Cercanía que alivia la demanda sanitaria rural

J. Benito Iglesias
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Villarramiel, con 2.800 tarjetas en 20 poblaciones, es una de las 16 ZBS que retoma en la provincia la consulta presencial a demanda sin haber perdido su dedicación y empatía con los pacientes

Cercanía que alivia la demanda sanitaria rural - Foto: Sara Muniosguren

La pandemia ha producido una sensación de distanciamiento entre médico y paciente por las normativas vigentes pero, con el inicio de junio la vuelta a la normalidad de la atención presencial, especialmente en el mundo rural, se mitigan más si cabe muchas situaciones de aislamiento de población envejecida mediante la cercanía, la palabra y el afecto, contribuyendo a aliviar la pérdida de salud.

La Zona Básica de Salud (ZBS) de Villarramiel -con seis médicos y seis enfermeras- es una de las 16 repartidas por la provincia que, a efectos administrativos oficiales, retomó el pasado 31 de mayo las consultas presenciales a demanda en su centro de salud y los consultorios locales de 20 núcleos de población que aglutinan en torno a 2.500 tarjetas sanitarias.

«La verdad es que el contacto presencial, aunque con una periodicidad menor a la actual, ya se retomó hace dos meses en función de las necesidades que veíamos en la población asistida en los consultorios. Tras las nuevas instrucciones, en Villarramiel, con más de 500 tarjertas, se pasa consulta a demanda tres veces a la semana al igual que en Ampudia, que tiene entre 200 y 500. Al resto de poblaciones con una cifra inferior vamos uno o dos días», explica a DP Rafael Magdaleno, médico de familia del centro de salud de Villarramiel.

Cercanía que alivia la demanda sanitaria ruralCercanía que alivia la demanda sanitaria rural - Foto: Sara MuniosgurenLa solicitud de atención presencial se puede hacer por vía telefómica en el centro de salud o por medios telemáticos a través de Sacyl Conecta o con cita previa en Internet. «La gente mayor menos familiarizada con las nuevas tecnologías llama por teléfono. Funciona bien todo y, en el caso de personas jóvenes, se les explica desde el área administrativa el proceso informatizado y no hay problema dentro de las agendas creadas para reservar un hueco libre», añade.

El perfil del paciente rural responde a una edad avanzada y con pluripatologías y el trato personal se vio limitado durante meses por la Covid-19. «La zona es pequeña y todo el mundo nos conoce y se perdió un poco esa empatía y cercanía. Se ha percibido malestar y la idea de que estábamos aquí encerrados y distanciados, cosa que no es cierta. Se entiende el enfado del paciente y para nosotros el teléfono es impersonal, el diagnóstico difícil al generarse dudas y mucho mayor el esfuerzo y el tiempo dedicado que a través de una consulta presencial», concreta.

Rafael Magdaleno alude además a situaciones duras en la comarca durante los períodos con mayor incidencia en los contagios, combinados con otros de agradecimiento por el cuidado sanitario. «En la residencia de Ampudia hubo un brote importante con muchos mayores afectados. En ciertos momentos la situación por las restricciones marcadas no ha sido la más favorable y quizás no se supo explicar bien que podían existir esperas para ser atendidos. Ahora, se nos percibe nuevamente como personas cercanas, que es en lo que se basa la medicina rural, pero es complejo porque se nos ha acostumbrado a trabajar con plantillas reducidas, se producen bajas y hay que disfrutar de vacaciones. Se trata de llegar a todos los pueblos, pero es cierto que la población ha descendido mucho», concluye.

«Los sanitarios trabajan de forma muy intensa»

«En casa no hubo enfermedades y solo estuvimos confinados por un positivo cercano. Si preciso se nos atendió por teléfono y, cuando en su caso se necesitó, presencialmente o a través de urgencias», indica Isabel Calderón usuaria del centro de salud de Villarramiel.

La sensación sobre la atención sanitaria de la Zona Básica de Salud  (ZBS) es positiva. «Nos consta que se acude a otros municipios si hay avisos o urgencias. Por lo que cuentan y he visto en otros centros, aquí es distinto. Los sanitarios trabajan de forma muy intensa, no dan más de sí y, en ocasiones están hasta las cuatro de la tarde, y no es su horario. Ahora, como menos casos de Covid, ya es más relajado», explica.