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Un paso más hacia la ejemplaridad

G. Fernández (SPC)
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Felipe VI toma la decisión, por primera vez en la Historia, de dar a conocer públicamente todo su patrimonio en un gesto que refuerza y acerca a la Corona

Un paso más hacia la ejemplaridad - Foto: J.J. Guillén

Fue una decisión personal. También histórica. Y además profundamente simbólica por todo lo que encierra. Por primera vez, un Monarca, Felipe VI, decidía, en un ejercicio de desnudez económica, hacer público su patrimonio, que asciende a 2,5 millones de euros. Una cantidad que se divide en 2.267.942,80 euros en depósitos en cuentas corrientes o de ahorro y 305.450 distribuidos en objetos de arte, antigüedades y joyas de carácter personal que la Casa Real no ha detallado.

Nunca hasta ahora un Rey había mostrado abiertamente sus finanzas y sus bienes a toda la cuidadanía. Su determinación para convertirse en el primero en abrir este camino representa todo un gesto de modernidad que le confiere a la institución un talante acorde a los tiempos que corren y supone un paso más hacia la ejemplaridad de la Corona, algo que ha sido su santo y seña desde el mismo momento en que abdicó su padre, Don Juan Carlos I, en junio de 2014, para colocarle a él a la cabeza de la Casa Real. 

En su tradicional discurso de Navidad de 2018 dejó frases que tenían algo de premonitorio y auguraban de alguna manera esta audaz resolución que ahora le ha llevado a acaparar los titulares. «Lo que debemos hacer hoy es todo lo que esté en nuestras manos para que las reglas que son de todos sean respetadas por todos (...) Porque todos podemos hacer mucho por el bien común, y superarnos cada día; haciendo cada uno lo que nos corresponde y apoyando a quien cumple con su obligación».

Luz y taquígrafos. Poner sus bienes bajo el foco de la luz pública no es un requisito al que estaba obligado Felipe VI. Todo lo contrario. Decidió por voluntad propia someterse a las leyes de altos cargos que deben mostrar su patrimonio al tomar posesión y dar cuenta también cuando dejan su puesto, al finalizar su etapa. 

Don Felipe da este paso dos meses antes de que se cumpla el octavo aniversario de su proclamación ocurrida el 19 de junio de 2014. En aquel momento pronunció un discurso que, como ahora demuestra, es la hoja de ruta que marca su reinado. «Los ciudadanos -dijo entonces- demandan con toda la razón que los principios morales y éticos inspiren la ejemplaridad de nuestra vida pública. Y el Rey, a la cabeza del Estado, tiene que ser no solo un referente sino también un servidor de esa justa y legítima exigencia de todos la ciudadanía». 

Decisiones difíciles

Desde que su padre abdicase, la toma decisiones audaces o incluso muy duras en el terreno más personal no son algo que le haya sido ajeno. Felipe VI ha tenido que ser firme en asuntos que han afectado directamente a su familia. Resoluciones no siempre fáciles sobre sus hermanas e incluso sobre su padre para proteger la imagen de la Monarquía española y también para ayudar a regenerarla cuando juzgó que era necesario.

La retirada del título del Ducado de Palma a su hermana y a su esposo cuando estalló el caso Nóos que salpicó a Iñaki Urdangarín antes de conocerse su ruptura fue una de las primeras acciones de carácter que llevaron su firma. Luego vendría la retirada de la asignación a su padre y la renuncia más tarde a su herencia para marcar distancias. 

También es de su rúbrica la imposición en La Zarzuela de un fuerte código ejemplarizante. Así, prohibió a los miembros de la Familia Real -los Reyes, sus padres y sus dos hijas- trabajar para empresas privadas, como hacían las infantas Cristina y Elena. También les vetó aceptar regalos «que por su alto valor económico» puedan comprometer la dignidad de las funciones que tengan atribuidas. 

Un rosario ético al que ahora añade una última cuenta con la publicación de su patrimonio.