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El centro de Cáritas lleva acogidas este año a 535 personas

Alberto Abascal
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La autopsia determina que la muerte del indigente que falleció junto al Cristo del Otero se produjo por un cúmulo de circunstancias como deficiente alimentación, problemas cardíacos e hipotermia

Imagen de archivo del centro de acogida Nuestra Señora del Otero dependiente de Cáritas Diocesana. / - Foto: JUAN MELLADO

Hasta no hace mucho tiempo el día 25 de noviembre se venía celebrado el Día Mundial de los de Sin Techo. Si nos atenemos a esta fecha, se da la triste circunstancia de que en Palencia precisamente en esta jornada apareció el cadáver de un indigente, de 56 años y de nacionalidad checa, junto a una de las laderas del cerro del Cristo del Otero.

El cuerpo no presentaba signos de violencia y la Policía Nacional no descartaba que las frías temperaturas que afectan a la capital y la provincia podrían haber desencadenado el óbito. 

Fuentes de la investigación indicaron ayer a Diario Palentino que la autopsia ha determinado que el fallecimiento se produjo por un cúmulo de circunstancias como deficiente alimentación, problemas cardíacos y la hipotermia.

NIVELES PREPANDEMIA. Por lo demás, el centro de acogida Nuestra Señora del Otero dependiente de Cáritas Diocesana lleva acogidos a lo largo de este año un total de 535 personas, mayoritariamente varones, una cifra muy similar a la recogida por estas mismas fechas en 2019, ya que 2020 fue un año atípico por aquello de la pandemia del Covid, según los datos aportados ayer a Diario Palentino por la directora del centro, la Hermana Manuela Rubio.

«El perfil de los acogidos es el de personas, mayoritariamente de nacionalidad española, que se encuentran solas (solteras, divorciadas o viudas, que no tienen apoyo familiar y que evidentemente tiene dificultades para sortear los obstáculos de la vida. También se ha notado la presencia de un nutrido grupo de personas mayores de 45 años sin trabajo ni perspectivas laborales, especialmente tras desencadenarse la pandemia del coronavirus», explicó Manuel Rubio, quien subraya que pese al pensamiento generalizado de que los transeúntes pertenecen a una clase social baja, «no es así, ni mucho menos. Aquí viene gente de clase baja, media y alta; gente ejecutiva que ha perdido su puesto profesional o con carrera universitaria», indica la directora del centro.

El centro de acogida Nuestra Señora del Otero dispone actualmente de 16 plazas (la mitad de su capacidad debido a las exigencias sociosanitarias por el Covid) y está gestionado por seis trabajadores y la aportación y el sacrificio de más de 20 voluntarios. «La pandemia, como a todo el mundo, nos ha trastocado en nuestro quehacer y el de los voluntarios. No obstante, seguimos el lema de no dejar a nadie en  la calle. Además, desde que estalló la actual crisis sanitaria tengo que decir que no hemos sufrido ni un solo caso positivo por Covid ni entre el personal, los voluntarios y los acogidos», subrayó la hermana Manuela Rubio.