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Manuel Juliá

EL TIEMPO Y LOS DADOS

Manuel Juliá

Periodista y escritor


Los dos mundos

26/09/2022

Mientras un mundo se reúne en Berlín para estudiar cómo reconstruir Ucrania, el otro realiza referendos ilegítimos bajo la fuerza de las armas y es acusado de crímenes de guerra por la ONU y ondea la bandera nuclear intentado que el miedo a la destrucción apocalíptica amanse la sed de justicia que avanza. Un mundo acoge refugiados y, otro, los crea sin tener en cuenta la máxima crueldad posible, que es la matanza de niños.

 Al final, subyace la lucha de dos civilizaciones. La Occidental, la cual procede de Grecia, de Roma, de la Edad Media, del Renacimiento y de la Contrarreforma, como culmen de la semilla de la Ilustración, que significó la revolución más lenta y poderosa de la historia: la de los derechos humanos y la victoria de la educación para todos como forma de combatir contra los males de este mundo. Todo como consecuencia del imperio de la razón.

En su herencia más cercana, Rusia tiene las férreas tenazas del Comunismo. No «avanzo» más hacia atrás, porque fue objetivo cumplido de este sistema arrasar cuanto de tradición hubiera, al efecto de generar un suficiente vacío en el ser humano para así poderlo destruir mejor y formarlo luego según su doctrina: no alienado con lo anterior, nuevo en la destrucción de su individualidad para poder perderse mejor en la gran masa dirigida.

Por ello, en la guerra de Ucrania hay algo más que una batalla por unos territorios. Es el estertor de un mundo que se resiste a morir en la más absoluta soledad. Un mundo autocrático al que le resulta difícil soportar el escaparate de otro alrededor, que sin ser perfecto (la perfección le es imposible al ser humano), al menos ofrece unos niveles de justicia social y una libertad irreductible. Rusia no puede soportar que sus vecinos le den la espalda. Desde su soledad brama y ofrece el dolor.

El problema es que este mundo desvalido tiene el botón de la guerra nuclear. Y su propia debilidad le lleva a ese camino. Por ello, espero de la inteligencia occidental dar los pasos para ganar en el tiempo lo que a lo mejor ahora pueda ser una victoria pírrica. Lo importante es no dar ninguna excusa a ese ser horrible que ama el dolor ajeno. Es decir, a ese psicópata.