Dos primas muy curiosas

Fernando Pastor
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/ Cerrato insólito

Dos primas muy curiosas

La buena temporada de Vita en el Lemos no fue correspondida por la clasificación del equipo, que descendió de categoría. Ello dio lugar a la primera de una serie de anécdotas vividas en su carrera deportiva. Cuando ya no se jugaba nada, al estar descendido, le tocaba recibir al Orense, equipo que se estaba jugando el ascenso. El club orensano ofreció al Lemos una prima a cambio de no emplearse a fondo contra ellos. Vita, que no sabía nada, estaba teniendo en ese partido una actuación espléndida, evitando cualquier intento del Orense de perforar su portería, llegando al descanso con 0-0 en el marcador. En el vestuario se lo dijeron, pero le indicaron que él siguiera empleándose a fondo para no quedar señalado. Al final ganó el Orense merced a un gol en propia puerta de un jugador local.

Su siguiente destino fue el CD Lugo. En su segunda temporada como lucense lograron el ascenso a Segunda División B (el mayor logro del CD Lugo hasta ese momento) ganando en el último partido 0-1 al Naval de Reinosa con otra actuación estelar de Vita. En el recibimiento del equipo en el Ayuntamiento la afición coreó su nombre y los medios de comunicación le realizaron infinidad de entrevistas.

Del CD Lugo pasó a militar en el Pontevedra. Quizás por el peso de un equipo con historia en Primera División, tuvo menos suerte y no fue titular. En su contrato tenía estipulada una cláusula muy curiosa: si no disputaba ni un minuto en toda la temporada recibiría una prima a modo de compensación por no haber podido demostrar su valía. Las casualidades del calendario determinaron que en el último partido de liga el Pontevedra visitara al Palencia CF en La Balastera. Ese día el portero titular del Pontevedra, Sánchez, conocedor de que Vita era de Palencia y que había jugado en el equipo morado, le ofreció fingir una lesión para que Vita le sustituyera y pudiera disputar unos minutos en su tierra, ante la que fue su afición. Vita le dijo que no, pero sin decirle el motivo (la prima fijada en el contrato), y ante el temor a que Sánchez llevara a cabo su plan, fue él quien estando en el banquillo fingió sufrir un fuerte dolor de estómago que le ‘impedía’ seguir con el resto de suplentes.

 

Escritor y compositor. Antes de dedicarse al fútbol, Vitaliano tuvo breves incursiones en atletismo y balonmano, modalidades en las que ganó alguna medalla. Su hermano Roque también ganó trofeos en atletismo y jugó igualmente en el Palencia CF, de lateral izquierdo; realizó una gira por México con el Valladolid y después recaló en el Andorra, donde fue considerado el mejor lateral izquierdo de Segunda B.

Dos primas muy curiosasDos primas muy curiosasCuando militaba en el Lemos, Vita observó que tres chicas le esperaban a la salida de los entrenamientos y le seguían por la ciudad sin decirle nada. Un día se volvió y les preguntó. Ellas le explicaron que era su ídolo y querían ser sus amigas. Aún recuerda sus nombres: Geli, Rosi y Chelo.

Estando en Lugo, Vita comenzó a estudiar filología inglesa y a componer música, lo que le servía de sosiego, participando por ello en un festival benéfico con dos temas suyos, Galicia (homenaje a la tierra de acogida) y Casualidad (una historia amorosa propia).

En el Pontevedra vivió la primera huelga de futbolistas convocada por la AFE.

Finalizado su periplo gallego, fichó por el CD Pegaso, de la Tercera División madrileña, pero prefirió priorizar sus estudios de inglés y pronto colgó botas y guantes para trabajar como profesor de inglés en Chamberí.

En su carrera futbolística jugó tanto en campos de tierra (incluso tierra volcánica, en un partido contra el Tevisca en la Isla de Palma) que la causaban quemaduras y heridas, como en estadios míticos (San Mamés, Balaidos, Riazor, Carlos Tartiere, El Molinón, El Sardinero, Las Gaunas, Zorrilla, El Helmántico, El Plantío, La Romareda, El Arcángel, Heliodoro Rodríguez, etc).

En una eliminatoria de Copa contra el Rayo Vallecano, que estaba en Primera División y tenía como entrenador a Alfredo Di Stéfano, le paró un penalti a Fermín, jugador internacional, lo que le valió para ser portada de los principales periódicos, no solo deportivos.

También sufrió importantes lesiones, como una de cervicales que le obligó a estar un tiempo con collarín sujeto a un lastre.

Como compositor, ha escrito letra y música de más de 200 temas, siendo nominado para los premios Goya a la mejor canción original. Su última creación ha sido el himno del Lugo, en lengua galega.

Vitaliano de la Cruz también ha escrito varios libros: Peces con la boca roja y la boca negra, En la soledad de las iglesias, 20 poemas de esperanza y una canción de amor y La Catedral de los sueños, en la que cuenta las ilusiones y las anécdotas de su trayectoria deportiva.



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