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Carmen Casado Linarejos

Epifanías

Carmen Casado Linarejos


La fiesta

15/05/2022

Nuestra representante en Eurovisión, anoche, apareció en Turín semivestida con una chaquetilla que recordaba el traje de luces de los vestidos de torear. No han faltado las críticas, debo decir que por parte de los de siempre, por considerar vergonzoso que se exhiba una alusión a una de las tradiciones españolas más reconocibles en todo el mundo. Y es que hay quien no puede ocultar su pulsión represiva y censora y se manifiesta hasta el ridículo. Esta afición al veto parece ser muy del gusto de quienes no pueden soportar que otros ejerzan su derecho a participar y asistir a los espectáculos que deseen. La torpeza de estos liberticidas está provocando  que aumente notablemente la afición a la tauromaquia, lo que no deja de ser muy positivo. Asistimos a dos de las grandes ferias taurinas, como son la feria de abril, en Sevilla, y San Isidro, en Madrid. La abstinencia a que nos sometió la pandemia durante dos años y, aunque aún el virus anda molestando, ha provocado en nosotros una irrefrenable tendencia a recuperar nuestras formas de vida más consolidadas y esperadas. Pronto celebraremos San Fermín, en Pamplona. De tradición taurina y ya internacionalizada con asistencia de turistas de todo el mundo. Especialmente de Estados Unidos, siguiendo la huella del Nobel de literatura Ernest Hemingway que con sus novelas-principalmente la titulada Fiesta-ejerció una poderosísima influencia entre artistas e intelectuales de su tiempo que viajaron hasta nuestro país para conocer el arte taurina. Y es que hay un conocido binomio entre tauromaquia y literatura que queda bien patente entre tantos artistas que se han visto seducidos por la belleza plástica inherente a la celebración de nuestra fiesta. Deseosos de recuperar el tiempo pasado, nos lanzamos vorazmente a celebrar las Primeras Comuniones de los niños, las bodas de los novios, el final de curso o de carrera de los jóvenes, como ocurrió el viernes  en la  famosa fiesta de la ITA, ya convertida en tradición palentina a la que concurren jóvenes de todas partes. El número de celebraciones que tienen lugar en España no tiene parangón con ningún otro lugar. Y es que nos gustan las fiestas. Y que nadie nos venga con bobadas.