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En un ambiente de alegría pascual

DP
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En la plaza Mayor se produce, después de las genuflexiones de la Virgen hacia el Santísimo, el despojamiento del velo negro

Esta procesión, que sale a primera hora de la mañana del Domingo de Resurrección, se desarrolla en tres momentos fundamentales. De la sede de la Vera Cruz sale la imagen de la Virgen cubierta con el velo negro y acompañada por cofrades mujeres, que cubren su cara con el capillo y los guantes negros, de esta cofradía y de manolas con mantilla negra.  Al mismo tiempo (9,45 horas), de la iglesia conventual de San Pablo parte la procesión con el Santísimo, arropado por el resto de las hermandades.

Dos cortejos procesionales distintas, uno con la Virgen del Rompimiento, todavía enlutada, y el otro con el Santísimo bajo palio, que se encuentran en la plaza Mayor, donde se produce, después de las genuflexiones de la Virgen hacia el Santísimo, el despojamiento del velo negro, que es depositado en manos de un grupo de niños de todas las cofradías.

En ese momento, las manolas cambian su mantilla negra por blanca, y las mujeres cofrades se quitan el capillo y cambian sus guantes por blancos. Señal de que el luto ha desaparecido.

El tercer momento de la procesión es el regreso de todas las hermandades a la plaza de San Pablo, donde concluye la Semana Santa con una misa en la iglesia y el canto de la Salve.

La cofradía de la Santa Vera Cruz, organizadora de la procesión, explica respecto a la esencia de esta que en mayo de 1592 se da un poder a Juan Gómez de Loyola, cofrade de la  Vera Cruz, para que, en nombre de esta, se hermane con la cofradía de la Santa Resurreción de los Españoles de Roma y así pueda gozar la Vera Cruz de las indulgencias, preeminencias y gracias que tiene la de Roma y conseguir bulas de su Santidad. Este hermanamiento obligará a realizar, entre otras cosas, la procesión del Rompimiento del Velo, con el encuentro entre la Virgen y el Santísimo. «Quizás fuera el carácter sacramental de la cofradía lo que hizo que, desde el principio, este encuentro se hiciera ante el Santísimo, y no frente a una imagen representando al Resucitado», señala. No obstante, la Vera Cruz adquirió una imagen de un Resucitado, que procesionó, una vez finalizada la del Rompimiento del Velo , al filo del mediodía.

La Semana Santa se despide en las cofradías con la degustación de la tradicional colación de hermanos, que consiste en un pan de anís y limonada para reponerse del esfuerzo realizado.