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Escudriñar la historia

Jesús Hoyos
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Dos manuscritos del siglo XIII recogen la existencia de un monasterio en Prádanos de Ojeda, hoy desaparecido. El religioso Ricardo San Millán recopiló en 1992 documentos del pueblo y sus costumbres

Actual iglesia parroquial de San Cristóbal, en el parque de La Cerrilla, a cuyos pies se habría asentado hace siglos el monasterio de San Millán. - Foto: Eva Garrido

En el noreste de la provincia de Palencia, en la comarca de la Ojeda, no solo existieron castillos como el de Ebur, en Vega de Bur, sino que también aparecen a partir del siglo X pequeños monasterios como el de San Millán en Prádanos de Ojeda.

La edificación, hoy desaparecida, se asentaba, según el religioso pasionista y natural del pueblo Ricardo San Millán López, al pie del parque de La Cerrilla y cerca de la fuente de Palacios, conocida históricamente como fuente de San Millán, ya que el monasterio fue dando nombre a lugares y barrios del pueblo. Allí se encuentra situada hoy la iglesia parroquial de San Cristóbal, patrono de la localidad.

Ricardo San Millán recopiló en 1992 la historia del pueblo en el libro Prádanos de Ojeda, publicado por la Diputación. Por ejemplo, a través de documentos, como uno «valiosísimo» de 1201 conservado en el Archivo Histórico Nacional. Una transacción de heredades ratificada por el rey Alfonso VIII por la que el monasterio de San Millán pasaba al de San Andrés de Arroyo y que es «prueba irrefutable» de su existencia. El mismo rey donó la villa de Prádanos a la abadesa y condesa Mencía de Lara.

Otro manuscrito indica que el rey Fernando IIIde Castilla entregó la ermita de San Pedro también al monasterio de San Andrés.

 Estos dos «importantísimos» documentos muestran «con toda claridad» la existencia de dos centros en el pueblo: el monasterio de monjes dedicado a San Millán y una ermita a San Pedro Apóstol. Esta última y su espadaña de piedra de sillería sufrieron un fuerte deterioro, como señala el archivo parroquial, para ser reconstruida en 1594.

«A partir de aquí, se da por consumada la repoblación de Prádanos, dando comienzo a su nueva andadura medieval a la sombra del monasterio de San Millán, en cuyo templo románico se centraba la vida cristiana, que trajo nuevas perspectivas de crecimiento demográfico, agrícola e industrial», explica el religioso en su libro. 

 

Arte románico. A partir del siglo XV, la iglesia románica del monasterio se queda pequeña para acoger a su creciente población. Un tanto deteriorado, el templo fue ampliado, «sin tener en cuenta la destrucción de buena parte del arte románico durante los siglos XVI y XVII», subraya. La iglesia tomó entonces el nombre de parroquia de San Cristóbal.

 «El nuevo templo nos muestra hoy día distintos estilos: signos románicos, renacentistas y barrocos que forman la gran catedral de la Ojeda», comenta. La planta es de tipo basilical, con cabecera redonda, tres naves y una capilla anexa.  La nave central muestra «restos románicos de la primitiva iglesia del siglo XII:sus dos capiteles policromados son idénticos a los que se encuentran en la iglesia románica de la Granja Santa Eufemia de Olmos de Ojeda», añade.

Igualmente, dignas de resaltar son las imágenes del Santo Cristo del Amparo y la Virgen de la Piedad en el interior del templo, así como el retablo mayor de estilo barroco del siglo XVIII y el órgano construido en Burgos en 1782.

Es decir, los capiteles románicos, la torre octogonal y el pórtico abierto por tres arcos son en la actualidad «la mejor expresión de la primitiva iglesia románica del monasterio de San Millán de Prádanos de Ojeda», concluye.