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Pilar Cernuda

CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Arde el PSOE

25/04/2022

A Pedro Sánchez lo mandaron los suyos a casa una vez y abandonó la sede de Ferraz pensando que nunca más iba a volver a pisarla. La pisó, tras unos meses de desánimo anunció su decisión de luchar, recuperó la secretaría general y se convirtió además en presidente de gobierno gracias una moción de censura primero y a las urnas meses más tarde.

La situación es hoy muy distinta. Impensable que vuelva a producirse una maniobra de destitución, pero cuando no se han cumplido tres años de gobierno, el PSOE está que arde y el desafecto hacia su secretario general es visible.

En un sector creciente de socialistas se acumulan los elementos de crítica hacia su máximo dirigente. El principal, las consecuencias de sus pactos de gobierno y el empecinamiento de Podemos en marcar distancia con el sector socialista en asuntos como la guerra de Ucrania, la posición de la OTAN y de la Unión Europea o la crisis con Marruecos y Argel. Provocada por el viaje de Ghali a España pero con un envenenamiento previo del clima por las declaraciones de Iglesias, aún vicepresidente, a favor del referéndum de autodeterminación del Sahara. Ahora, el libro del Pablo Iglesias abunda en los bajonazos a diferentes decisiones del gobierno y, encima, Belarra y Montero han provocado la indignación generalizada de las mujeres socialistas con una ley trans, que ni es trans ni es feminista, probablemente será rechazada por el Tribunal Constitucional si se aprueba, y crea problemas muy serios en el mundo de la mujer, la violencia de género, las cuotas de la igualdad e incluso el mundo del deporte.

Estos días algunos socialistas de importante biografía y con experiencia política y de gestión, se han echado las manos a la cabeza con la reacción del gobierno de Sánchez a las noticias sobre el sistema Pegasus que supuestamente ha utilizado el CNI para vigilar a personas potencialmente inquietantes, sobre todo a medio centenar de independentistas catalanes, entre ellos los protagonistas del llamado "procés". Esos socialistas que saben cómo funciona el mundo, no comprenden que Sánchez haya enviado inmediatamente a su ministro Bolaños para calmar a los independentistas, que han exigido explicaciones y una investigación parlamentaria. Insólito que un ministro dé explicaciones a unos independentistas que se mueven al margen de la ley, insólito que según ERC les haya prometido desclasificación de documentos de los servicios de inteligencia, e insólito que en lugar de defender que un gobierno, utilizando los medios legales de los que dispone, está obligado a controlar a quienes atentan contra el Estado, mantenga una actitud de sometimiento vergonzante que escandaliza a cualquiera que desee firmeza contra los disidentes.

No solo el PP y varios medios de comunicación protestan por actitudes impensables en un gobierno solvente, sino que el malestar se ha adueñado de destacados socialistas. Malestar que se agrava cuando ven que Sánchez se achanta ante sus socios podemitas.