El último tren

Diario Palentino
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El libro escrito por Ignacio Martín y Wifredo Román, 'Secundarios de Castilla', hace un repaso por la historia, los vestigios aún existentes y los recuerdos de quienes conocieron aquellos históricos ferrocarriles

El último tren

Los antiguos ferrocarriles de vía estrecha de Tierra de Campos, popularmente conocidos como tren burra, son los protagonistas de un nuevo libro escrito por Ignacio Martín y Wifredo Román, que tiene por título Secundarios de Castilla. Esta obra recuerda a unos trenes que circularon entre 1884 y 1969 y que fueron creados para impulsar el comercio del cereal y el tráfico de viajeros.  


Aquellos ferrocarriles secundarios tuvieron una extensión total de 226 kilómetros de vías y circularon por cuatro provincias: Palencia, Valladolid, León y Zamora, territorios en los que fueron edificados 32 estaciones y tres apeaderos. El tren burra llegó a dar empleo a 400 trabajadores, ferroviarios que prestaron sus servicios en las cuatro líneas administradas por la compañía de los Secundarios de Castilla: la de Palencia a Villalón, la de Valladolid a Medina de Rioseco, la de Medina de Rioseco a Villada y la de Medina de Rioseco a Palanquinos.


Sin embargo, a pesar de su indudable aportación a la economía de decenas de pueblos y al servicio que durante años prestó a las gentes de Campos, el tren fue quedando paulatinamente obsoleto, condenado en gran medida por la falta de inversiones que hicieran competitivas sus instalaciones y perjudicado también por la creciente competencia del transporte por carretera. En ese contexto, el 11 de julio de 1969 se produjo el cierre definitivo de todas las líneas.


El libro Secundarios de Castilla, que acaba de llegar a las librerías, recuerda la trayectoria de este histórico ferrocarril y, al mismo tiempo, recoge los restos materiales todavía existentes en muchos pueblos. Unos vestigios que en algunos casos han sido rehabilitados y preservados, pero que en otros muchos se encuentran en ruina o, directamente, han desaparecido. Entre estas construcciones había estaciones, almacenes, servicios, cocheras, depósitos de agua, puentes, apeaderos, casillas o garitas de los guardagujas.


La publicación, a su vez, constituye una recopilación de la memoria colectiva y emocional de la gente de Tierra de Campos, ya que para su elaboración han sido entrevistadas decenas de personas de los pueblos por los que transitaba el ferrocarril. Entre ellas hay ferroviarios o familiares de los trabajadores del tren, pero también muchos mayores para los que el Secundario fue un elemento cotidiano en su vida y que en este libro aportan sus recuerdos y vivencias.


Además, conduce al lector por cada una de las poblaciones por las que circuló el ferrocarril, que provocó una revolución en los transportes, destacando los aspectos más relevantes que pueden hallarse en cada una de ellas, más allá de los restos vinculados con el tren, ofreciendo así un sugerente recorrido por una tierra repleta de rincones fascinantes. En el caso de Palencia, el libro inicia su recorrido por la capital, donde el tren partía de la estación de Los Jardinillos, y añade después un completo periplo por Villamartín de Campos, Mazariegos, Baquerín, Castromocho, Villarramiel, Boadilla de Rioseco, Villacidaler y Villada. 


Otro elemento destacado de la edición son las excepcionales fotografías antiguas que la ilustran, unas imágenes que han sido obtenidas de archivos, álbumes particulares y colecciones de varios fotógrafos europeos que en los años cincuenta y sesenta recorrieron las líneas del Secundario, como Lawrence Marshall, Jeremy Wiseman, Otto Kurbjuweit o Trevor Rowe.


A su vez, en un apartado final, el libro recoge las diferentes vías verdes que desde los años noventa se han creado en los antiguos trazados del ferrocarril, unas rutas de bicicleta y senderismo que unen Palencia con Castromocho, Cuenca de Campos con Villalón y Valencia de Don Juan con Castrofuerte, además de una cuarta que discurre íntegramente por el municipio vallisoletano de Zaratán.


Autores. Los autores del libro son Ignacio Martín Verona (Valladolid ,1966) y Wifredo Román (Palencia,1976). 


Ignacio Martín es jurista de profesión y autor de las novelas Crónica de una conspiración carlista (2006), La corte de los ingenios (2013) y La tabla de Himmler (2016), además del libro, Relatos del diablo (2019). Obtuvo el premio Letras Jóvenes de Castilla y León en el año 1990 y fue finalista del premio Ateneo Ciudad de Valladolid en 2005. 


Widofredo Román es editor, historiador y periodista. Ha escrito los libros Castillos de ceniza: historia de los cines en la Montaña Palentina (2002), El Pozo Calero: historia de la minería en el valle de Santullán (2004), Castrejón de la Peña: historia y tradiciones del municipio (2005), Santullán y La Braña: un recorrido por los municipios de Barruelo y Brañosera (2009) y Combate en la Montaña: el frente de Palencia y Cantabria en la Guerra Civil (2 vols., 2015 y 2017). Además, ha publicado varios artículos en la Colección de Historia de la Montaña Palentina, el último de ellos Antes del silencio: recuerdos de los últimos habitantes de Valsurbio (2019). 


El libro Secundarios de Castilla ha sido publicado por el sello palentino Aruz Ediciones y se encuentra ya a la venta en las librerías de Palencia y de la provincia al  precio de 21 euros.