scorecardresearch
Dionisio Lamas Muñoz

Tribunal Libre

Dionisio Lamas Muñoz


Democracia fraca-sada

22/11/2021

Cuando los pilares de una democracia se descomponen a causa de los desarreglos normativos y legislativos, vulnerables a la inclinación de los distintos gobiernos en el poder, concluye el orden constitucional y la convivencia social en una espantosa decepción, y aflora en el  horizonte el oscuro nubarrón de la disgregación de las estructuras políticas y administrativas del Estado.
El fracaso de una democracia tiene su origen en la destitución oportunista y demagógica de cargos. En el cambio de disposiciones al socaire del contento de fragmentos políticos reducidos de la nación, y estos, estériles al florecimiento y avance del país. En la sustitución de leyes institucionales y positivas, que debiendo permanecer inalterables por su contribución al éxito de la educación, la cultura y el bienestar del país, son depuestas por triviales ideologías, dominadas por el odio que embarga su pensamiento más aciago, en el discurrir de gobernantes soberbios y dominados por la mezquindad.
Las democracias en el mundo, pierden su contexto y su fortaleza, cuando sus gobiernos se encuentran a merced de grupos de presión, cuyo poder de decisión prevalece sobre los mandatos del gobierno en el ejercicio de sus funciones de estado. Las democracias se desmoronan cuando grupúsculos disgregados permanecen imbatibles y hacen frente y se oponen a todas las normativas de los gobiernos. Y tales grupos presentan otras formas de gobernanza, procedentes del inframundo en el que reinan: la anarquía, la perversión y la inmoralidad absolutas, cuya norma es la intolerancia.
No pueden gobernar un pueblo los mandatarios que se encuentran bajo el yugo de facciones obstinadas en fines vandálicos, demagógicos y divergentes al de la mayoría del pueblo. Ceder un gobierno a la coacción de grupos fanáticos de oposición, es antidemocrático. Dar oídos a quienes proclaman la agitación permanente, fomentando el revanchismo y la intolerancia, es secuestrar la voluntad de la mayoría del país, infringiendo sus justos derechos, siendo el declive y el fracaso de una democracia.
 Los derechos a la educación, a la salud, a la justicia, al trabajo y al bienestar, son intangibles, obligaciones de una democracia y de un gobierno. 

ARCHIVADO EN: Democracia, Leyes