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Impulso a la vida social y cultural

Jesús Hoyos
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Villaherreros celebra los 20 números de la revista que da voz a todo un pueblo

Un grupo de vecinos con varios ejemplares de 'Voces'. - Foto: María Herrero

Una manera de recopilar y tener acceso a todos los recuerdos y vivencias de un pueblo. Y, a la vez, un impulso a la vida social y cultural y la unión intergeneracional de los vecinos. Todo eso y más supone para Villaherreros la revista Voces, que alcanza con su última edición los veinte números.

Lo hace bajo la coordinación de María Herrero, una joven de 30 años cuya relación con el pueblo son sus abuelos, los fines de semana y los veranos. «Coordinar la revista significa formar parte de algo importante para Villaherreros y es además algo que me motiva profesionalmente. En mi faceta periodística, es un reto hacerlo y lo disfruto», comenta a Diario Palentino. Herrero tenía 12 años cuando comenzó a colaborar con pequeños artículos sobre cosas que le gustaban a su generación. 

En ese momento, en 2003, era Marta Diez quien coordinaba la revista tras reanudarse su publicación después de más de una década parada.  «Hubo una generación de jóvenes que venía con ganas y quería hacer algo, con un local para reunirse. La alcaldesa de aquel momento nos lo dejó a cambio de volver a impulsar la asociación juvenil Sin Fronteras», recuerda. Entre otras actividades, como teatro, surgió la posibilidad de retomar la revista. Diez conocía a algunos de los precursores, entre ellos Juan Luis Delgado, ahora jubilado, que impulsó la creación de la asociación y, con ella, de la revista, en 1984. 

Un grupo de vecinos con varios ejemplares de 'Voces'.Un grupo de vecinos con varios ejemplares de 'Voces'. - Foto: María Herrero«En los setenta había teleclubes en los pueblos, pero iban desapareciendo. Quedó un vacío que llenamos con la asociación, que nació con el espíritu de dar impulso a citas y eventos culturales», explica Delgado. De aquel número cero, que salió adelante «de una manera bastante artesanal y rústica», recuerda los 15 folios mecanografiados en blanco y negro y su precio de 50 pesetas para cubrir los gastos de fotocopiarlos. Tras una portada que siluetea Villaherreros e incluye el dibujo de un joven agricultor, el equipo de la revista -en torno a 5 personas- presentaba su objetivo: ser exponente de la vida del pueblo y lo que ocurría en él. 

Qué mejor manera de arrancar que con entrevistas al alcalde y al médico. «Cuando aún teníamos médico», se lamenta. Les siguieron un artículo sobre la historia del pueblo, otro sobre los problemas con el suministro de agua en aquella época y también viñetas humorísticas. «Cualquiera que quisiera exponer un problema podía hacerlo. De hecho, queríamos que la gente colaborara para que hubiese más contenido», añade. Quien sabía de historia, hablaba de los orígenes del pueblo. Quien era versado en arte, comentaba las peculiaridades del retablo de la iglesia. «Los mayores hablaban de décadas anteriores, con una agricultura previa al tractor, por ejemplo», precisa.

En navidades empezaban a recoger los primeros artículos y aprovechaban el inicio del verano, cuando el bullicio llega a los pueblos, para repartir los ejemplares. «La revista gustaba mucho porque no se había hecho nunca nada parecido», explica, para subrayar a renglón seguido que la iniciativa permitía «unir a las diferentes generaciones de villaherrerenses». 

Aunque Voces nació con la voluntad de mantener una periodicidad anual, la edición de 1990 fue la última hasta 2003. «Hubo una interrupción generacional cuando muchos salimos a trabajar. Los siguientes lo retomaron con más fuerza, con un formato a todo color, fotografías y un papel de más calidad», recuerda.

Se refiere a Marta Diez, que coordinó 15 números. Diseñadora gráfica de profesión, también se encargaba de la maquetación. Impulsar de nuevo la revista «gustó mucho». Aunque la edición era de los jóvenes, seguían colaborando vecinos de todas las edades. «Algunos son fijos», destaca. Entraron los niños, que hacían dibujos y se inventaban cuentos. Diez reafirma las palabras de Juan Luis Delgado sobre la unión que genera en el pueblo: «Tiene mucho éxito y todos esperan a navidades para ver la revista».

Diez, de 44 años, sigue yendo cada fin de semana a Villaherreros y subraya la «enorme satisfacción» que siente de sus años al frente de Voces. «Lo mejor ha sido conocer y relacionarme con mucha gente. No me costaba nada hacerla porque a los vecinos les gustaba mucho», añade. Diez asegura que dejó la revista en unas manos «muy profesionales que le han dado un cambio de diseño muy chulo».

Son las manos de María Herrero y de Julia Martín -diseñadora gráfica para quien es bueno «de cara a aprender y para su portfolio»- las que dan forma actualmente a Voces. 

En este inventario, que recoge todo lo que pasa cada año en la localidad -ni la pandemia evitó el número 19-, Herrero se dedica a la recepción de artículos y a pensar los temas que llenarán las páginas. Las últimas, las del veinte, rescatan artículos de aquel número cero. También incluyen reportajes: uno sobre un grupo de amigos del pueblo, de los que solo queda uno, que habla sobre cómo eran sus vidas cuando eran jóvenes; otro, sobre los negocios que ha habido durante el siglo XX, desde el edificio donde se iba a llamar por teléfono hasta el estanco y los bares.

Las páginas habituales son el editorial, el saludo del presidente, fotos de amigos, eventos del año, noticias del pueblo mes a mes, un horóscopo en clave de humor y pasatiempos, siempre relacionados con el pueblo.

En la actualidad, María Herrero busca formas de fomentar la participación. Por ejemplo, durante el confinamiento, a los más pequeños les pidieron dibujos del pueblo. A quienes se encargan de la escuela de verano y de El Tablao -un espacio de ocio-, que escriban un texto para contar sus experiencias. También hay personas mayores, de más de 80 años, que todavía escriben. «El ejemplo es Ricardo, que escribe todos los años. Abarcamos todas las edades y hacemos un llamamiento a que participe quien quiera», subraya.

Herrero destaca una de las páginas que más gusta: la contraportada. «Ponemos los niños que han nacido durante el año. Fueron ocho en 2021», detalla. También los artículos que hablan del pasado. «A los mayores porque leen sobre aquello que conocieron y ya no existe; a los jóvenes porque nos permite ver lo que había cuando nosotros no estábamos», comenta. «Es algo importante para la comunidad», asevera Herrero, que denuncia la pérdida de servicios y se felicita por lo «conscientes» que son de que, si no trabajan por lo suyo, el pueblo puede ir desapareciendo.

Casi cuatro décadas después, Juan Luis Delgado ha seguido escribiendo en la revista tras su renacimiento. «Es motivo de satisfacción que algo que iniciamos hace tantos años siga editándose. Ver que las nuevas generaciones han tomado el relevo, dan vida y ambiente cultural al pueblo es muy positivo», concluye.