están siendo las malas hierbas, especialmente las amapolas. En este punto, afirma que «cada vez se permite usar menos herbicidas, y que los que autoriza la Unión Europea no son  demasiado eficaces, porque tienen menos fuerza». Puntualiza, por otro lado, que también ha afectado mucho la disminución del pastoreo en la provincia. Y es que, según explica, «las ovejas limpiaban mucho el campo, se deshacían de las malas hierbas y sus deposiciones servían como abono natural».


También se refiere a la fauna salvaje, que causa estragos temporada tras temporada en los campos de cultivo palentinos. Así, asegura que en el sur de la provincia «cada vez hay más jabalíes», una especie que antes «apenas se veía». «No solo dañan la mazorca de maíz que se comen, sino todo lo que destrozan», finalizó. a su paso», concluye.



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